Academias sin techo

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La sutileza de Mariano Baptista Gumucio  permitió que los asistentes a una presentación durante la Feria del Libro en Santa Cruz se enterasen de algo insólito ocurrido en La Paz el año pasado: la Academia de la Lengua  había quedado sin oficinas al ser desalojada por orden del gobierno de las oficinas que ocupaba en el centro de la ciudad. La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia la tenía como alojada desde hacía muchos años. Era un alojamiento que constituía un honor para el BCB.  Pero la administración actual decidió que el espacio que le otorgaba a esa academia podía servir mejor con otros inquilinos, e impartió una orden irreversible para desalojarla. De repente, a principios del año pasado,  la Academia se quedó irreversiblemente sin techo. Si no hubiese mediado la actitud de la Universidad de Aquino-Bolivia,  que entendió mejor la importancia de esa academia y sus “hermanas” de Historia y Ciencias Económicas que ocupaban espacios en el mismo lugar, la Academia de la Lengua estaría en estos momentos trabajando en cualquier lugar público. La Universidad de Aquino le tendió la mano y llevó al grupo de instituciones a sus instalaciones.

Baptista no incluyó pormenores en la información que, muy de paso, entregaba y que para muchos de los presentes era una novedad que merecía un pellizco para asegurarse de que uno no estaba soñando lo que escuchaba.  La Academia representa al idioma castellano, que habla gran parte de los bolivianos, casi todos de manera exclusiva, incluso muchos  de los de las otras 35 lenguas oficiales que se dice que hay en Bolivia.  Y es el único nexo lingüístico que tienen los bolivianos que no conocen otras lenguas no nativas para conectarse con sociedades fuera de nuestra geografía.

Debo subrayar que esta situación bochornosa no ha sido suficientemente divulgada ni ha concitado suficiente reacción de los  “hispano parlantes” o de quienes creen en el valor de instituciones como la Academia de la Lengua. Lo ocurrido hace más en un año es expresivo de un desdén hacia la cultura. La Academia de la Lengua ha sido colocada en el nivel de las instituciones “sin techo”.  En un medio donde la cultura  ha sido tradicionalmente relegada a un nivel desdeñable y secundario, no tenía una sede propia, al igual que muchas otras instituciones. Pero haber sido cobijada por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia le confirió una cierta seguridad por algunos años. El alojamiento que ha recibido de UDABOL  en La Paz es muy significativo, y demuestra una sensibilidad natural respecto a la cultura que los desdeñosos “desalojadores” no tuvieron. Sin embargo, lo que ha sucedido es una clara manifestación de una época que lamentablemente parece querer  reproducir algunos de  los dramas que, en sus novelas cumbre, Orwell relataba  respecto a una sociedad imaginaria pero sombría. Era obvio,  por los personajes y su entorno, que su trasfondo era la experiencia que se vivía en la ahora desaparecida y sin mayores  llantos Unión Soviética y el “comunismo real”.

Ignoro qué destino se ha dado a las oficinas que ocupaban las academias. Muchos se sentirían menos inquietos si han sido creadas oficinas para las 35 lenguas restantes, pero aun eso no compensará la sensación de ultraje que han recibido quienes representan a los que en Bolivia tienen al castellano como lengua principal.

3 comentarios sobre “Academias sin techo

    David Navarro escribió:
    junio 20, 2010 en 10:10 am

    Que el BCB hospedase a la ALB por unos años ha sido una virtual y coyuntural ayuda, pero no resolvía el problema de fondo; que esta institución gozase de una sitio con identidad propia.

    Es hora que los bolivianos pensemos de acuerdo a las circunstancias y era en que vivimos.

    Si hay corporaciones globales, de diez y cien miles de asociados, que operan con unos cuantos pocos individuos en una locación simbólica; si hay organizaciones cuyos empleados trabajan desde la casa, es ya tiempo de que pensemos que una institución como la ALB tenga un sitio y red virtual, por ende no necesite instalaciones.

    Tanto los materiales, documentos, flujo de procesos administrativos pueden y deben ser digitalizados. Sus conferencias de trabajo pueden ser hechas por video digitalizado e internet. Para las eventuales reuniones y pponencias que se requieran pueden usar los auditorios de universidades solidarias.

    En vez de quejarnos, busquemos soluciones prácticas.

      haroldolmos respondido:
      junio 25, 2010 en 12:08 pm

      Sr. Navarro:
      Qué bueno sería encontrar también una “solución práctica” como la que señala -un sitio en la red y una red virtual- para la Academia Nacional de Danzas, de cuyas enseñanzas ha sido excluida la danza moderna. Atte.

    haroldolmos respondido:
    junio 25, 2010 en 5:41 pm

    Querido amigo:

    He leído con emoción y profundo agrado su brillante artículo “Academias sin techo”, aparecido en La Prensa. Lo felicito cordialmente por su valentía y precisión de análisis. Hasta ahora -¡ha pasado tanto tiempo!- nadie había escrito una cosa tan sólida y vibrante como su protesta por el hecho indigno que motiva su comentario. Mañana tenemos reunión de la Academia y tendré el gusto de leer y comentar sus palabras tan inteligentes como justas. Reciba un abrazo con mi recuerdo más afectuoso.

    Jorge Siles Salinas

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