Día: agosto 18, 2010

La fundación de Bolivia y el mar

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Con el título anterior, el dilpomático  Ramiro Prudencio ha escrito un artículo con cuya venia reproduzco a continuación:

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En este mes de agosto se ha conmemorado el 185 aniversario de la Independencia y Fundación de Bolivia.  En efecto, el 6 de agosto de 1825, la Asamblea Nacional,  reunida en Chuquisaca, aprobó conformar un país libre y soberano, suscribiendo el acta de la independencia de las cuatro provincias altoperuanas.

Una vez decidida la creación de Bolivia, la Asamblea designó una representación integrada por los diputados Casimiro Olañeta y José María Mendizábal, con la instructiva de hacerse presentes en La Paz para saludar al Libertador Simón Bolívar, y comunicarle que por decisión de la Asamblea, el Libertador ejercería el poder ejecutivo mientras residiera en el nuevo Estado, el cual llevaría su nombre.

Pero esos diputados llevaban otra importantísima comisión, insertada en el artículo quinto de la instructiva que decía: “La legación hará el más grande y poderoso esfuerzo con S.E. el Libertador, para lograr de su generoso y paternal carácter una promesa de que empleará sus esfuerzos, valimiento y poderoso influjo con el Bajo Perú, para que la línea divisoria de uno y otro Estado se fije de modo que tirándola del Desaguadero a la costa, Arica venga a quedar en el territorio de la república, que hará las indemnizaciones necesarias por su parte”.

Esto se instruyó porque los fundadores consideraron que Bolivia necesitaría de un buen puerto para la plena autonomía de su tráfico comercial. Pues como bien observó el doctor Mendizábal, el nuevo Estado nacía a la vida independiente con “absoluta carencia de puertos, porque los que tenía en su litoral no merecían el nombre de tales”.  Y además, porque el puerto de Arica fue la salida natural del Alto Perú durante el período colonial.  Había sido creado por el Virrey Toledo en el siglo dieciséis, para exportar la plata extraída de Potosí.

Como comenta el historiador Enrique Finot, “era la primera voz de alarma sobre un problema capital, el de la clausura del territorio, problema que en lugar de resolverse, se ha agravado en el curso de la historia republicana”.  Indudablemente, la nación nacida ese año, nunca pudo desarrollarse plenamente por sus graves problemas portuarios, los cuales mientras no se solucionen satisfactoriamente, perjudicarán al país ahora y siempre.

Sabemos que hubo negociaciones importantes durante el siglo pasado.  Primeramente, durante los años de 1920, cuando hubo la posibilidad de que Bolivia pudiese obtener una franja en la zona de Tacna y Arica, disputada por Chile y Perú.   Pero el Tratado chileno- peruano de 1929 la sepultó.

Luego se llevaron a cabo las negociaciones de 1950 y de 1975.  En ellas se llegó hasta establecer un arreglo definitivo, mediante la concesión a Bolivia de un corredor soberano al norte de Arica.  Pero ninguna culminó exitosamente debido en parte a problemas internos.  La oposición en el país a las mismas fue tan radical que restó poder negociador a esos gobiernos que se habían atrevido a tratar con Chile con patriotismo y abnegación.  Esa oposición, sumada a la complejidad del tema, terminó por encaminar las gestiones a un callejón sin salida.

Actualmente, y pese a las buenas relaciones entre los gobiernos de Evo Morales y  Sebastián Piñera, no es fácil una negociación que incluya una cesión territorial con soberanía.  El gobierno chileno ha tomado una cerrada posición, basada en el rechazo a toda gestión que comprenda la mencionada cesión.  Esta postura es claramente opuesta a la tradicional seguida por los anteriores presidentes, Aylwin, Frei  y Lagos, quienes nunca se negaron a tratar el tema marítimo con soberanía.

Ahora bien, faltan quince años para  el bicentenario de la fundación de Bolivia.  Es menester hacer un gran esfuerzo entre todos los sectores de la nación para que se estipule una política clara que permita solucionar nuestro magno problema antes de esa fecha, lo que determinará que el pueblo boliviano pueda cumplir con los objetivos trazados por los padres de la patria en la primera Asamblea Nacional.