Día: marzo 13, 2010

Mientras dormimos

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El año pasado saltó a la luz una controversia que involucraba a algunas de las fuerzas informativas más influyentes y poderosas del  mundo.  Era la punta de un témpano que venía gestándose en la medida en que el acceso a la Internet se generalizaba mundialmente.  ¿Debe la información generada por las redes y los medios noticiosos, grandes y pequeños, ser utilizada libre y gratuitamente en la Internet vía Google y otros buscadores?

Hasta ahora, gran parte del público que se informa vía internet, ha usufructuado de información que antes de la era Internet habría tenido que pagar comprando el medio que la traía.  En Nueva York, The Wall Street Journal dijo basta de abrir gratuitamente en la web todo el contenido del periódico.  Estableció una excepción con Google para acceder a las informaciones del diario. Pero Google ahora tiene que pagarle al WSJ.

Financial Times tuvo una fórmula más sencilla y ahora ofrece titulares e introducciones noticiosas en su página web, pero nadie puede leer una línea más si no es suscriptor del diario. Se acabó el acceso gratuito.  Por entonces, otras organizaciones periodísticas comenzaban a adoptar sus propias fórmulas. Desarrollaron programas en los que el usuario –que puede ser un ciudadano cualquiera- descarga la información en su propio “smartphone”, un celular avanzado en cuya pantalla es posible leer  noticias de sus servicios.

En unas semanas más estará en los mercados el iPad, una “tableta digital”, delgada y del tamaño de una revista periódica,  en la que no sólo se puede leer un diario entero y recorrer páginas secciones sino también interactuar con todo lo que es posible en la internet. Posibilita comprar y disfrutar de contenidos, incluso  libros,  música y  películas. La tableta abarca Skype y muchos otros servicios. Todo esto, desde cualquier parte si se tiene el servicio de datos correspondiente.  Amazon, la gran tienda virtual, fue pionera en diseminar un dispositivo similar, un poco mas grande, llamado “Kindle” pero el advenimiento de iPad puede anunciar su paso a retiro.  Conclusión: Lo que es nuevo hoy, será viejo mañana. Literalmente.

Todos estos dispositivos permitirán acceder a las informaciones de los grandes medios. El mensaje que algunos ven en estos avances tecnológicos es una creciente presión sobre la información que hoy tenemos impresa.

¿Recuerdan a “Napster”? Era un programa que a fines del siglo pasado encandiló a los amantes de la música. De un momento a otro se encontraron con la posibilidad de compartir música sin comprarla en las tiendas discográficas. La industria de la música gritó “!piratería!” y en el intento de parar el nuevo fenómeno casi tuvo un infarto. Mientras sus ventas se desplomaban, la propia nueva onda que acababa de nacer le brindó la oportunidad de rehacerse. Apple desarrolló un modelo digital de ventas musicales y ahora es la mayor tienda discográfica del mundo.  ¿Será este el camino también para lo que hoy nos llega impreso?

Antes de la “era digital”  la información llegaba en teletipos y  receptores de fotografías hasta los medios que la difundían. Y las imágenes para la TV iban en avión.  Todo era bajo suscripciones, que los medios compensaban con la venta del diario y publicidad.

La internet trajo una revolución al dar acceso a la información sin pasar por los medios, en general mejor habilitados profesionalmente.  Todo este proceso fascinante es parte del mundo moderno.Es lo que hace poco parecía futuro muy remoto.  ¡Y pensar que algunos todavía sueñan con el pasado remoto!

(*) https://haroldolmos.wordpress.com