La lucha de los periodistas

Posted on Actualizado enn

Han sido dos jornadas contrastantes. Ayer, todo el periodismo boliviano estaba de duelo por la aprobación, contra toda objeción racional y con puntos y comas originales, de la Ley Contra el Racismo y la Discriminación que contiene elementos para dinamitar la libertad de expresión e incautar medios. Hoy, fue una jornada de remembranza feliz de los 28 años del retorno a la democracia a Bolivia tras 18 años de autoritarismo militar y dos breves interregnos de Lidia Gueiller y Walter Guevara. Y una forma de recordar al gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) que de la democracia que le permitió llegar a gobernar este país el centro-sur suramericano fue una obra del conjunto de los bolivianos que hicieron tanto por recuperar sus libertades plenas, especialmente la injustamente temida libertad de expresión.

El gobierno nacional-indigenista decidió cerrar los oídos y ensoberbecido por el poder electoral que recibió el año pasado y entusiasmado por normas parecidas puestas en vigencia por el presidente venezolano Hugo Chávez, puso el jueves en marcha los pánzer legislativos. Y el viernes toda la prensa se declaró de duelo, con una frase, ahora famosa, impresa sobre su la primera página: No hay democracia sin libertad de expresión. Ayer sábado, los diarios traían un cintillo negro en reafirmación del duelo entre los periodistas. Y no había indicación de que el conflicto fuese a amainar. En la Plaza Central de Santa Cruz había una docena de periodistas en huelga de hambre, el último uno de los funcionarios de mayor jerarquía de El Deber, Pedro Rivero Jordán, a cuyo lado se en encontraban sus padres. “Costó mucho recuperar nuestras libertades. No las podemos perder así nomas”, me dijo Pedro Rivero Mercado. “Quisiera tener más fuerzas para sumarme, pero la vida ya no me lo permite”, agregó el octogenario emprendedor, vestido con una camiseta de presidiario, al igual que muchas de las más de 300 personas que estaban en el lugar.

Ha sido un triunfo temporal para el gobierno. Con un congreso dócil que obedeció a las instrucciones de no modificar “ni una coma” del proyecto original, era de esperar. El presidente Evo Morales ha gobernado hasta ahora en un terreno plano y ayudado por buenos vientos provenientes de los precios altos de las materias primas (no por alza en la producción). Ahora, no es más así. Una porción significativa de la sociedad boliviana, que concentra gran parte de los sectores más lúcidos, ha decidido que el gobierno atenta contra una de sus libertades esenciales y está dando pelea.

No es posible todavía medir los costos políticos de una decisión nada popular. El gobierno atribuye a los “movimientos sociales” la redacción la mayor responsabilidad en la redacción del artículo 16, decía un panfleto distribuido este domingo en la plaza principal. Es uno de los dos artículos repudiados por los periodistas:  “El medio de comunicación que autorizarse y publicare ideas racistas y discriminatorias, será pasible de sanciones económicas y de de suspensión de licencia de funcionamiento, sujeto a reglamentación”. Resultaría, entonces, que esos movimientos serían un poder legislativo paralelo.

El artículo 23 es aún más repudiado. Dice en sus partes esenciales:  “La persona que por cualquier medio difunda ideas basadas en la superioridad o en el odio racial, o que promuevan  y/o justifiquen el racismo o toda forma de discriminación…será sancionado (sic) con la pena privativa de la libertad de uno a cinco años”.

La carpa que alberga a los huelguistas estaba rodeada por una exposición de páginas de los tres diarios cruceños,  de las épocas en que el MAS ganaba opinión con la difusión de sus iniciativas. Era la manera que tenían los periodistas de recordarle al gobierno quiénes le pavimentaron la vía hasta el Palacio de la Plaza Murillo.

El número de firmas adherentes al repudio de esos dos artículos estaba por llegar a los 100.000, decían los organizadores. Y esperaban que siguiese la lista creciendo para exhibirla ante el país como prueba de que la cruzada en la que están empeñados contra esos dos artículos arrastra multitudes. La ley, en sí, es aceptada y hasta encomiada. Pero no esos dos artículos.

La coincidencia de ayer, con el vigésimo octavo aniversario del retorno a la democracia, realzado por la alineación de los números en los que el 10 de repite tres veces ( 10-10-2010),también fue marcado por los graffitti de muchas camisetas decía mucho sobre la campaña: “La lucha no termina”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s