Día: abril 18, 2011

Fin del capítulo

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La Central Obrera Boliviana (COB) decidió este lunes aceptar un aumento del 12% para algunos sectores y dispuso la suspensión de las presiones callejeras que durante doce días mantuvieron acosado al gobierno del presidente Evo Morales. La decisión no tuvo aceptación unánime.  Fue rechazada por los maestros de Santa Cruz y los trabajadores de la salud, a través de sus dirigentes nacionales, se manifestaron inconformes e iban a analizar este martes la decisión de la entidad matriz de los trabajadores. Maestros y trabajadores de salud son los sectores beneficiados con el aumento.

Los dirigentes de la COB dijeron que el acuerdo los dejaba con “sabor amargo” pues esperaban conseguir  un 15% generalizado para todos los obreros. Los maestros cruceños, en desafío al acuerdo,  decidieron iniciar a partir del martes (mañana) bloqueos callejeros y de carreteras. Nada garantizaba que en el futuro inmediato no hubiesen tentativas de “endulzar” ese sabor.

El conflicto, que marcó una quiebra en la alianza de obreros con el gobierno del presidente Morales, empezó a languidecer en la tarde, tras la aprobación del porcentaje ofrecido por las autoridades. En la tentativa policial de diluir los bloqueos de carreteras y calles en la mayoría de los centros urbanos, hubo enfrentamientos que causaron un número aún no precisado de heridos. Pero se calculaba en cuando menos una veintena el número de personas, entre bloqueadores, manifestantes y policías, que sufrieron daños físicos durante el conflicto.

El acuerdo fue labrado en 36 horas de negociaciones entre los dirigentes de la COB entre el  sábado y el domingo. “Se basa en la realidad económica del estado”, dijo el Ministro de la Presidencia, Oscar Coca, cabeza del equipo negociador del gobierno que alcanzó el nuevo pacto.

Aún se desconocen los detalles y costos del acuerdo, que para el gobierno representa un alivio, ante la presión creciente de los sectores obreros. Para el sector laboral, el conflicto marcó una reaparición vigorosa de la COB, que estaba aletargada desde los años finales del siglo pasado. Sobre todo, marcó la presencia de la Federación Sindical de trabajadores Mineros (FSTMB), algunos de cuyos miembros movilizados hasta La La Paz, Oruro y otras urbes conmocionaron el ambiente público con dinamitazos, comunes en los gobiernos anteriores y  una novedad bajo el gobierno del presidente Morales.