¿Quién disparó a Gabrielle Giffords?

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Columa Global por Ted Cordova-Claure- Coresponsal en US

Havelock, USA – Enero 9, 2011 – En la década de los sesenta, cuando, en un lapso relativamente breve, fueron asesinados Kennedy y King, en Estados Unidos todo el mundo andaba buscando al autor de los crimenes y, entonces, la voz sonora del famoso sociólogo Thaddeus Kotruvala, de la Universidad de Columbia, de Nueva York, se alzó para decir: “Los asesinos están entre nosotros”. Hoy, después del sangriento episodio de Arizona, son muchas las miradas detectivescas que buscan culpables de ese episodio.

En esta mi columna, ya me he referido varias veces a lo que, en lenguaje político y periodístico de USA se llaman “Las Teorías de Conspiración”. Se trata de los rumores trascendidos que surgen con motivo de la presidencia de Barak Obama. Y es que la presencia de un negro “además muy inteligente” en la Casa Blanca despierta temores de que pudiera prolongarse. Si Obama hace una buena gestión será reelegido en 2012 y de allí en adelante quién sabe. Para evitar esta “negra perspectiva” en la historia norteamericana, están resurgiendo sectores intolerantes que rechazan los civil rights o que simple y llanamente son segregacionistas o racistas. Uno de los grupos que acaparó la atención política ante las elecciones de medio término del año pasado, fue el “Tea Party”. Esta fiesta del te es un titulo que alude a un episodio de rebelión contra los impuestos de la corona británica ocurrido en Boston, antes de la Declaración de Independencia en 1776.

A la sombra del Tea Party florecieron, a lo largo y ancho del país,  oradores, predicadores críticos de la presidencia “afronorteamericana”. Puesto que el tema racial ha dividido la idiosincrasia de esta nación desde sus orígenes, cargadas de radicales prejuicios se han escuchado otra vez diatribas por las diferencias étnicas por el color de la piel. Algunos eran histéricos o pintorescos como una pequeña mujer de voz estridente y aflautada que era la gobernadora del estado de Alaska Sarah Palin, que fue la candidata a la vice-presidencia del Partido Republicano. Ella se propuso ante el electorado republicano como una figura populista de nacionalismo desorbitado, un discurso que, recién ahora los medios coinciden en señalar como nocivo porque predicaba el odio y la intolerancia. En uno de sus discursos, Palin expuso la lista de políticos que pudieron ser castigados por sus ideas. En esa lista figuraba la diputada demócrata, Gabrielle Giffords, baleada en Arizona el 8 de enero. BIP

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