Día: julio 3, 2010

Cuatro patas bueno, dos mejor

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No es ni el precio ni el confort del avión presidencial adquirido del Manchester United, uno de los más ricos clubes ingleses de fútbol. El problema es el momento en que se lo compra y el mensaje que la adquisición trae para los bolivianos que en mayo pedían un aumento salarial mejor. Es un mensaje que toca también las fibras de los más de mil indígenas del oriente que marchan y que desde el sábado y hasta hoy domingo reposan en Ascensión de Guarayos y de todos aquellos a quienes representan. Los intentos de detenerlos no han surtido efecto. Se los ha acusado de desestabilizadores, de trabajar para USAID, de plantear demandas anticonstitucionales. A ellos, por acto de conciencia, se han sumado seis diputados de las etnias que marchan. Con mucha consecuencia, virtud siempre rara en Bolivia, han dicho que no podrían permanecer en los hemiciclos legislativos reclamando por los marchistas mientras la marcha se desarrollaba.

Y ¿qué es lo que reclaman? Que se cumplan los preceptos de la CPE que ellos contribuyeron a  aprobar. Por ejemplo, el artículo 403, que dice:

Se reconoce la integralidad del territorio indígena originario campesino, que incluye el derecho a la tierra, al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables en las condiciones determinadas por la ley; a la consulta previa e informada y a la participación en los beneficios por la explotación de los recursos naturales no renovables que se encuentran en sus territorios; la facultad de aplicar sus normas propias, administrados por sus estructuras de representación y la definición de su desarrollo de acuerdo a sus criterios culturales y principios de convivencia armónica con la naturaleza. Los territorios indígena originario campesinos podrán estar compuestos por comunidades.

O el 290:

I. La conformación de la autonomía indígena originario campesina se basa en los territorios ancestrales, actualmente habitados por esos pueblos y naciones,  y en la voluntad de su población, expresada en consulta, de acuerdo a la Constitución y  la ley.

II. El autogobierno de las autonomías indígenas originario campesinas se ejercerá de acuerdo a sus normas, instituciones, autoridades y procedimientos, conforme a sus atribuciones y competencias, en armonía con la Constitución y la ley.

Lo que los indígenas del oriente le piden al gobierno es consecuencia. Quienes dijeron que el texto constitucional se volvería contra el propio gobierno y volvería al país ingobernable, deben estar sonriendo. Aunque no deja de causar un cierto desánimo, como el que sentían los animales de la fábula de Orwell (“Animal farm” o Rebelión en la Granja), que creyeron que la revolución y toma de la hacienda para ellos mismos conducirla les traería igualdad y que se liberarían para siempre de la tiranía del hombre. Los últimos párrafos de la fábula muestran el desengaño de los animales que habían buscado una quimera:

“Había (entre los cerdos y los hombres reunidos para sellar la paz y la amistad) el mismo entusiasmo de antes, y las copas eran vaciadas hasta la última gota. Pero cuando los animales que estaban afuera  contemplaban la escena parecía que algo extraño estaba ocurriendo. ¿Qué  había de alterado en las caras de los cerdos? Los viejos ojos de Clover (la yagua) se movían de una cara hacia otra. Algunos tenían cinco papadas, otros tenían cuatro, algunos tres. Pero ¿qué era lo que parecía fundirse y cambiar?  Luego, con el aplauso concluido, el grupo tomó las cartas y continuó el juego que había interrumpido, y los animales se retiraron en silencio.

No habían caminado 15 metros cuando se detuvieron de golpe. Un murmullo de voces venía de la casa de hacienda. Corrieron de vuelta y miraron desde las ventanas de nuevo. Sí, una violenta disputa estaba en curso. Había gritos, golpes sobre la mesa, miradas agudas de sospecha, negativas furiosas. La fuente del problema parecía que Napoleón (el cerdo erigido en autócrata)  y el Sr. Pilkington habían jugado al mismo tiempo un as de espadas.

Doce voces estaban gritando airadas, y todas eran parecidas. Y ahora no había dudas de qué había ocurrido con la cara de los cerdos. Las criaturas que estaban afuera miraron al cerdo y al hombre, y al hombre y al cerdo, y al cerdo y al hombre otra vez; pero ya era imposible decir quién era quién”.