Mes: agosto 2010

Potosí: Sexto día – Surco: Segundo día

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Potosí culminó este martes el sexto día de huelga general indefinida con un ruidoso cabildo al que asistieron decenas de miles de personas (50.000, según el corresponsal de Radio Fides). En ese escenario surgió el grito de “Potosí Federal”, en el inicio de un nuevo reclamo que podría agravarse si el gobierno del Presidente Evo Morales no encuentra una salida para el planteamiento potosino de negociar en  la ciudad del Cerro Rico los reclamos del departamento cuya riqueza permitió fundar y mantener a Bolivia durante más de un siglo de vida independiente.

Fue un martes 3 de malos augurios, con el Senador Fidel Surco descargando sobre su  chofer la responsabilidad sobre el  “episodio de tránsito” en el que estuvo involucrado el lunes.

Fue también un martes en el que el dirigente aymara Fernando Untoja consideró que el gobierno había iniciado un fuerte declive como el que a principios de 2003 activaría los movimientos que llevaron a la caída del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. “La rebelión de Potosí se va a generalizar…Así empezó la caída de Goni”, dijo en PAT, en el programa No Mentirás que compartía con la socióloga cruceña Susana Seleme. Untoja vaticinó que los gritos que surgieron de Potosí se extenderán a los otros departamentos altiplánicos: Oruro y La Paz. Pero subrayó que los hombres en el gobierno no eran la representación aymara sino “un grupo” que utiliza a los campesinos. La socióloga Seleme subrayó que el motín potosino contra las autoridades del gobierno fue activado por la pobreza extrema que sofoca a gran parte del departamento, que esperaba del régimen del MAS una gestión eficiente que siquiera la paliase. Dijo que los  hombres del gobierno “no saben gobernar” y se declaró avergonzada con el título de Doctor Honoris Causa que habían otorgado horas antes al  presidente dos universidades argentinas.

La jornada testimonió la furia de Potosí que reflejaba la frustración del departamento, que se sentía desairado e ignorado por el gobierno a favor del cual votó masivamente (en algunos distritos el gobierno y sus candidatos obtuvieron cerca del 100% en las elecciones de abril pasado). Algunos manifestantes apedrearon la prefectura, a cargo de un gobernador del partido de gobierno, y rompieron vidrios de oficinas públicas. Pero ni el ruido ni la rotura de vidrios deben haber resonado tanto como el grito de “Potosí Federal” que Untoja vaticinó que prenderá en otras regiones. Cuando en Santa Cruz se gritaban vivas a la autonomía, el gobierno acusaba a los dirigentes regionales de sedición y querer dividir a Bolivia. Este martes no hubo esas acusaciones.

El vicepresidente García Linera pidió repetidas veces durante la jornada que los dirigentes suspendieran las presiones y dialogasen en Cochabamba, donde debía realizarse una reunión con autoridades de Oruro. Los dirigentes potosinos, ya exacerbados con afirmaciones oficiales de que el movimiento era promovido por “intereses de la derecha”, dejaron plantados a sus anfitriones, el gobierno y la delegación orureña.

El gobernador potosino, Félix González, del  MAS, fue abucheado por la multitud que lanzaba gritos indignados y de fuerte calibre contra el gobierno y su partido. En el cabildo también hubo expresiones duras contra el Vicepresidente García Linera y el Ministro del Interior, Sacha Llorenti. Llorenti había dicho en la víspera que la agitación en  el departamento minero había sido impulsada por el alcalde electo René Joaquino, a quien los concejales del partido de gobierno intentan destituir porque compró vehículos usados para su gobierno departamental porque ahorraría, según ha dicho, algunos miles de dólares a su austera administración.

Uno de los detonantes del conflicto es la jurisdicción sobre riquezas naturales entre  los límites de Oruro y Potosí.  Pero también figura en la lista de reclamos reivindicaciones de vieja data, como carreteras y caminos dentro del departamento.

La tensión de la jornada tuvo un clímax cuando el senador Surco salió brevemente a hablar con los periodistas tras haber declarado ante el fiscal paceño que investiga el incidente del lunes. En una actitud que tanto Seleme como Untoja calificaron como arrogante y cínica, Surco negó que hubiese estado conduciendo el vehículo que produjo el choque y dijo que el conductor era  “mi chofer”, de quien dijo que estaba lúcido. Pero reconoció que él estaba ebrio y aseguró que tras la colisión el chofer salió a buscar ayuda. Él, creyendo que su puerta estaba trabada, se deslizó hacia el asiento del volante y  por eso los vecinos que lo interceptaron creyeron que era el conductor.  Por lo menos en la oposición, nadie le creyó. La asambleísta Norma Piérola dijo que Surco no podrá “tapar el sol con un dedo”. Entre otras afirmaciones, dijo que la vagoneta Toyota 2005 estaba registrada a nombre del senador y que había incumplido preceptos éticos pues el chofer (Edgar Torres) era pagado con fondos públicos.

El turno de Surco

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Actualización – 3 de Agosto 2010

El marco del problema era que el protagonista había causado un accidente de tránsito mientras conducía una vagoneta oficial en estado de ebriedad. Estaba borracho y los policías de la posta a la que fue conducido le practicaron el examen de alcoholemia sólo seis horas después, probablemente tras horas de sueño y de recuperación. Un lapso ampliamente generoso.  Y aún así, el resultado fue positivo.  Del centro del cuadro que surgía ante el país emergía una figura de enorme importancia en el partido de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS). La figura era la de Fidel Surco, un senador poderoso, de influencia sólo segunda después del presidente Evo Morales,  tal vez de la misma magnitud del vicepresidente García Linera. Era el secretario Ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio (CONALCAM), que agrupa a los llamados movimientos sociales que apoyan al gobierno.

Tras la divulgación de la noticia, una sensación de desconcierto empezó a flotar sobre el país. Porque detrás de Surco, uno de los hombres que estuvo a la cabeza del cerco sobre Santa Cruz hace dos años,  y que era visto como un probable sucesor duro de Morales, estaban otros que habían caído en situaciones semejantes: Abel Mamani, ministro de Aguas, apartado del gobierno cuando, poco después de un viaje al exterior, en la internet circularon fotografías en las que se lo veía totalmente ebrio y con prostitutas.  Después, antes de las elecciones de abril, Félix Patzi había provocado un accidente de tránsito mientras conducía una movilidad, también del estado. Estaba completamente ebrio. En esa ocasión, Surco le había pedido “dar un paso al costado” y renunciar a su candidatura a la gobernación de La Paz. Y en lapsus que fue interpretado como expresión de los valores que preconizaba, dijo que el mayor problema era haberse dejado sorprender en ese estado (borracho). Patzi ahora está fuera del MAS y ha formado su propio frente político.

Detrás de ellos hay una fila de elementos del círculo principal de colaboradores del presidente que han sido alejados bajo cargos de corrupción. Desde Santos Ramírez hasta Sonia Polo, Ministra de Salud y Deportes.  Pero en la serie de escándalos de estos días sorprende y entristece la presencia del alcohol, que embriaga y dinamita la carrera política de los dirigentes indígenas más jóvenes y más connotados del gobierno. Y el presidente se queda cada vez más solo, pues no tiene “cuadros” para substituir a quienes han sido alejados. Surco era el último que estaba fiel a su lado. Habrá que esperar para determinar cómo el nuevo episodio repercute en la conformación del poder.

Por lo que leo en los periódicos y lo relatado anoche e los noticieros de la TV, Surco venía del interior del departamento de La Paz. En El Alto su movilidad chocó contra la vagoneta de un oficial de la fuerza aérea. De inmediato trató de escapar y llamó al paso a algunos vehículos pero sólo un taxi se detuvo. La policía de tránsito lo interceptó y lo llevó a la comisaría más próxima.  Según el relato de El Deber sobre ese momento del episodio, “al parecer el senador no escuchó al uniformado (que le ordenaba detenerse y entregarse) y trató de escapar, pero fue rodeado por los vecinos”, de acuerdo al relato de una testigo en el lugar. Al llegar a la comisaría, se le dió un sofá para que descansaran tanto el senador como un ayudante que estaba con él –también ebrio. La alcoholemia vino muchas horas después. No obstante, su sangre registraba un contenido alcohólico de 1,5 “más del doble del máximo permitido”, según subrayó El Deber. El viceministro de Régimen Interior Marcos Farfán declaró que “no habrá impunidad”.

Agentes de tránsito, que aseguraron a los periodistas que el vehículo era conducido  por Surco, descartaron utilizar el término de “accidente de tránsito” y subrayaron que estaban ante “un hecho de tránsito”, pues el senador estaba ebrio, lo que constituye un delito.

El nuevo escándalo estalla cuando aún siguen reverberando otros de estos días: el del alemán Dirk Schmidt, y el del narco-amauta Valentín Mejillones. Y aún más importante, mientras se agrava el paro general que vive Potosí, reclamando atención a algunos de sus problemas más agudos y la deliminación de sus hitos geográficos con Oruro.

El presidente Morales estaba en Argentina recibiendo un premio honoris causa de dos universidades de ese país. Los bolivianos aguardan su palabra que, en lo concerniente al ahora ex hombre fuerte del MAS, hasta el mediodía del martes no era conocida.

Capitalismo destructor y creativo

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Un reciente reportaje del New York Times trajo a la luz un hecho que marca la era en la que hemos entrado: todo tiende a volverse digital. El diario de mayor influencia en el mundo relata un hecho casual para introducir al lector en la lucha que se libra entre la información electrónica y la que viene impresa en papel, como el que recibe este comentario.

“Al volver de la escuela, Elisa Cammarota se quita la mochila y lee su diario de principio a fin.”  Algo parecido hace Anthony Azoulay, si bien se interesa en artículos de fútbol y fotografías a doble página, informa el diario al abrir el tema.

En verdad, se trata de dos niños franceses de diez años, y su país está entre aquellos donde las empresas periodísticas más sufren con la declinación de la circulación de diarios y, consiguientemente de la lectura convencional de noticias y reportajes. Sin embargo, no todo el horizonte es negro, como lo demuestran los editores del diario francés que apasiona a los niños como Anthony y Elisa: Mi Diario, o Mon Quotidien. Un dato que estremecería a los editores en cualquier lugar del mundo relieva la experiencia en la que se ha embarcado Mi Diario: en términos per cápita, dice el diario neoyorquino, en Francia se vende la mitad de diarios que se venden en Francia o Alemania, y los lectores son cada vez menos, especialmente los jóvenes. Entre los de 15 a 24 años, sólo un 10% leía diarios  el año 2007, de acuerdo a una encuesta de entonces. Y eso era la mitad del porcentaje de sólo diez años antes.

Los dos niños de la historia han sido escogidos, como varios otros de su edad, para ayudar a decidir los temas que serán abordados en siete páginas de Mi Diario. Los niños y sus compañeros invitados discuten con  los editores temas y detalles sobre las notas. Se supone que los amigos de los niños y sus parientes y conocidos se vuelven entusiastas lectores de Mi Diario, gracias a esta imaginativa manera de conquistar lectores y mejorar la calidad y contenido de la publicación.

Otros diarios  han aplicado sus propias fórmulas para estimular su lectura: entregan gratuitamente una suscripción anual a sus lectores, si se comprometan a seguir siendo suscriptores al cumplirse el período de gracia. La experiencia ha tenido éxito. Por un año, pues tras la gratuidad la circulación ha caído precipitadamente. Pero han persistido en el experimento. En la época digital casi todo vale para sobrevivir.

Todo esto ocurre mientras se diseminan los pequeños i-Pads lanzados en abril por Apple, para otorgar a  las computadoras una funcionalidad cada vez mayor. De los 3,3 millones de unidades ya vendidas en el último trimestre, he visto una en Santa Cruz, comprada en Estados Unidos. Aunque se le atribuyen  flaquezas, como su exposición a la luz del sol, son un éxito mundial y sus ventas sólo apuntan a crecer. Y los precios por unidad a disminuir de los US 600.oo actuales.

La substitución de tecnologías y la incorporación de otras que mejoran las vigentes, son un signo de nuestra era, o quizá la mejor época del capitalismo destructor y creativo del que hablaba Joseph Schumpeter, el genial economista y premio Nobel austríaco. No creo que estemos ante un pre-anuncio de la desaparición de los medios escritos. Creo que libros y diarios impresos están aquí para quedarse. Pero para no perder la batalla deben mejorar, especialmente su contenido, hacerlo más “visual” y con mayores detalles que las otras fuentes de información no pueden ofrecer.

Errata. En la versión original escribí que Schumpeter era alemán. Fue un desliz que lamento y que ahora corrijo. Desafortunadamente no hubo caso de advertir a tiempo a los diarios que publicaron este artículo.