Día: marzo 23, 2011

Una nueva cruzada por el Pacífico

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El presidente Evo Morales, en tácito reconocimiento de que su campaña de negociaciones directas y silenciosas con Chile no exhiben perspectivas de solución a corto plazo, sacó a relucir su carta extrema: una cruzada internacional, especialmente ante la ONU, la OEA y la Corte Internacional de Justicia de La Haya,  para presionar a Chile por una salida soberana al mar para Bolivia. Lo hace cuando Chile está en uno de sus momentos más elevados de prestigio, tras la visita del presiente Barak Obama a ese país luego de estar en Brasil y antes de enrumbarse a El Salvador en su primera gira sudamericana. Morales lanzó la cruzada cuando Bolivia amenaza deteriorar aún más sus relaciones con la primera potencia de la tierra con una eventual expulsión de USAID, la agencia presente en Bolivia desde hace 70 años.

El éxito que podrá tener de esta gestión tiene diagnóstico reservado, en mimentos en que Bolivia no goza de grandes amistades en el mundo, salvo las de Venezuela, Cuba , Nicaragua e Irán, quienes tampoco representan las mejores compañías internacionales.

Morales habló en el acto cívico de La Paz en homenaje a Eduardo Avaroa a los 132 años de la Defensa del Topáter. Se sobrepuso, así, a la inflamación e la pierna izquierda que los médicos habían dicho que requería de reposo absoluto de por  lo menos dos semanas (ha pasado sólo una).

Las palabras del presidente fueron la repetición de un discurso muchas veces escuchado en Bolivia –y en Chile. Las autoridades vecinas recalcan que la recurrencia del discurso marítimo es un hábito de los gobernantes bolivianos, especialmente cuando están en dificultades internas. En este momento, el presiente está acosado por conflictos desde distintos ángulos: su popularidad está en caída libre; lo han abucheado en ocasiones en las que apareció en público (partido de fútbol en La Paz); tiene a la COB movilizada por mejores salarios, la economía no da muestras de haber aprovechado el momento de bonanza vivido en los últimos años con precios altos para las materias primas; las reservas de gas se han encogido notablemente y el gobierno espera aumentarlas antes de hacerlas públicas. Es decir, las ilusiones despertadas por la proclama constitucional de  “vivir bien” ya no entusiasman porque se las percibe irrealizables.

El presidente anunció la creación de un organismo del estado que canalice la cuestión con Chile y un eventual reclamo ante La Haya, donde Chile ya tiene otro por resolver, con Perú, sobre límites marinos. Si será un nuevo organismo burocrático para generar algún empleo, se verá en poco tiempo. Es interesante, sin embargo, recalcar que la iniciativa no significa una ruptura con Chile.

Algo importante que el presidente no mencionó: el papel que tendrá Perú, con quien Bolivia debe marcha al unísono si desea alcanzar una solución sobre el norte chileno. Este ángulo fundamental fue con frecuencia olvidado en  los años de idilio estéril del presidente con su ahora ex colega chilena Michelle Bachellet. Respecto a ese período el que se inicia es un nuevo punto de partida.

El presidente acabó su mensaje con el grito clásico cubano: “Patria o Muerte”, pero le agregó el ingrediente boliviano: “Subordinación y constancia”.

El bullicio de  los últimos días, sin embargo, no dejó escuchar los acuerdos de una reciente acta suscripta por Bolivia, Chile y Brasil para concluir hasta fin de año el primer cinturón bioceánico que unirá los puestos de Santos, en el litoral brasileño, con Arica. Se trata de sólo 36 kilómetros más de asfaltado para hacer realidad ese viejo proyecto, cuyos beneficios para el comercio pronto ser harán sentir.