Día: abril 4, 2010

El reflujo

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Actualizacion de las: 22:30

Los resultados en boca de urna y proyección del voto de las elecciones celebradas en esta jornada exhiben un triunfo de los candidatos de oposición al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales, en centros claves del país. Esos triunfos ponen en jaque los empeños del mandatario de expandir hegemónicamente el poder de su partido.

Tras evaluar los resultados conocidos hasta esta noche, todo parece indicar que Bolivia vuelve  a la situación “catastrófica” que existía antes del referéndum revocatorio de hace dos años,  cuando la oposición perdió posiciones y el  gobierno, aparte de ganar Cochabamba, se apoderó de Pando  y puso en jaque a Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisaca.  Por lo menos dos candidatos vencedores hicieron un llamado a la concordia y a la paz.

Paulo Bravo, un beniano residente en Cobija, parecía erigirse en gran triunfador cuando, inicialmente y “contra toda esperanza”, vencía al candidato oficial a la gobernación y sumaba el 47% en la proyección en base a un 15% de los resultados que emitía la red de TV UNITEL. Por la simbología de Pando, centro en 2008 de un choque violento entre fuerzas cívicas y de gobierno, su prefecto apresado y el departamento ocupado militarmente, la disputa era voto a voto. Para el gobierno consolidar su fuerza en esa región fronteriza con Brasil y Perú, sería políticamente vital. Pero el escrutinio era un constante morderse las uñas, pues al avanzar el conteo, subía la votación oficialista. El dato ofrecido por la misma UNITEL  a las 20:00 horas daba al candidato gubernamental el 47% Luis Adolfo Flores, y el 46% a Bravo. La disputa continuaba hasta el momento de esta entrada.

En Santa Cruz, Rubén Costas se imponía con un 57% y, al principio, dejaba lejos al socialista Jerjes Justiniano. Pero a medida que corrían las horas, Justiniano se aproximaba a Costas y la votación a favor de éste se reducía al 52%. Algunas estaciones de TV le asignaban un 50% y cobraba cuerpo la posibilidad de una segunda vuelta si ese porcentaje disminuía.

Inicialmente, Costas echaba un balde de agua fría, por lo menos por un quinquenio, sobre las esperanzas del presidente Morales de ganar la plaza donde ha tenido la oposición más fuerte a su gobierno nacional-indigenista. Lo mismo ocurría con la Alcaldía, cuya dirección  fue nuevamente encomendada a Percy Fernández. Pero esa era sólo una lectura parcial, pues el alcalde es electo por los concejales, que son once, de los cuales Percy Fernández habría ganado solamente cinco. Cuatro serían del candidato del partido de gobierno, Roberto Fernández, otro de su hermano Johnny Fernández, y un tercero de Rosario Schamisseddine, una exitosa empresaria local.

Para la alcaldía de Chuquisaca había un empate entre Jaime Barron y el candidato oficialista Esteban Urquizo en un 45%. Las perspectivas eran de una lucha voto a voto entre los dos candidatos que podría extenderse durante toda la noche. En la lectura de este resultado, hubo un pugilato verbal entre dos panelistas del programa “El Abogado del Diablo”. La estrella de los debates del MAS, Betty Tejada,  protestó por una alusión  que hizo la politóloga Susana Seleme respecto a los tres muertos en Sucre durante el controvertido proceso que llevó a la actual Constitución Política del Estado. Betty  Tejada mencionó a los campesinos obligados a arrodillarse en la misma capital de la república. Susana Seleme replicó que ella había hablado de muertos, de personas que perdieron la vida, y que “los arrodillados” estaban con vida.  El round fue para Susana Seleme.

Una sorpresa gigante surgía en la ciudad de La Paz, donde el candidato a la alcaldía Luis Revilla, del Movimiento Sin Miedo, se despegaba de sus rivales y superaba con mas de diez puntos porcentuales a la candidata del MAS con el 31%, Elizabeth Salguero. La derrota era mas significativa en una ciudad que es la capital política de Bolivia y sede del gobierno y donde el presidente llegó a obtener un 80% en la elección presidencial de diciembre pasado. Con ese apoyo, el MAS había optado por purgar al Movimiento Sin Miedo. Para la gobernación de ese departamento se imponía holgadamente César Cocarico, del MAS.

En Tarija, donde el gobierno había concentrado gran parte de sus esfuerzos, Mario Cossio, opositor del presidente Morales, conseguía ganar la gobernación e imponerse sobre su rival del MAS, Carlos Cabrera.

En Beni, ganaba Ernesto Suárez Sattori, quien parecia encaminarse al triunfo como gobernador, pese a los esfuerzos extraordinarios del gobierno, que llevó como candidata a una ex Miss Bolivia, Jessica Jordan. Tambien aseguraba su reelección el alcalde Moises Chirique, opositor a Morales.

La alcaldía de Potosí, el departamento minero considerado un reducto del presidente, también le ofrecía un sabor amargo. Se imponía, reelecto, el dinámico René Joaquino.

Los sinsabores no acababan ahí. En Sucre, ganaba la alcaldía Jaime Barrón,  ex dirigente del Comité Cívico de la ciudad, y perdía el candidato del gobierno. Oruro representaba otro revés de magnitud sísmica. En la capital del departamento de donde es oriundo el presidente Morales, ganaba la alcaldía el expulsado del gobierno Movimiento Sin Miedo –y su victoria parecía irreversible a las 21:30, con una mujer: Rossio Carolina Pimentel.  El gobierno ganaba la gobernacion del departamento, pero perdía la ciudad.

Los datos iniciales ponen en evidencia un reflujo del MAS, pese a que Morales había conminado a sus partidarios a votar por sus candidatos, pues no trabajaría con dirigentes departamentales o citadinos que no fuesen de su confianza. El reflujo es algo que el MAS desconocía desde que comenzó a cobrar fuerza hace una década. Desde entonces, no hacía sino crecer. Ahora desciende.