Día: enero 25, 2010

Cómo colapsa la revolución de Chávez

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Firmada por Jackson Diehl, subdirector de la página editorial de The Washington Post, esta influyente publicación trajo este lunes un artículo que causará aplausos y escalofríos en el continente. Lo que dice y analiza el autor del trabajo es en gran parte ya conocido en el continente especialmente en Venezuela y tambien en Bolivia. La trascendencia de la publicación radica en el medio y su lugar principal de circulación: la capital de USA y centro diplomático mundial por excelencia. Lean los siguientes primeros dos párrafos (la traducción es del blog):

“Mientras el mundo estaba preocupado por la crisis en Haití, América Latina pasó calladamente un punto de equilibrio en el conflicto ideológico que ha polarizado la región –y paralizado la diplomacia de USA- durante gran parte de la década pasada.

El resultado muestra lo siguiente: El socialismo del Siglo 21 de Hugo Chávez ha sido derrotado y está en camino a colapsar”.

 Continúa así:

“Durante las dos últimas semanas, justo antes y después de terremoto en Puerto Príncipe, ocurrió lo siguiente: Chávez tuvo que devaluar la moneda venezolana, e imponer y luego revocar masivos cortes de luz en la capital, mientras el país se deslizaba por la recesión, inflación de dos dígitos y el posible colapso del corazón energético del país. En Honduras, la crisis de siete meses originada en la tentativa de un cliente de Chávez de romper el orden constitucional, acabó silenciosamente con un acuerdo que lo enviará al exilio mientras un moderado electo democráticamente jurará a la presidencia.

Por último, y no lo menos importante, la elección presidencial en Chile produjo la primera victoria de un candidato de derecha desde que el dictador Augusto Pinochet fuera obligado a dejar la presidencia hace dos décadas. Sebastián Piñera, el industrial triunfador y campeón del libre mercado, ha hecho algo que ningún otro líder entre las naciones latinoamericanas hizo en años reciente: ponerse frente a Chávez.

Venezuela “no es una democracia”, dijo Piñera durante su campaña. También dijo: “Hay dos modelos en América Latina: Uno de ellos lo encabeza gente como Hugo Chávez en Venezuela, Castro en Cuba y Ortega en Nicaragua…Definitivamente, yo creo que el segundo modelo es el mejor para Chile. Y ese es el modelo que vamos a seguir: democracia, respeto a la ley, libertad de expresión, alternabilidad del poder sin caudillismo”.   

El artículo continúa:

“Piñera sólo decía lo obio, pero era más de lo que su predecesor socialista, Michelle Bachelet, o de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, estuvieron dispuestos a decir abiertamente. El silencio amarró a los gobiernos de Bush y Obama, que creyeron, acertada o equivocadamente, que estarían solos en denunciar los ataques de Chávez a la democracia. Piñera ahora confiere a Washington una oportunidad para alzar la voz sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela.   

Lo hace cuando Chávez aún resiente una secuencia de reveses diplomáticos. Honduras es uno. Aunque el país es pequeño, la lucha por el poder entre su élite política y el acólito de Chávez, Manuel Zelaya, se volvió una batalla regional entre simpatizantes y opositores de Chávez, con Brasil y otras democracias izquierdistas en el medio.

El resultado es una victoria para Estados Unidos, que de hecho era el que apoyaba las elecciones democráticas que rompieron el impase. Honduras es el final de la cruzada de Chávez por exportar su revolución a otros países. Bolivia y Nicaragua quedarán como sus únicos aliados. El Brasil de Lula, cuya tolerancia hacia Chávez ha mancillado algo su carrera para convertirse en estadista mundial, dejará  el gobierno al final de este año. Las encuestas muestran a su candidata muy atrás de otro candidato más conservador.  

Haití solo profundiza la fosa de Chávez. Mientras el mundo mira, USA dirige una masiva operación humanitaria y los haitianos literalmente loan la llegada de los marines estadounidenses. Chávez no tiene modos para reconciliar esas imágenes con el mensaje central de su propaganda a los latinoamericanos: que los Estados Unidos son un “imperio” y fuerza maligna en la región.

Luego, la casa de Chávez se derrite. Pese a la recuperación de los precios del petróleo, la economía está en profunda depresión y continúa hundiéndose mientras el resto de América Latina se recupera. Los economistas creen que la inflación puede subir al 60% en los meses que siguen. Mientras, a causa de una sequía, el país está amenazado con el cierre se la planta hidroeléctrica que suple 70% de su electricidad. El fracaso de Chávez de invertir en nuevas plantas muestra que no hay alternativa.  También está la epidemia de delincuencia: los homicidios se han triplicado desde la llegada de Chávez, lo que ha vuelto a Caracas una de las ciudades más peligrosas del mundo. Durante un reciente partido de béisbol, un cartel entre la multitud decía: “Tres strikes: luz, agua, inseguridad. Presidente, estás afuera”.

Los beisboleros fueron golpeados por los seguidores de Chávez. Sólo él denosta “la ocupación” de Haití’; su TV estatal llegó a decir que la armada estadounidense causó el terremoto utilizando una nueva arma secreta. El domingo, su gobierno ordenó a las redes cablegráficas a suprimir el canal de TV de orientación opositora.”

El artículo concluye:

“Pero los márgenes de aprobación de Chávez siguen cayendo. Han caído debajo del 50% em Venezuela y al 34% en el resto del continente. El caudillo ha sobrevivido muchas malas noticias y bien puede sobrevivir éstas. Pero el punto de inflexión en la batalla entre el populismo autoritario y la democracia liberal en Lationoaméroca ha pasado. Y Chávez ha perdido.”