Día: junio 2, 2010

Negociaciones sin mar

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Con autorización del autor, registro el siguiente artículo. El Dr. Prudencio es un agudo conocedor del tema y vale la pena leer el comentario que sigue:

Cual nuevo flamante internacionalista, el general Freddy Bersatti, ex Cónsul General en Chile y actual senador, ha efectuado comentarios determinantes sobre la marcha de las conversaciones que el gobierno de Evo Morales lleva a cabo con Chile tanto sobre la cuestión marítima nacional como sobre las aguas del Silala.

Respecto al primer problema, el general Bersatti se atreve a manifestar que “por negociaciones no vamos a recuperar el territorio (marítimo)”.  No sé si él piensa que sólo con una guerra se obtendría una costa con soberanía.  Y luego señala que se está trabajando para lograr una reintegración marítima y que se está avanzando mucho en ella.

¿Qué entiende Bersatti por reintegración marítima?  El mismo lo aclara: “implica hacer uso del mar como lo tiene Uruguay, como lo tiene Argentina, queremos tener el mar en esas mismas condiciones”.  Al respecto, pareciera que el general no conociese lo obtenido por esos países en Chile.  En primer lugar, el Uruguay casi no utiliza los puertos chilenos.  Y en cuanto a la República Argentina, este país los emplea para importar mercancías del extremo oriente, pero en condiciones inferiores a las que tiene Bolivia por los puertos de Arica y Antofagasta ya que tiene que pagar por el almacenaje.

Es indudable que Bersatti se contentaría con una simple zona franca.  Pero Chile ya ofreció varias de ellas, una muy importante en el puerto de Patillos, pero nunca mencionó que eso significaría la solución del tema marítimo.

Al leer los comentarios del general Bersatti sobre nuestro más delicado problema con el país trasandino, da la impresión de que él fuese el portavoz de la posición chilena.  Por ello, quizás sea innecesario que Chile envíe un nuevo cónsul general para apoyar su posición ya que Bersatti  está realizando eficazmente ese trabajo.

Haciendo un recuerdo de nuestra historia, algo parecido sucedió en el siglo diecinueve, aunque al revés, cuando el presidente Melgarejo nombró embajador (Ministro Plenipotenciario) de Bolivia en Chile, a don Aniceto Vergara Albano, quien hasta ese momento lo era de Chile en Bolivia.  Pero, naturalmente, Vergara Albano siempre se preocupó primero de su país antes que del nuestro.

Evidentemente, no creemos que el general Bersatti esté al servicio de Chile. Es un pundonoroso militar y estamos seguros que su mayor anhelo es defender los intereses de nuestra nación.  Pero, lamentablemente, tiene una supina ignorancia de la posición tradicional boliviana sobre el tema en cuestión.  Posiblemente, cuando estuvo en misión en Santiago, trató de obtener información de nuestra Cancillería y no la habrá recibido porque en ella ya nadie conoce la historia de nuestras relaciones con Chile.  El régimen actual se ha esmerado por despedir a todos los antiguos funcionarios, quedando los actuales casi en pañales en lo que respecta a la política exterior del país.

Es menester que tanto Bersatti como nuestra Cancillería tengan presente que existe una solución concertada con Chile en base a la cesión a Bolivia de un corredor al norte de Arica, con continuidad territorial desde nuestro país hasta la costa.  Esa solución fue aceptada por Chile en las negociaciones llevadas a cabo en 1950, 1975 y 1987.

De esas negociaciones, se debe destacar sobre todo la de 1975, ya que mediante  nota de 19 diciembre de dicho año, Chile hizo el ofrecimiento oficial de entrega del corredor al norte de Arica con total dominio.  Además, hasta el año 2005, los gobiernos chilenos que se sucedieron siempre han reiterado su oferta del citado corredor.  Sólo el gobierno de la señora Bachelet cambió de rumbo y ello se debió porque hubo una fuerte reacción adversa en el pueblo chileno cuando se conoció en ese país el nuevo contrato de venta de gas boliviano a Argentina, donde se reitera insensatamente la cláusula de la “molécula de gas”, es decir que Argentina continúe comprometiéndose a no vender gas boliviano a Chile.

Si por un asunto tan circunstancial como es el caso de la “molécula de gas” Chile ahora desconoce sus compromisos sobre el corredor al norte de Arica, es muy triste que el actual gobierno de Evo Morales decida aceptar esta nueva posición chilena y romper con ello toda una trayectoria política de más de cien años de lucha por alcanzar al mar con plena soberanía.

Acosado por el fantasma del narcotráfico

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Columna Global por Ted Cordova-Claure
Havelock, USA- El folclórico presidente indígena de Bolivia se siente acosado por el narcotráfico y pide ayuda para enfrentarlo. Lo paradójico  es que toda su vida política la hizo en torno a su vinculación con la planta de coca, materia prima de uno de los más difundidos y nocivos alcaloides del planeta: la cocaína.
Pese a su vinculo con los cocales y consiguientemente su indirecta -o clandestina-, asociación con el narcotráfico, el presuntuoso Evo aspiraba al premio Nobel de la Paz y a liderar un movimiento ecologista global.
Su principal defensa ha sido acusar a EE.UU. como fuente principal del consumo y tráfico de drogas, y en eso no se equivoca el presidente boliviano. Pero ese argumento no lo salvará de su inexorable deterioro.
En los primeros días de junio, la prensa boliviana informó que el presidente Evo Morales vinculó a  Estados Unidos con el narcotráfico y no recibirá  en audiencia al secretario adjunto del Gobierno de ese país para Asuntos de Latinoamérica, Arturo Valenzuela, quien se reunió con el canciller David Choquehuanca, incompetente para el cargo y obsecuente seguidor de Morales, quien, además de sentirse rebasado por las mafias de la droga, sigue “acullicando’, masticando hojas de coca y extrayéndole con su saliva el nocivo clorhidrato, que según, estudios científicos, lleva al embrutecimiento y la decadencia física y mental. Evo, ladinamente,  busca el apoyo norteamericano para que lo ayude contra el narcotráfico, que ahora quiere dominarlo./BIP

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