Dilma y Serra van al segundo turno

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Con el conteo oficial del Tribunal Supremo Electoral del 99,47%,  sobre un universo total de  111.571.000 votantes, en Brasil estaba matemáticamente asegurada la realización de un segundo turno para conquistar la presidencia de la república, ronda  que la candidata oficial Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores (PT) y el propio Presidente Luiz Inacio Lula da Silva querían  evitar a toda costa. (Ver cómputos en directo presentados por los portales terra.com.br, oglobo.com.br y jb.com.br).

Los más resultados oficiales, vistos a las 21.30 (hora brasileña) cinco horas después del cierre de la votación, mostraban el siguiente resultado sobre aquel 99,47% de los votantes:

Dilma Rousseff:  46,81%

José Serra: 32,65%

Marina Silva 19,39%

Matemáticamente, aun si Dilma consiguiere el medio punto porcentual que faltaba computar, tendría una votación insuficiente para su propósito presidencial: No llegaría sino a pasar el 47,2%, a sólo unos pasos de la codiciada meta de la mitad más un voto que requiere la constitución brasileña para conquistar la mayoría electoral. Es decir un “casi” que se queda en eso. O “por ahora”, como habría dicho Hugo Chávez hace 18 años, cuando intentó tomar la presidencia por vía del golpe de Estado.

Aunque la lucha voto a voto se había mostrado titánica, con Dilma, Serra y Marina Silva subiendo o bajando centésimas de voto en cada actualización de la página web del Tribunal Supremo  Electoral (www.tse.gov.br), a las 21.30, hora boliviana, ya había desaparecido la posibilidad de que Rousseff pudiese  llegar a la marca vencedora. Los electores de Serra y Silva hicieron una oposicion que le volvieron la meta inalcanzable pues el crecimiento de sus votos, aunque fue sostenido, tuvo un momento en que se atascó.

Serra es socialdemócrata de izquierda, que como ministro de Salud del ex presidente Fernando Henrique Cardoso torció el brazo de las multinacionales farmacéuticas al obligarlas a producir medicamentos genéricos en Brasil antes de la expiración del plazo  de una década que les otorgaba la ley. Y Marina Silva, ministra del gobierno de Lula durante su primer mandato, capitalizó  el descontento con Lula por las denuncias de corrupción que lo obligaron a prescindir de gran parte de la plana mayor del PT fundado en 1980 y que lo acompañaba en el gobierno. Rousseff contaba con el respaldo poderoso de Lula, que deja el gobierno con una popularidad de más del 80%, en la cresta de un crecimiento económico continuado que ha permitido extraer de la pobreza extrema más de 20 millones de brasileños, más de dos veces toda la población de Bolivia. Pero aun eso no la ayudó a vencer el combate en l a primera vuelta.

La segunda ronda será el 31 de este mes. Serra apunta a conquistar los votos logrados por Marina Silva, del estado de Acre, sobre la frontera con Bolivia y una estrella surgente dentro del PT hasta su alejamiento de los que habían sido compañeros de lucha durante toda su vida. Las esperanzas de Serra, que vivió en Chile gran parte de su exilio durante los 21 años de dictadura militar hasta 1985, cuando por primera vez fue electo un presidente sin intervención militar directa, yacen en los debates televisados, para convencer a la audiencia de su mayor capacidad de gestión de Brasil en un mundo globalizado frente a la ex guerrillera Rouseff.

Marina Silva, con un espectacular crecimiento electoral hasta alcanzar más de 20 millones de votantes, fue la gran sorpresa de esta ronda. Su actitud de luchadora por las causas  ambientales, de hablar pausado pero muy clara y serena, ayudada por el tono más bien bajo de su voz, pueden haber sido factores adicionales a su favor, que resultaron un puntal para catupltar a Serra a la segunda vuelta y anular las aspiraciones de Rousseff. Pero las primeras pesquizas ya apuntan esta noche a un triunfo de Roussef.

Rouseff y los “petistas”, que avanzaban lentamente y con firmeza, hasta minutos antes que los resultados mostrasen una inflexión irreversible, estaban confiados en que llegrían a la meta del 50% más un voto. Pero tuvieron que conformarse, con amargura, con tener que retomar de inmediato fuerzas para la segunda vuelta, cuyo resultado es  imprevisible. Marina Silva no apoyó a ninguno de los dos contrincantes y los exhortó, más bien,  a realizar una lucha democrática justa.

El PT tenía en su libreta de pasivos al poderoso y rico estado de Sao Paulo. El gobernador opositor Geraldo Alckmin consiguió la reelección con el 50,64% frente a Aloisio Mercadante, un economista-emblema de las luchas sindicales e intelectuales del PT, que logró poco más del 35%. La socialdemocracia que se opone a Lula da Silva también ganó en el segundo estado más poblado de Brasil: Minas Gerais.

Entretanto, tanto los partidarios del libre mercado como los del Socialismo del Siglo 21, un eufemismo por el comunismo del siglo pasado con algunas facetas democráticas y de economía de mercado que preconiza Hugo Chávez y sus seguidores, estarán con la respiración cortada, pues, como dijo Richard Nixon cierta vez, “por donde vaya Brasil, irá América Latina”.

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