Miradas del exterior

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Ahora muy poco le va bien…

Así se expresa el respetable The Economist al hablar de la situación del gobierno y del presidente Evo Morales. La extensa crónica refleja mucho de lo que la prensa extranjera ha dicho de Bolivia en los últimos meses y a la que el gobierno procura ignorar. Veamos algunos párrafos (la traducción es del blog):

“Hasta la pasada navidad, Evo Morales parecía ser el más fuerte y más exitoso entre los presidentes de izquierda  en Latinoamérica. Su estatus como primer presidente de descendencia indígena de su país, combinado con políticas de canalizar los ingresos provenientes de impuestos más altos sobre los hidrocarburos hacia la mayoría pobre del altiplano de Bolivia, le trajo una popularidad duradera. Al haberse impuesto a la oposición en las llanuras orientales, ganó fácilmente un segundo período en 2009 con el 64% de los votos.”

“Hasta que de repente muy poco le va bien al Sr. Morales. Una abrupta decisión de suprimir los subsidios sobre carburantes, elevando los precios en más del 70% fue saludada con protestas masivas del tipo que el propio Sr. Morales solía organizar contra los gobiernos anteriores. Retrocedió rápidamente, pero eso no aplacó el descontento. El pasado mes, el Sr. Morales tuvo que abandonar un evento en Oruro, la ciudad altiplánica que previamente le era leal, cuando fue saludado a dinamitazos por quienes protestaban contra los aumentos en tarifas del transporte y alimentos, Cuando el gobierno trató de evitar la subida de tarifas de transporte, los dueños de los vehículos los retiraron del servicio el 25 de febrero.”

Luego vino algo embarazoso, agrega, para citar que René Sanabria, general retirado de la policía que es (era) el principal asesor del gobierno en la lucha contra las drogas, fue arrestado en Panamá el 24 de febrero y extraditado a los Estados Unidos, bajo acusación de tráfico de cocaína. Algunos funcionarios dicen que el arresto fue una venganza de la DEA por su expulsión de Bolivia en 2008. Sin embargo, el Ministerio del Interior arrestó a otros tres funcionarios policiales. Tanto la producción de coca como de cocaína han crecido en Bolivia en los últimos años, según las Naciones Unidas.

“Pero el principal dolor de cabeza para Morales es la economía”, sigue la revista. “El abortado intento de quitar los subsidios a los carburantes, que el año pasado costaron US$ 380 millones, fue  una señal de estrecheces financieras.”

Luego destaca que mientras los gastos continúan creciendo, el breve auxilio a los cofres nacionales proveniente de los impuestos en el gas y el petróleo parece haber acabado. La empresa petrolera estatal carece de los medios, y las multinacionales de la voluntad, para expandir la producción de gas natural, Luis Arce, ministro de finanzas, dice que el gobierno tuvo el año pasado un superávit fiscal por el quinto año  consecutivo,  pero otros lo dudan. Según Jaime Pérez, de la fundación Jubileo, dice la revista, el gobierno entró en rojo (en déficit) en 2009. El propio gobierno vaticina un déficit fiscal de alrededor de US$870 millones (4,2% del PIB) este año, elevado para la región.

Los datos no son nuevos para los bolivianos. Pero que los entregue a sus lectores una revista como The Economist marca una fuerte diferencia. La revista –y su página web- es leída por  todos los que en el mundo se consideran bien informados, especialmente los inversionistas. Ante una crónica así, de poco vale la propaganda del Banco Central y de otras organizaciones gubernamentales sobre una supuesta situación bonancible en Bolivia.

La publicación habla de la inflación, que en los 12 meses corridos hasta enero era del 8,4%, y la subida de precios del azúcar y otros alimentos. Destaca que los problemas climáticos y las riadas tienen que ver con el problema, pero también las políticas gubernamentales. Recuerda que cuando los precios subieron en 2008, el gobierno intervino para frenar las exportaciones e impuso controles de precios. El resultado fue que los agricultores sembraron menos. Entretanto, se formaban largas colas en los centros estatales de distribución de alimentos, algunos e los cuales cerraron al acabarse sus existencias y el temor de violencia. “Los periodistas han encontrado alimentos almacenados en las casas de varios funcionarios del gobierno del presidente Morales y líderes del MAS”.

La coalición de movimientos que lo apoya creía que Morales estaba de su lado y le perdonaba sus metidas de pata verbales. Pero ahora, dice la revista, muchos no le otorgan más el beneficio de la duda. El nuevo dicho del gobierno es “gobernar obedeciendo al pueblo”. El punto final dice: “Al haber comandado las calles durante la década pasada, el Sr. Morales se ve ahora comandando a merced de ellas”.

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Un comentario sobre “Miradas del exterior

    El miedo de las reservas « Mientras tanto, en Santa Cruz escribió:
    marzo 30, 2012 en 10:00 pm

    […] nacionalizados con ese propósito. Pero la más reciente nota de la conservadora y respetable The Economist sobre Bolivia reitera que fue un aumento de impuestos, que ahora no consiguen cubrir las demandas […]

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