Día: mayo 22, 2010

Rubén Costas jura al cargo de gobernador

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Declara que le importa “un bledo” la llamada “ley corta”  en trámite legislativo que desconocería el principio universal de la presunción de la inocencia

El gobernador electo de Santa Cruz, Rubén Costas Aguilera juró esta tarde al cargo ante una manifestación de simpatizantes en el centro de la ciudad,  en una actitud de repudio a la llamada “ley corta” en trámite en el Legislativo que puede echar por los suelos derechos consagrados de las personas.

Costas prescindió de todo trámite y de rodillas, con la mano derecha sobre el lado del corazón y haciendo la señal de la cruz pronunció un “Sí Juro” que la multitud aplaudió. Con ese juramento se ha puesto en marcha una las innumerables vueltas del pugilato político en curso en Bolivia en los últimos años. Vueltas similares pueden desencadenarse en los próximos días en siquiera otros dos departamentos.

Por aquella ley, que encuentra fuerte resistencia de parlamentarios de oposición y de organizaciones defensoras de los derechos humanos, cualquier autoridad, menos el Presidente y el Vicepresidente, puede ser exonerada del cargo si un fiscal la imputa de algún delito contra el Estado. Hasta hace unos días, esa imputación parecía dirigida a impedir que autoridades electas asumiesen el cargo para el que fueron elegidas. Es el caso de los gobernadores de Santa Cruz, Beni y Tarija, contra quienes hay acusaciones de malversación de fondos públicos por su responsabilidad en los plebiscitos que en esos departamentos dieron un Sí muy claro a la demanda de autonomía (los tres gobernadores electos son opositores del presidente Morales).  Ahora la imputación puede ser formulada durante el ejercicio de la autoridad.

“Nos importa un bledo esa ley corta”, dijo Costas desde el escenario armado en la Plaza 24 de Septiembre. “Vamos a jurar aquí, ante mi pueblo, para defender su voto”, agregó tras recordar su holgada victoria como gobernador en las elecciones del 4 de abril pasado.

El dirigente cívico acusó al gobierno del presidente Morales de pretender desconocer la voluntad popular expresada en esa votación. Habló durante unos 45 minutos ante una multitud militante de pocos miles de personas,  cantidad  distante del “Cabildo del Millón” que los organizadores del acto de este viernes decían que esperaban repetir. Los términos de Costas fueron duros. Dijo que no le importaban “un bledo los decretos de la dictadura que se disfraza de democracia” porque el tirano más rudo no podrá contra los hombres y mujeres libres”.  Al calificar al gobierno como “un régimen de terror” dijo que en Bolivia “se ha dado fin a la independencia de poderes. Ahora tendremos que defendernos desde la cárcel”. La “leycorta” prevé que el juramento sea hecho ante el Presidente de la República.

“La ley corta (ya aprobada en algunas instancias del Poder Legislativo, donde el oficialismo tiene amplia mayoría)  contradice la propia constitución aprobada con sangre por el partido de gobierno”. Dijo que el del presidente Morales era un “régimen del mal” que confería una amplia “permisividad” al cultivo de coca que lo convertía en “cómplice del narcotráfico” y que había vuelto de Bolivia “un paraíso delincuencial para la mafia internacional”.

Dijo también que la acción de fiscales del gobierno tenía presos a dos cruceños notables: Ronald “Chichi” Castedo y Juan Carlos Santisteban, el primero ex presidente de COTAS y el segundo dirigente de Falange Socialista Boliviana (FSB). En ese momento aún se desconocía que una juez venida desde La Paz había ordenado prisión domiciliaria para los dos y para el general retirado Gary Prado Salmón, el militar boliviano que derrotó la campaña del guerrillero argentino-cubano Ernesto Ché Guevara. A los tres se los acusa de vinculación con una presunta conspiración.

No hubo comentarios inmediatos de Morales ni de sus ministros acerca de la decisión de Costas, que presenta al gobierno con un hecho cumplido rodeado de interrogantes. Pero, por las escenas mostradas anoche por la TV, hubo gritos de protesta por la detención domiciliaria de Prado Salmón, quien vestía de negro en duelo por la muerte de su hijo menor hace menos de dos semanas. La protesta ocurrió en las afueras del edificio policial donde Prado fue interrogado por la juez.  Tanto a él como a Castedo y Santisteban la juez ordenó que no formulasen declaraciones a la prensa.