Día: mayo 2, 2011

Restos de bin Laden lanzados al mar

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El enorme espacio en que se encontraba el bunker que escondía a Osama bin Laden desde 2005 carecía de dos elementos esenciales, lo que aumentó las sospechas de los investigadores estadounidenses que tenían la misión de ubicar al terrorista más procurado del mundo: ni teléfono ni internet. Además, los habitantes del bunker, algunas de cuyas paredes se elevaban de seis a ocho metros, destruían en sus propias plantas la basura que generaban. Las otras mansiones no lo hacían. De modo que nada salía del bunker capaz de dar lugar a pistas sobre quién estaba allí. En todo, la operación habría durado sólo unos 40 minutos la noche del domingo.

Como era de suponer, la noticia de la muerte de bin Laden, el millonario ingeniero saudí que ordenó los ataques del 11 de septiembre de 2001 sobre Nueva York y Washington, ha colmado todos los medios del mundo. Los sitios de las principales organizaciones noticiosas de Estados Unidos y Europa se ocuparon principalmente de ofrecer detalles sobre la operación. Por lo que he leído y escuchado de la TV estadounidense, la pista que puso fin a la mayor cacería de un solo hombre emprendida este siglo, partió de algunas migas de  información que salieron de los prisioneros de Guantánamo. A partir de esas trazas  informativas –nombre y sobrenombres de algún correo- se fue armando la ubicación del lugar, un área residencial a sólo 60 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán.

El que hubiera estado tan cerca del centro del poder paquistaní era algo que intrigaba a las autoridades y analistas en todo el mundo. La mayoría de las conclusiones decían que de alguna forma los sistemas de espionaje paquistaní se sentían más cerca de bin Laden que de los Estados Unidos, que ya lo buscaban desde la última década del siglo pasado.

En la operación murieron cuatro personas: dos mujeres y uno de los “correos” y un pariente de éste. Una de las mujeres –esta noche no se podía precisar si se trataba de alguna de las decenas de mujeres que se atribuía a bin Laden- le sirvió de escudo y también murió.

En cuanto hubo una identificación plena del cadáver, se optó por una decisión: echar los restos al mar. Su propio país, Arabia Saudita, se habría negado a acogerlos.

Bin Laden muerto por fuerzas de USA

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Una operación de casi diez años, agudizada tras el seguimiento de pistas que surgieron hace ocho meses, llegó a su fin esta noche del 1 de mayo. Osama Bin Laden, el terrorista que organizó los ataques a las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2011, y al edificio del Pentágono, en Washington, murió en un ataque comando de un cuerpo especializado de Estados Unidos dentro de Pakistán, y su cadáver está bajo custodia de las fuerzas estadounidenses. Llegó a su final así un  mito que proclamaba la vulnerabilidad de Estados Unidos y  anunciaba el fin del capitalismo. La noticia estaba en todas las redes de TV del mundo y los principales diarios y desbordaba los sitios de internet.

El anuncio de la hazaña estadounidense fue hecho por el presidente Barack Obama, quien rindió homenaje a las víctimas de los ataques del 11/09 y de muchas otras antes y después, promovidas por la organización del millonario saudita Bin Laden que optó por radicalizarse y dedicar su vida al terrorismo contra Estados Unidos y el mundo occidental en general. Obama, en un discurso de cinco minutos, reafirmó el compromiso de su país para combatir el terrorismo y promover un mundo en el imperen las libertades plenamente. Bin Laden fue muerto en poblado cerca de Islamabad, tras un ataque de  helicópteros seguido de una operación de comandos que intercambiaron disparos con el edificio en el que se en estaba el hombre más buscado del mundo. Una mujer que habría sido utilizada como escudo para Bin Laden fue muerta durante la operación. Los detalles precisos de la operación, sin embargo, son desconocidos y todo lo que se informaba esta madrugada era apenas trazos de un cuadro mucho mayor.

De inmediato, se llenaron las calles de Nueva York y otras ciudades para celebrar el acontecimiento. Obama recalcó,  como lo hizo George W. Bush tras el ataque, que la campaña lanzada por Estados Unidos no iba contra el Islam sino contra el grupo de fanáticos que sólo buscaba la destrucción de la civilización occidental.

Se puede esperar ahora un aumento de las medidas de seguridad en Estados Unidos y en las principales naciones del mundo, ante el temor de que Al Qaeda quiera demostrar que no está destruida y que puede asimilar el golpe y reaccionar. Pero el impacto de la muerte de su líder probablemente sea devastador y junto al epitafio de Bin Laden se escriba también el de Al Qaeda. “Se ha hecho justicia”, proclamó Obama.

A partir de hoy, el mundo adquiere una faz diferente. Su primer impacto estará en el mundo árabe, donde las fuerzas pro democracia se sentirán estimuladas.  Podremos ver a un Irán más moderado, y a una Corea del Norte menos beligerante. Es posible suponer que, a mediano plazo, Estados Unidos dirigirá mayor atención a otras latitudes y que podremos presenciar una disminución de la estridencia de la retórica anti-norteamericana. Cuestión de sobrevivencia.