Día: julio 15, 2011

¿Servicios o estafa?

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Estoy seguro que este pensamiento le ha pasado por la cabeza cuando llega a los aeropuertos de Santa Cruz o La Paz y se encuentra con que las mangas que conectan los aviones con las puertas de salida del avión no funcionan. Especialmente en La Paz, la falta de este servicio –algo muy frecuente- es agitadamente sentida.  Si uno tiene que caminar, arrastrar la valija y llevar en el brazo, o puesto sobre los hombros, un abrigo, el trayecto de esos 50 o 60 metros se vuelve extenuante. Para jóvenes y viejos.   Y uno no encuentra funcionario alguno que le explique por qué no funcionan las mangas de los aeropuertos, ni si se trata de un desarreglo sólo temporal o de un defecto duradero. Los aeropuertos mencionados tendrían que tener una advertencia a la salida del avión:

Cuidado. Cuando sus pies toquen el pavimento, Ud. estará a más de 4.000 metros de altura. Haga su trayecto hasta la terminal con mucha calma, pues no tenemos  mangas de transporte para ingresar a las instalaciones del aeropuerto!

O, también,

Cuidado. Cuando Ud. salga del avión estará bajo una temperatura de 36 grados centígrados.  No se agite. Además, no olvide que de momento (¿?) carecemos de mangas entre el avión y la terminal. Algo más: No se moleste en exceso si al ingresar a las instalaciones se encuentra con que no hay escaleras rodantes sino en una sola dirección. La otra, la encontrará a unos 60 metros de distancia, si está operando.

Ya es proverbial la deficiencia de los servicios públicos en nuestro país.  Cuando Ud. llama al número de informaciones, se encontrará con una voz cantarina que le dice: “Estimado cliente: le comunicamos que estamos grabando esta comunicación con el propósito de mejorar el servicio”. En los años que llevo llamando a los números telefónicos de informaciones, no he notado ninguna mejora. Y siempre me ha asaltado la sospecha de que estoy ante una treta engañosa de la compañía telefónica, para tenerme más tiempo ($$$) en la línea que el que sería necesario para decir: “El número es…, etc”.   Y sobre llovido mojado: El número que te dan generalmente es el de un fax! En suma, he invertido varios segundos, que la compañía cobra, y no he obtenido el servicio buscado. Multiplique Ud. ese tiempo por miles y miles al mes. Y si es cierta mi sospecha, se trata de fortunas cobradas a costa del consumidor…sin la retribución del servicio.

El consumidor paga sus impuestos también con la frágil esperanza de que algunas cosas mejorarán. Por ejemplo, en Santa Cruz la casi inexistencia de pasarelas para el desgraciado peatón. ¿Sabía Ud. que en la ciudad más poblada de Bolivia hay solamente dos? ¿Y una que debía facilitar el acceso y salida al Aeropuerto Viru Viru está paralizada desde hace dos años y nadie da cuenta de ello?

En La Paz es proverbial el enjambre de alambres aéreos en las calles: luz, teléfonos, todo se mezcla en una maraña que cubre la mirada al cielo límpido paceño.  El otro día anduve por la zona sur, en San Miguel, por el lugar de los cafés, y la enredadera de alambres es tal que uno no puede menos que sorprenderse que eso…no cause ninguna sorpresa entre los cientos y miles de frecuentadores de una de las zonas favoritas para reunirse y conversar en La Paz.

Y  en Santa Cruz es increíble cómo los constructores, especialmente en la zona central, se las han arreglado para reducir las aceras al ancho más mínimo. Si su peso es ligeramente superior al normal, Ud. está frito. Tendrá que caminar de costado. La situación no es mejor en La Paz. Procure Ud. caminar por las aceras cercanas a la UMSA y verá lo que es canela…o lo que es mantener el equilibrio para no caerse.

Una conclusión lamentable: los peatones estamos abandonados. A las autoridades no les importamos un pito. En Santa Cruz, por la falta de pasarelas, uno tiene que cruzar las avenidas con el testamento bajo el brazo, parafraseando a un político preso en Chonchocoro. Y en La Paz, si va con algún acompañante, mejor lleve consigo un walkie-talkie para poder conversar, pues deberá caminar en fila india.

Antes de olvidar: los automóviles estacionados en doble y triple fila! No solamente embotellan y vuelven un infierno la vida del peatón. Lo peor es ver que en muchos casos se trata de personas que,  muy panchas, están conversando por celular, o simplemente se han detenido para cumplir alguna diligencia en un negocio próximo.

¿Para eso pagamos impuestos?

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