Día: julio 1, 2011

Ante un nuevo juego

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La admisión del presidente Hugo Chávez de que padece de cáncer ha sacudido el tablero del ajedrez político venezolano. Él era prácticamente el único  jugador desde hace doce años. Su discurso de anoche fue  una conmovedora admisión de que se prepara a dejar las banderas que tuvieron en él a su  portaestandarte. Y, probablemente, entregarlas a otro antes que alguien las agarre por su cuenta. Como hizo Fidel en Cuba. Sólo que Hugo Chávez carece de la ascendencia que Fidel Castro tiene sobre la población cubana. No hay que  olvidar que a pesar de todo, Venezuela está escindida en dos partes prácticamente  iguales. Chávez confiaba en su relativa juventud para mantener bajo su puño las banderas de la que él llama “Revolución Bolivariana”, y se proclamaba heredero de Bolívar.

Su quizá momentáneo ocaso político ocurre cuando Venezuela está lejos de  haber logrado “sembrar el petróleo” y desarrollar una mínima autosuficiencia alimenticia; cuando está peleado con Estados Unidos, cuando otras naciones del hemisferio lo miran con recelo, cuando ya no provoca más aquella unanimidad que lo rodeaba al inicio de su mandato, al finalizar el siglo pasado, en fin, cuando su propio “proceso de cambio” ya no provoca el entusiasmo  que solía levantar entre los venezolanos y fuera de su país.

Es previsible sospechar que habrá una pugna interna que Chávez no podrá contener en la lucha entre los círculos inmediatos  para encaramarse en las mejores posiciones de poder. El destino le ha puesto una terrible zancadilla.

Los efectos de este movimiento del tablero se sentirán inexorablemente en Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, en ese orden, y tal vez en grado menor en Argentina y Uruguay y en todo el espectro de izquierda antiamericano, comenzando por Irán, que tendrá razones para sospechar que el eje que se había forjado entre Caracas y Tehrán carece de la perennidad que creía. A poco más de un año de las elecciones generales de 2012, habrá que determinar cuál será la fuerza de impacto de la crisis de Chávez. Por ahora son muchas cábalas, muchas las preguntas y ninguna respuesta cierta. Se ignora incluso el tipo de cáncer que lo ha afectado.

Mucho de lo que ocurra ahora dependerá de la capacidad de las fuerzas opositoras venezolanas de buscar y encontrar  una unidad compacta, que las muestre como una alternativa que pudo aprender de la experiencia fugaz de Carmona.  Al mando de la oposición en 2002, Carmona intentó eliminar de un plumazo todo lo hecho por Chávez y no dejar vestigios, desde las medidas económicas hasta el nombre que había asumido Venezuela como república bolivariana. Al contrario, eso consolidó a Chávez y revirtió su temporal derrota. Gran parte de la población venezolana se aterrorizó ante la sensación de tener al frente a una derecha pura, y  prefirió al teniente coronel de paracaidistas. El comandante paracaidista de los años de 1990 alcanzó todo el poder empujado por las desigualdades aberrantes que décadas de regímenes dictatoriales y democráticos no habían conseguido paliar a pesar de sus torrentes de petrodólares. El derroche de los ricos venezolanoa era una verguenza. Su campaña por volver a Venezuela menos desigual tuvo de su lado a millones de pobres de los cerros y villas miserias pero su afán de restituir el bolvhevismo, “a la latinoamericana” lo encaminó por un proceso autoritario que le puso a otros millones al frente.  Ahora en su lucha contra el cáncer estará sólo, pese a las grandes y numerosas manifestaciones de simpatía y solidaridad que reciba.

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Chávez confirma que tiene cáncer

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El presidente venezolano Hugo Chávez informó a su pueblo la noche de este jueves que tiene cáncer,  que exitosamente le hicieron dos cirugías y que ahora está en franco camino de recuperación. La noticia era sujeto de especulaciones desde hacía varios días, pero la confirmación por el propio mandatario, que lucía bastante más delgado, causó conmoción, eswpecialmente en  los países del Alba, del que Bolivia forma parte, al  lado de Ecu ador, Nicaragua y la propia Venezuela. Chávez no reveló detalles del tipo de cáncer que lo afectó, pero su anuncio desde La Habana, dicho de una manera tranquila, lenta y al parecer muy medida en cada palabra, dejó enmudecidos a muchos de sus seguidores. Se encuentra en la capital cubana desde la primera semana de junio, cuando iba a concluir una gira por varios países de América del Sur. No era posible predecir las repercusiones políticas que puede generar el estado de salud del mandatario. Fue muy interesante escucharlo dar gracias a Dios por el éxito que atribuyó a la segunda intervención, que le removió otras ramificaciones del mal que no han sido explicadas. Estos días estarán llenos de noticias sobre el dirigente venezolano y sobre su país, que comanda desde 1999.

Los primeros párrafos de su mensaje de 30 minutos:

Mensaje al pueblo venezolano.

“Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados, y los acontecimientos futuros han de ser superiores a los pretéritos.” Simón Bolívar

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El tiempo y sus ritmos, el tiempo y sus mandatos, el tiempo y sus designios, como está señalado en el Eclesiastés, me llevan hoy a leer este comunicado a la Nación Venezolana y a  la opinión pública internacional, muy pendientes como sé  han estado sobre la evolución de mi salud desde que hace varias semanas comenzó a dar muestras evidentes de deterioro.

Después de la excelente gira que hicimos por Brasil y Ecuador, entre los días 5 y 7 de junio próximo pasados, llegamos a la Cuba solidaria de siempre, para concluir la jornada con la revisión y firma de nuevos acuerdos de cooperación. Confieso que, desde el punto de vista de mi salud, sólo tenía previsto hacerme un chequeo en la rodilla izquierda, ya casi recuperada de aquella lesión de comienzos de mayo.

A lo largo de toda mi vida vine cometiendo  uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó “errores fundamentales”: descuidar la salud, y además ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda, qué error tan fundamental, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades  como los que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años. Sin embargo, ya en La Habana, cuando caía la tarde del  miércoles, 8 de junio, allí estábamos de nuevo con Fidel, con aquel gigante que ya superó todos los tiempos y todos los lugares. Seguramente no fue difícil para Fidel darse cuenta de algunos malestares que, más allá de mi rodilla izquierda, yo había venido tratando e disimular desde varias semanas atrás. Me interrogó casi como un médico; me confesé casi como  un paciente, y esa misma noche todo el inmenso avance médico que la Revolución  Cubana ha logrado para su pueblo, fue puesto a nuestra plena disposición, iniciándose un conjunto de exámenes, de diagnósticos.

Fue así como se detectó una extraña formación en la región pélvica que ameritó una intervención quirúrgica de emergencia ante el inminente riesgo de una infección generalizada. Eso fue el sábado 11 de junio, muy temprano en la mañana, algunas horas antes del anuncio que fue leído al país y al mundo, y que ha desatado tantas manifestaciones de solidaridad que no dejan de emocionarme a cada instante.

Luego de aquella operación, que en principio logró el drenaje del absceso, comenzó un tratamiento antibiótico intensivo con una positiva evolución, que trajo una notable mejoría. Sin embargo, y a pesar de la favorable evolución general, a lo largo del proceso de drenajes y de curas, fueron apareciendo algunas sospechas de la presencia de otras formaciones celulares no detectadas hasta entonces.

Comenzó, por tanto, y de inmediato, otra serie de estudios especiales citoquímicos, citológicos, microbiológicos y de anatomía patológica que confirmaron la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas, lo cual hizo necesaria la realización de una segunda intervención quirúrgica que permitió la extracción total de dicho tumor.

Se trató de una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he continuado evolucionando satisfactoriamente, mientras recibo los tratamientos complementarios para combatir los diversos tipos de células encontradas y así continuar por el camino de mi plena recuperación. Leer el resto aquí, en la página web de El Univesal de Caracas. También se lo puede escuchar aquí.