Día: junio 23, 2011

El largo brazo del imperio: Sanabria se declara culpable

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El general de la policía René Sanabria Oropeza se declaró culpable de conspirar para llevar cocaína a los Estados Unidos y puede recibir entre nueve y catorce años de prisión. La confesión del ex alto jefe policial abre la posibilidad de que surjan nuevos nombres de implicados e involucrados en el tráfico de cocaína. La audiencia final está fijada para el 2 de septiembre, cuando se conocerá la sentencia.

La información la trajo ampliamente El Deber, en su página web de esta tarde, con voz de su reportero Roberto Aguirre Durán, en un esfuerzo que dice muy bien del diario, en su propósito de cubrir informaciones que interesan al público boliviano.  El periodista anunció más detalles en la información impresa de mañana viernes.

Los abogados de  la defensa de ex jefe policial, detenido desde enero en Estados Unidos, consideraron “un éxito” la recomendación de conmutar el pedido de pena por una de nueve a catorce años de presidio en alguna prisión de Estados Unidos, en lugar de cadena perpetua.

En la descripción que ofrece el periodista en la página web de El Deber, el ex jefe policial durante dos períodos bajo el actual gobierno lucía “desmejorado”. En la audiencia admitió que estaba tomando medicinas contra los nervios, dice Aguirre.

Ahora se podrán conocer más datos sobre el tráfico de drogas y se puede saber más sobre las operaciones para combatir ese flagelo, así como qué “otros niveles” podrían estar implicados o infiltrados.  El periodista repite la pregunta que insistentemente se han hecho estos meses muchos bolivianos: ¿Hasta qué punto el general Sanabria podría involucrar a otros funcionarios?

En el juicio también está procesado el civil Marcelo Foronda Acero, quien fue detenido en Panamá, donde los investigadores aseguran que organizaba un embarque de drogas hacia Estados Unidos, casi simultáneamente con la detención del general Sanabria.

Un comentario:

Hay que partir de una premisa: Ni  el general Sanabria ni Marcelo Foronda actuaron solos. El primero llegó a dirigir la FELCN cuando probablemente ya existía algún esquema. Estuvo dos períodos en ese cargo del círculo estrecho del poder en Bolivia. Ese es el punto de partida que ciertamente los fiscales estadounidenses no ignoraron. Se les echa todo el fardo a ellos, pero… ¿De dónde salió la droga? ¿Dónde fue elaborada? ¿Quiénes participaron? ¿Qué logística utilizaron? ¿Cómo salió la droga de Bolivia? ¿En base a órdenes de qué autoridad o autoridades? No es posible suponer que sólo las órdenes del ex jefe policial bastaban. Las preguntas son muchas y deben desembocar en un mapa del tráfico e Bolivia y sus cómplices. No sería sorpresa que muchos en Bolivia y oras partes ya hayan agachado la cabeza, pues el golpe contra el tráfico ha sido importante. Hay un verdadero filón, comenzando por los niveles políticos que pueden haber  intervenido en todo el proceso, desde su gestación. De aquí a septiembre puede haber mucho por ser revelado. En resumen, es posible afirmar  que los investigadores norteamericanos tienen ahora, investigativamente, la sartén por el mango. Es también plausible especular que la detención del general Sanabria y Acero son dos puntas de un geiser, que equivalen a más que las computadoras de Raúl Reyes, el fallecido jefe guerrillero colombiano, cuando lo mataron en una  operación en Ecuador a principios del año pasado. Esas computadoras siguen ayudando en la campaña anti-dogas en Colombia.

De aquí para adelante, el tráfico tendrá sus facilidades limitadas en Bolivia. Habrá un cuello de botella difícil de romper. Y dentro de la botella pueden estar algunos de los genios que lo dirigen o lo orientan.

Estamos ante un capítulo importante de la campaña anti-drogas. Y el brazo del  “imperio” muestra su extensión. Si para muchos la captura y muerte de Saddam Hussein y la de Ossama Bin Laden no lo fue, ese brazo ahora nos ha llegado a casa.

Irritación por medida boliviana

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Una nota de la revista semanal brasileña Isto E’ Dinheiro, del gruopo Istoe’,  una de las tres mayores editoras de revistas de Brasil, (Veja y Época son las otras dos) ha publicado esta semana un artículo durísimo sobre la medida del gobierno del presidente Evo Morales de autorizar por decreto la legalización de los automóviles “chutos”, la gran mayoría de los cuales se cree que son robados de otros países, especialmente de Brasil. Hasta esta semana  habían sido registrados miles de estos vehículos, que en gran parte ingresaron por puertos chilenos. Como la publicación está entre los que suele seleccionar el servicio de prensa de Itamarty, ofrecido los que acceden a sus páginas web y utilizadas por lo general por la prensa en Brasil, se puede suponer que la medida del gobierno boliviano ha irritado como pocas a medios de la industria automotriz en países como nuestro vecino.

La nota, titulada La Legalización del Robo. fue tomada en Bolivia como si se tratase de algo oficial de Itamaraty. No es así. La diplomacia brasileña, como todos los entendidos saben, suele trabajar de manera diferente. Pero probablemente ha sido leída no sólo por los subscritores de la revista, que son decenas de miles,  sino también gran parte del personal diplomático brasileño  y la comunidad vinculada a las Relaciones Exteriores en ese país. La nota, escrita por Carlos José Marques, fue publicada el 20 de junio, es decir el lunes, pero circulaba en los  puestos de material impreso de Sao Paulo, Rio, Brasilia y otras ciudades ya desde el sábado anterior. Es decir, la reputación del país está en uno de sus niveles más bajos.

La nota comienza con el siguiente subtítulo: El boliviano Evo Morales acaba de instituir uno de los mayores premios al crimen organizado del que se tenga noticia en la historia de la humanidad.

Al igual que otros medios brasileños, de cuyas crónicas habló este blog, el artículo dice sin ambages que la medida boliviana es un estímulo para los delincuentes y critica sin filtros al presidente Morales y su gobierno.

“Morales resolvió legalizar los automóviles que circulan de manera irregular en su país. Vehículos robados o contrabandeados, traídos principalmente de países como Brasil y Chile, se convierten, de la noche al día, en productos lícitos, con documentación al día y aptos para su uso sin riesgo de confiscación por la policía local. Según una estimación conservadora, hay más de 10.000 carros hurtados de brasileños, y allí vendidos por bandidos a cambio de drogas, y circulan por ciudades como La Paz ( y otras. NT).”

La nota agrega que cerca de “cuatro de 10 automóviles de la flota boliviana tienen ese origen”, fenómeno que atribuye, entre otras causas,  a la “flaccidez de los controles fronterizos”, y a la connivencia corrupta de fiscales”. Afirma que el crecimiento de vehículos ilegales y luego legalizados es “un sistema escandaloso” en el que los más perjudicados son los propietarios legales, empresas aseguradoras y la industria automovilística”. Luego de un adjetivo sobre el presidente Morales dice que “le gusta el populismo con patrimonio ajeno”.

Protesta contra el silencio oficial brasileño y sugiere retaliaciones, pero sin explicar de qué tipo.