Día: septiembre 1, 2010

Bicentenario de la revolución cochabambina

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Comparto con Uds. el siguiente artículo del diplomático Ramiro Prudencio Lizón:

En este mes se conmemora el bicentenario de  la revolución de Cochabamba.  En efecto, el 14 de septiembre de 1810, el pueblo de esa ciudad determinó romper vínculos con España y reconocer como autoridad central a la Junta de Gobierno de Buenos Aires.

Cabe recordar que las tropas cochabambinas que habían estado acantonadas en Oruro, al mando del teniente coronel Francisco de Rivero, en vez de continuar ruta hacia Potosí para unirse al resto de las tropas realistas, decidieron desertar y retornar a su región.  Una vez llegadas a ella se insurreccionaron, tomaron la guarnición y se apoderaron de las autoridades locales.

Pocos días después se realizó un Cabildo Abierto en la Plaza de Armas, donde Francisco de Rivero fue confirmado en el mando político y militar, y en el que se creó una Junta de Guerra.  Luego, por medio de un juramento solemne se reconoció a la mencionada junta bonaerense.

Al tener conocimiento las autoridades de Buenos Aires del levantamiento cochabambino, enviaron a los insurrectos un elocuente mensaje: “El memorable 14 de septiembre, en que la fuerte y valerosa ciudad de Cochabamba hermanó sus ideas con las de esta capital, hará desaparecer de sobre el suelo americano la tiranía y el despotismo que por tanto tiempo la ha mortificado, y que brille la libertad patriótica a que aspira la Nación”.

Buenos Aires tenía razón, porque en efecto, la revolución cochabambina determinó el alzamiento de Santa Cruz de la Sierra, que se efectuó el día 24 de septiembre, con convocatoria de un cabildo abierto y la conformación de una junta gubernamental.  Y asimismo, el de Oruro, realizado el 6 de octubre y acaudillado por Tomás Barrón, el cual también se plegó inmediatamente a Cochabamba y Buenos Aires.

El remate glorioso de la revolución de septiembre fue la victoria de Aroma obtenida cerca de Sica Sica, el 14 de noviembre de ese mismo año.  En esa oportunidad, los cochabambinos y orureños mostraron su temple y coraje.  Siendo sólo montoneras armadas de hondas y palos y con escasas armas de fuego, pero muy bien acaudilladas por Esteban Arze, triunfaron y persiguieron a las fuerzas realistas hasta Viacha.  El comandante realista de La Paz y los restos de las tropas derrotadas en Aroma, cruzaron el río Desaguadero y huyeron al Perú.  De este modo, el 16 de noviembre, los habitantes de La Paz proclamaron en gran asamblea, a la junta de Buenos Aires.  Poco después una guarnición cochabambina marchó hacia la ciudad de La Plata (Chuquisaca), la cual también quedo liberada en ese mes de noviembre.

Con la revolución cochabambina, gran parte  del Alto Perú quedó libre e impidió que mayores fuerzas realistas cooperasen a las huestes del presidente Nieto que esperaban en Potosí al primer ejército auxiliar argentino.  Ello contribuyó en gran medida a la victoria patriota de Suipacha, acaecida el 7 de noviembre, que pudo unir por primera y única vez a todo el Alto Perú con la independiente Argentina.

Al recordar el bicentenario de la hermosa gesta del 14 de septiembre de 1810 y su repercusión en casi todo el Alto Perú, es importante tener presente la poderosa influencia de Cochabamba en el resto del país, por ser el centro geopolítico de la nación ya que está situada casi a la misma distancia de La Paz que de Santa Cruz, Trinidad, Potosí, Oruro o Sucre.

Por este motivo, Bolívar propuso que fuese la capital de la República.  Y consecuente con ello, el Mariscal Sucre manifestó en su informe a la Nación que “el Gobierno mandó construir allí los edificios para el Cuerpo Legislativo”.  Luego agregó: “Considerada Cochabamba como la capital de la República, se reunirá allí el Congreso Constitucional”.  Pero en mala hora se decidió posteriormente que la capital fuese La Plata, (hoy Sucre), sin comprender que ésta era una ciudad pequeña y muy a trasmano.

Como expresó un periódico de Buenos Aires de esa época: “El Alto Perú será libre porque Cochabamba lo quiere”.  Ahora podríamos parafrasear algo semejante: “Bolivia se convertirá en una verdadera nación porque Cochabamba la unirá”.