Día: marzo 22, 2010

Los delincuentes

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El presidente Evo Morales ha calificado como “delincuentes” a los tres ex presidentes y un ex vicepresidente que la semana pasada reclamaron en conjunto contra la que consideran una violación de sus derechos fundamentales.

El calificativo aplicado por Morales, extremadamente grave en un mandatario de estado, supone un prejuicio y apartarse de la constitución y de las leyes en contra de tres de los lideres que lo precedieron, subrayó uno de ellos.  Eduardo Rodríguez Veltzé opinó que los calificativos emitidos por Morales “muestran a un dignatario que no refleja el respeto que tiene que tener por cualquier ciudadano y por los colegas”. “Las disposiciones de la Constitución, tanto actuales como anteriores, determinan el respeto y la presunción de inocencia”.  Veltzé gobernó durante algunos meses, en  una transición que llevó al actual mandatario a ganar las elecciones de 2005 y su ascenso a la primera magistratura. Sus colegas tuvieron expresiones similares.

¿Qué dijeron los ex mandatarios, sobre quienes pende la posibilidad de un juicio de responsabilidades, para que el actual presidente les endilgue ese título ominoso? Días antes de la declaración del presidente dirigieron una carta a los presidentes de las Cámaras de Senadores y Diputados, y al actual Vicepresidente, subrayando que la  Asamblea Legislativa Plurinacional tramita un proyecto de ley  que  “reconoce como tribunal de enjuiciamiento al integrado por jueces interinos designados inconstitucionalmente por el acusador.” Se trata de los magistrados designados directamente por el Presidente Morales hace pocas semanas.

Los ex mandatarios recordaron que el proyecto de ley, “al reconocer un tribunal de juzgamiento integrado por jueces designados por el acusador, permitir la aplicación retroactiva de delitos y penas agravadas y suprimir garantías básicas para la defensa como la de interponer recurso contra una eventual sentencia condenatoria, combina tres elementos que contravienen fundamentos básicos del orden jurídico nacional e internacional y violan derechos y garantías de quienes desempeñamos, desempeñan y desempeñarán altas responsabilidades de Estado.”

La reacción del presidente, manifestada el domingo mientras caminaba en La Paz al lado de simpatizantes de candidatos oficialistas para las elecciones del 5 de abril, fue: “Si alguien no tiene nada, no hay por qué temer a nada. Yo puedo entender que son delincuentes confesos y que se organizan en un sindicato para defenderse; a esa conclusión llego”.

El presidente recordó después que cuando fue acusado, procesado y destituido de la Cámara de Diputados, a comienzos de la década, nunca reclamó ni protestó contra las normas y que aún así ganó la disputa, con la ley en la mano. Yo no vivía en Bolivia en esos años, y no estoy seguro  si el presidente ha tomado en cuenta un hecho resaltante: que un Tribunal Constitucional hubiese fallado a su favor, sin que hubiese reclamos ni protestas de por medio, le confiere aún más valor a la decisión de ese tribunal,  vuelto inoperante bajo su gobierno. Y a la importancia de contar con magistrados independientes del Poder Ejecutivo.

Los magistrados titulares serán designados en diciembre, por el voto popular, una figura que raras veces se ha visto en la historia mundial de las leyes. Willman Durán, ex presidente del Tribunal constitucional, me dice que los soviéticos intentaron, en los primeros tiempos de la revolución rusa, un sistema electivo semejante, que después ellos mismos abolieron al percibir su impracticabilidad.