Día: agosto 26, 2010

Lecciones de un accidente de trabajo

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33 mineros viven bajo tierra

El siguiente artículo fue escrito por el Ing. Com Flavio Machicado Saravia,  Miembro de Número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas. Lo reproduzco para los lectores de este blog.

Hace pocos días, se encontraron vivos a 33 mineros, a una profundidad de 700 metros bajo tierra, luego de un accidente de trabajo en una mina situada en la localidad de Copiapó, de la República de Chile. Uno de ellos es boliviano, como nos enteramos a través de la prensa chilena, sin que haya habido en Bolivia una palabra oficial seria y contundente de aliento o una toma de decisión de ir hasta “las últimas consecuencias”, a fin de rescatarlo para que siga viviendo junto a su desesperada y joven familia. Solamente después de 19 días, se presento el Cónsul boliviano en el terreno, ofreciendo cualquier cosa, como para salir del paso.

En cambio, en los patios del Palacio Presidencial, se instalaron 32 banderas chilenas y una boliviana, además de la imagen de San Lorenzo, patrono de los mineros. “Hemos querido levantar este memorial y realizar este homenaje por lo que ya han hecho, porque todavía la tarea no ha terminado» dijo Sebastián Piñera, y añadió que «vamos a seguir haciendo lo humanamente posible para que vuelvan a ver la luz del sol”. Son palabras del Presidente de Chile, que hace mucho tiempo es una Estado laico, sin embargo, no tuvo inconveniente  de asistir públicamente a una misa celebrada con motivo de este lamentable acontecimiento, ya que el pueblo chileno en su mayoría es católico.

No hay la menor duda que este “accidente de trabajo” está dando lugar a muchas lecciones que convendría tomarlas en cuenta, a fin de que sean imitadas en Bolivia, tanto a nivel oficial como ciudadano. Está visto que los comportamientos colectivos son esenciales para que se produzca una reacción en la que se explicitan los valores nacionales, que consolidan al país como un todo y fortalecen la convivencia armónica entre las personas, cualesquiera que fuera su naturaleza, raza o credo.

Al margen de la conducta personal, que es propia de cada individuo, hemos visto en esta circunstancia la fuerza que tienen los valores y principios colectivos, junto al respectivo marco institucional, de manera que las autoridades cumplen, a cabalidad, con sus responsabilidades y funciones. Tuve la oportunidad de observar, cuando se festejaba un aniversario más de las Naciones Unidas, cómo el primer Presidente de la República, después de la dictadura de Pinochet, Don Patricio Alwin, llegó a la hora exacta en la que estaba previsto el inicio de un acto cultural, dando una muestra de respeto y responsabilidad con los demás. Lo propio ocurrió con el actual Presidente Sebastián Piñera, que suspendió su viaje oficial a la transmisión del nuevo Presidente de Colombia, para estar presente en Copiapó, al lado de los familiares y personeros del gobierno, para evaluar y analizar los pormenores que habían producido este accidente minero, pero sobre todo para estudiar la forma de darle la solución más adecuada  a este problema. Más tarde pese a que había fallecido su suegro, no dudó en estar en el terreno para verificar si los mineros estaban vivos, a fin de tomar las providencias que exigía el caso. Son lecciones de responsabilidad, que corresponden a un jefe de Estado, que como tal, no puede serdelegable a nadie, honrando de este modo la confianza ciudadana que le otorgó su voto.

La primera sonda llegó después de 19 días de frustraciones y esperanza, pero no podía haber tregua para nadie, convirtiendo este acto de persistencia, en un compromiso para el Estado y la sociedad chilena, en su conjunto. De este modo se manifestó el consenso pleno, tanto en la búsqueda de la mejor solución posible, como en la fijación de los objetivos, motivo por el cual nadie podía excusarse, para que la búsqueda de los mineros que se encontraban bajo 700 metro de tierra, se convierta en un éxito o un fracaso nacional. Triunfó la esperanza, pero sobre todo la persistencia.

Pero la responsabilidad, la institucionalidad y el consenso, si bien eran necesarios, no eran suficientes. Se requería contar con los medios materiales para realizar un rescate bajo tierra completamente inédito. El país, por su grado de desarrollo, tenía el equipo, la tecnología y todo el soporte logístico indispensable, para que la próxima larga tarea se emprenda con optimismo. Una tercera sonda llegó hasta el refugio, lo que permitirá mejorar las condiciones de ventilación, una de las demandas principales de los obreros sepultados, aunque a los  mineros nunca les falto el aire, a través de un sistema de ventilación que había sido instalado por la mina, además de un refugio, que es donde se los encontró. La máquina Raise Borer que se encontraba en la División Andina de CODELCO, realizando chimeneas de ventilación para las faenas subterráneas, ya está en el terreno para que ingrese en busca de los mineros. Puede alcanzar hasta 1.300 metros de profundidad y hasta cinco metros en el diámetro de perforación.

Pero nada se hubiera podido hacer, si los mineros no hubieran puesto de su parte; se  organizaron, identificaron liderazgos y obedecieron las reglas del juego, probablemente muy sencillas, por lo que ninguno de ellos tuvo lesiones graves, salvo algunas menores, dolores articulares o una irritación muy intensa en los ojos, producto del polvo ambiental. Se destacó que dos de los trabajadores tienen conocimientos de primeros auxilios, lo que es «una mina de oro» para estos casos, y serán los encargados del cumplimiento de las instrucciones sanitarias que les permitan resistir todo el tiempo que les queda bajo tierra. Las autoridades se comunicaron también con la agencia espacial de Estados Unidos, NASA, que están diseñando un programa de ayuda. «Es perfectamente probable que algunos especialistas nos acompañen en los próximos días para diseñar bien esta etapa que tenemos por delante».

Liderazgo y disciplina, son condiciones indispensables para realizar un trabajo en equipo, donde además sea posible que reine la armonía y la paciencia suficiente, para hacer que la larga espera que tendrán por delante, no se transforme en depresión y desesperación por ver la luz de día cuanto antes.  Se trata de un laboratorio humano que permitirá analizar hasta donde el hombre es capaz de resistir frente a la incertidumbre y a las condiciones ambientales tan adversas que les tocará vivir durante un tiempo tan prolongado. Sin embargo, estoy seguro que este reto será llevado con éxito, lo que dará mucho que hablar en el futuro. Chile es un país que admiramos.