Día: septiembre 12, 2010

El Brasil post Lula

Posted on Actualizado enn

Quien suceda a Lula no tendrá una larga ni despreocupada luna de miel. Son muchas las dificultades acumuladas en los últimos años a ser resueltas en un plazo relativamente corto para mantener al gigante sudamericano en el nivel de los compromisos acorde con su tamaño y el peso de su economía. El  embajador Rubens Ricupero, ex canciller del vecino país y punto de vista equilibrado que suele ser referencia en su país, lista algunas de esas dificultades en un reciente trabajo para la Fundación Fernand Braudel, de Sao Paulo, entre las cuales cita también a Bolivia.

En primer lugar, Ricupero reprocha al gobierno del PT y Lula por ignorar que las condiciones de estabilidad de Brasil resultan del trabajo de las administraciones precedentes tras acabar el ciclo militar. “Lula, dice, se volvió víctima de su propio éxito. La adulación que lo circunda hizo que olvidase la contribución de las condiciones objetivas del país y del mundo, alimentando un personalismo excesivo. Buscaron creer que todo cuando emprendieron era nuevo y sin precedentes. Lula y sus colaboradores jamás valorizaron, en los asuntos que presentaban continuidad con el pasado, la parcela que heredaron de gobiernos anteriores,  prefiriendo apropiarse de todo el mérito en nombre del gobierno actual y su partido”. Las semejanzas con países que conocemos no deja de ser sorprendente.

Ricupero destaca que el entorno de Brasil ha crecido en intensidad y heterogeneidad, resultado de regímenes bajo experiencias radicales de refundación política, como en Venezuela, Bolivia y Ecuador, “complicando las perspectivas de una efectiva integración económica o de colaboración político-estratégica”. También menciona “la incomprensible renuncia a… los medios pacíficos … en defensa de derechos brasileños atropellados en incidentes como la violación boliviana de tratados y contratos sobre el gas”. Luego habla de parcialidad con las guerrillas colombianas y de una “imprudente injerencia”, por simpatías ideológicas, en Bolivia y Paraguay.

El diplomático destaca que es central para Brasil consolidar un reconocimiento mundial con una silla en un Consejo de Seguridad de la ONU ampliado, junto a USA, Inglaterra, Francia, Rusia y China, y quizá Alemania e India o Japón. Pero subraya que sus recientes políticas de apoyo a Irán, y simpatías hacia Cuba, pueden haber  perjudicado esa ambición. En el primer caso, subraya Ricupero, cuando buscó,  junto a Turquía, una aproximación a Irán y, al fracasar, convirtió a Brasil, según The Washington Post, en “el mejor amigo de los tiranos que tiene el mundo democrático”.

Es también capital en su visión la participación brasileña en Mercosur, que Ricupero ve debilitado e incapaz de resolver disputas internas (Argentina y Uruguay, por ejemplo, con las papeleras, y el veto uruguayo para que Néstor Kirchner presida UNASUR, cuya vigencia aún no es oficial). Un escollo a superar es el ingreso de Venezuela al grupo, país al  que ve como obstáculo antes que facilitador de la integración buscada por Brasil. Será una decisión que, cuando sea efectiva, tendrá  “graves implicaciones” para América Latina, dice.  Ricupero ve en ese ingreso un grave obstáculo, pues el socialismo del Siglo XXI de la Venezuela de Chávez contraría el libre mercado del grupo fundado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Todas estas cuestiones demandarán un protagonismo personal del sucesor de Lula. La pregunta que el diplomático no aborda es si la sucesora probable podrá ejercer ese protagonismo.