¿Bolivia pre tsunami?

Posted on Actualizado enn

Quien conduce los sábados y domingos en Santa Cruz seguramente ha reparado que algunas estaciones de servicio no ofrecen gasolina. “No nos reabastecen los viernes”, fue la respuesta que recibí en dos surtidores de la zona norte. Había sí gasolina en otros puestos, hacia el centro de la ciudad. Lo extraño es que, hasta hace poco, todos los surtidores estaban abastecidos.  Este es un síntoma cuyo significado sabrá interpretarlo quien quiera. Con subsidios anuales que bordean los 500 millones de dólares anuales para carburantes, es normal la alarma en el gobierno por ese gasto improductivo, agravado por la creciente demanda interna. No es necesario contar con estadísticas: basta ver cómo se congestionan las avenidas para darse cuenta de cómo ha aumentado el parque automotor.

Ahora empiezan a aflorar los resultados de una mala gestión en hidrocarburos. En las estaciones de servicio hay pocas luces nocturnas y otros signos que exhiben el deterioro de sus instalaciones, la tarjeta postal de la industria nacionalizada. Si esto ocurre en ciudades como La Paz y Santa Cruz, uno no quiere ni pensar en las demás. (Para determinar si no ocurre lo mismo en otras áreas, convendría ver el estado de las sedes y residencias diplomáticas bolivianas.)

A estas alturas deberíamos producir 72 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, y no los mismos 40 millones de hace cinco años. La necesidad de exhibir resultados llevó a YPFB a anunciar el “descubrimiento” de un campo hidrocarburífero, el de Aquio, al que se le atribuyó haber incrementado las reservas totales en un 30%. Parecería un resultado espectacular: Un solo pozo ya era capaz de aumentar las reservas en ese porcentaje.

El área está en la misma estructura geológica de Incahuasi, hasta ahora uno de nuestros principales campos gasíferos, y una de las decenas de estructuras “posibles”, susceptibles de contener  hidrocarburos ya desde 1995. Con el hallazgo de Aquio,  decía la publicidad oficial, las reservas subían de cerca de 10 billones de pies cúbicos a más de 12 billones p3. Eso está bien y es encomiable. Lo que nadie dice es que lo que se ha descubierto es que hay gas en un pozo de un área clasificada como “probable” desde 2004, el año en que se cuantificaba la potencialidad de Incahuasi luego de varios pozos perforados y el yacimiento se convertía en “probado”. El aumento propalado es una extrapolación, esperando que los volúmenes de ese pozo puedan resultar equivalentes en el resto del lugar. El pozo afianza la posibilidad de convertir a toda la estructura en área de reservas “probadas”, y sólo a partir entonces se podrá realizar una cuantificación. Es decir, en unos cuantos años. ¿Y entretanto? Entretanto, seguiremos produciendo básicamente lo mismo –o menos-, salvo inversiones intensivas que YPFB no tiene condiciones de ejecutar: 1.800 millones de dólares en las áreas probadas y 4.400 millones de dólares en las áreas probables. Cada año. ¿Capisci, caro publicista?

La propaganda puede hacer mucho, menos milagros. Durante meses escuchamos que las reservas monetarias estaban en niveles nunca alcanzados: más de 10.000 millones de dólares. Es cierto, pero jamás nos dijeron qué cantidad está comprometida. El repetir esa noción de abundancia sirvió para apuntalar las huelgas de las últimas semanas y para abrir brechas entre el gobierno y los trabajadores. Ahora, la COB es de derecha y pronto la Cruz del Sur estará al norte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s