Día: agosto 3, 2010

El turno de Surco

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Actualización – 3 de Agosto 2010

El marco del problema era que el protagonista había causado un accidente de tránsito mientras conducía una vagoneta oficial en estado de ebriedad. Estaba borracho y los policías de la posta a la que fue conducido le practicaron el examen de alcoholemia sólo seis horas después, probablemente tras horas de sueño y de recuperación. Un lapso ampliamente generoso.  Y aún así, el resultado fue positivo.  Del centro del cuadro que surgía ante el país emergía una figura de enorme importancia en el partido de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS). La figura era la de Fidel Surco, un senador poderoso, de influencia sólo segunda después del presidente Evo Morales,  tal vez de la misma magnitud del vicepresidente García Linera. Era el secretario Ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio (CONALCAM), que agrupa a los llamados movimientos sociales que apoyan al gobierno.

Tras la divulgación de la noticia, una sensación de desconcierto empezó a flotar sobre el país. Porque detrás de Surco, uno de los hombres que estuvo a la cabeza del cerco sobre Santa Cruz hace dos años,  y que era visto como un probable sucesor duro de Morales, estaban otros que habían caído en situaciones semejantes: Abel Mamani, ministro de Aguas, apartado del gobierno cuando, poco después de un viaje al exterior, en la internet circularon fotografías en las que se lo veía totalmente ebrio y con prostitutas.  Después, antes de las elecciones de abril, Félix Patzi había provocado un accidente de tránsito mientras conducía una movilidad, también del estado. Estaba completamente ebrio. En esa ocasión, Surco le había pedido “dar un paso al costado” y renunciar a su candidatura a la gobernación de La Paz. Y en lapsus que fue interpretado como expresión de los valores que preconizaba, dijo que el mayor problema era haberse dejado sorprender en ese estado (borracho). Patzi ahora está fuera del MAS y ha formado su propio frente político.

Detrás de ellos hay una fila de elementos del círculo principal de colaboradores del presidente que han sido alejados bajo cargos de corrupción. Desde Santos Ramírez hasta Sonia Polo, Ministra de Salud y Deportes.  Pero en la serie de escándalos de estos días sorprende y entristece la presencia del alcohol, que embriaga y dinamita la carrera política de los dirigentes indígenas más jóvenes y más connotados del gobierno. Y el presidente se queda cada vez más solo, pues no tiene «cuadros» para substituir a quienes han sido alejados. Surco era el último que estaba fiel a su lado. Habrá que esperar para determinar cómo el nuevo episodio repercute en la conformación del poder.

Por lo que leo en los periódicos y lo relatado anoche e los noticieros de la TV, Surco venía del interior del departamento de La Paz. En El Alto su movilidad chocó contra la vagoneta de un oficial de la fuerza aérea. De inmediato trató de escapar y llamó al paso a algunos vehículos pero sólo un taxi se detuvo. La policía de tránsito lo interceptó y lo llevó a la comisaría más próxima.  Según el relato de El Deber sobre ese momento del episodio, «al parecer el senador no escuchó al uniformado (que le ordenaba detenerse y entregarse) y trató de escapar, pero fue rodeado por los vecinos», de acuerdo al relato de una testigo en el lugar. Al llegar a la comisaría, se le dió un sofá para que descansaran tanto el senador como un ayudante que estaba con él –también ebrio. La alcoholemia vino muchas horas después. No obstante, su sangre registraba un contenido alcohólico de 1,5 «más del doble del máximo permitido», según subrayó El Deber. El viceministro de Régimen Interior Marcos Farfán declaró que «no habrá impunidad».

Agentes de tránsito, que aseguraron a los periodistas que el vehículo era conducido  por Surco, descartaron utilizar el término de «accidente de tránsito» y subrayaron que estaban ante «un hecho de tránsito», pues el senador estaba ebrio, lo que constituye un delito.

El nuevo escándalo estalla cuando aún siguen reverberando otros de estos días: el del alemán Dirk Schmidt, y el del narco-amauta Valentín Mejillones. Y aún más importante, mientras se agrava el paro general que vive Potosí, reclamando atención a algunos de sus problemas más agudos y la deliminación de sus hitos geográficos con Oruro.

El presidente Morales estaba en Argentina recibiendo un premio honoris causa de dos universidades de ese país. Los bolivianos aguardan su palabra que, en lo concerniente al ahora ex hombre fuerte del MAS, hasta el mediodía del martes no era conocida.