Como mancha de aceite

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La lucha emprendida por los periodistas en defensa de la libertad de expresión ha prendido en todo el país. En Tarija, Santa Cruz, La Paz, Sucre, Potosí, El Alto, Riberalta y otras ciudades los periodistas en huelga de hambre pusieron en evidencia ante los ojos de la ciudadanía la magnitud de la batalla que está en curso. El sentimiento prevaleciente: La libertad de prensa, uno de los derechos más fundamentales de las personas, ha sido puesta en juego con la Ley contra el Racismo y la Discriminación. Por la extensión del  movimiento, si el presidente Evo Morales y el  partido de gobierno creyeron que la aprobación de esa ley sería un paseo mañanero por El Prado paceño cometieron tal vez uno de los peores cálculos políticos de sus vidas.

Entrevistados por TV, los periodistas de La Paz se encargaron de recordar que la prensa fue perseguida bajo las dictaduras de los generales Banzer y García Meza, con decenas de encarcelados y exiliados, y que nunca cedieron en su lucha, hasta reconquistar sus derechos a plenitud. Y que los dictadores acabaron depuestos. Uno de los que resistieron a esas dictaduras, el periodista Víctor Hugo Sandoval, remató diciendo que esta vez mantendrían la misma actitud de intransigencia en la defensa de la libertad de prensa. El veterano Jorge Mendoza, en su tiempo uno de los mejpres informados de Bolivia, dijo desde La Paz algo que puede haber sonado fuerte en los oídos del círculo de mayor poder en el gobierno: “Nunca nos quisieron imponer una ley así, ni los militares nos trataron de esta manera”.

Los periodistas paceños se las ingeniaron para ingresar a la Plaza Murillo, un recinto hasta ahora casi enteramente exclusivo del partido de gobierno en momentos de crisis,  y lograron poner en jaque durante horas la decisión del gobierno de ver la ley rápidamente aprobada. Eso ocurrió pese a que un extremo de la plaza se encontraba un grupo significativo de “masistas” que gritaban consignas a favor de la ley.  Por momentos, La Paz parecía vivir uno de los momentos de mayor tensión de los últimos años. Masistas y periodistas estaban separados por piquetes de policías, en medio de una tensión creciente. Un periodista de TV denunció que la policía trataba de alejar de la plaza a todos sus colegas.

La oposición generalizada que ha provocado ese proyecto,  capaz de degenerar en incautación de medios y encarcelamiento de periodistas, ha creado una unanimidad opositora en el país. Sólo la militancia “dura” del Movimiento al Socialismo (MAS) parecía defender el proyecto.  El movimiento de los periodistas desbordó las fronteras y veinticuatro organizaciones internacionales, desde la Freedom House hasta la Sociedad Interamericana de Prensa, dirigieron una carta al Vicepresidente García Linera, presidente del Poder Legislativo, para que sean excluidos de la ley los dos artículos polémicos”: el 16 y el 23. Pocas veces Bolivia provocó un interés tan amplio y desde un ángulo controvertido. Marco Dipp, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), leyó desde Sucre y al lado de periodistas en vigilia unos y en huelga de hambre otros, el texto de la carta enviada a García.

En Santa Cruz marchó todo El Deber, inclusive su director y propietario, el octogenario pero físicamente firme Pedro Rivero Mercado, con pancartas que mostraban la frase que imprimieron en sus primeras páginas los miembros de la ANP: No hay democracia sin libertad de expresión. Entretanto, en la Plaza 24 de Septiembre persistía una huelga de hambre que hasta esta noche tenía a diez periodistas en ayuno y a decenas que los rodeaban haciéndoles compañía.

En los centros urbanos de todo el país había grupos en huelga de hambre. No había una cifra exacta de los que ayunaban. La Paz y Santa Cruz parecían ser los que tenían el mayor número. Pero la movilización era una de las más grandes de la historia del periodismo boliviano.

Los periodistas de La Razón, de La Paz, el único miembro de la ANP cuya primera página fue normal, decidieron entrar en huelga de “brazos caídos” y, a partir del viernes, publicar solamente material de las agencias noticiosas que sirven a ese diario.

Los senadores de oposición que participaban en el debate de la ley dramatizaron su labor vestidos con trajes de reos, como una manera de mostrar que en el país “se está encarcelando a una de las libertades más caras del ser humano”, dijo uno de ellos. Hacia la media noche, la ley había sido aprobada “en grande” y se venía el debate en detalle, artículo por artículo. Como el MAS tiene dos tercios asegurados en el Legislativo, la aprobación de la ley parecía inevitable. La pregunta que muchos se hacían en el país era qué ocurrirá después. Y quiénes, con el andar del tiempo, se beneficiarían más de esa ley. Con la volatilidad política de Bolivia, la pregunta era pertinente.

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2 comentarios sobre “Como mancha de aceite

    Jaime escribió:
    octubre 8, 2010 en 11:00 am

    La ley ya fue promulgada por el presidente Morales.

      haroldolmos respondido:
      octubre 8, 2010 en 10:08 pm

      Era lo que iba a ocurrir, como lo dice el último párrafo. Muchas gracias por el alerta, de todas formas.

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