Una opinión autorizada

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El diplomático Ramiro Prudencio Lizón escribe el siguiente artículo sobre la nueva situación surgida con el triunfo de Sebastián Piñera. Con autorización del autor, reproduzco el comentario para los lectores de este blog:

Piñera frente a Bolivia

En las elecciones llevadas a cabo últimamente en Chile, ha triunfado la alianza de la derecha con su candidato, Sebastián Piñera. Esta victoria de las fuerzas conservadoras rompe con el mito generalizado en los países del Alba de que la izquierda era irreversible en Latinoamérica. Pero la pregunta importante que los bolivianos ya nos estamos haciendo es: ¿qué sucederá ahora con nuestras relaciones con Chile, las cuales tenían como basamento el hecho de que en ambos países regían gobiernos considerados socialistas?

Por de pronto, es menester destacar que los primeros comentarios del canciller Choquehuanca han sido muy moderados. El ha declarado que se seguirá “profundizando las relaciones con el hermano pueblo de Chile”. Y el propio presidente Evo Morales, en una conferencia de prensa, felicitó al señor Piñera por su triunfo en las elecciones presidenciales. Además, expresó que era necesario primeramente que el nuevo gobierno chileno se instalara y organizara, antes de que se volvieran a gestionar los temas de la agenda bilateral.

Se podría afirmar que el gobierno nacional ha cobrado madurez porque está comprendiendo que las relaciones internacionales se deben efectuar de Estado a Estado y no basadas en gobiernos con ideologías afines, ni mucho menos por simpatías o antipatías personales. Es triste recordar que nuestras frías relaciones con Perú tienen como origen una manifiesta antipatía política de nuestro primer mandatario al presidente Alan García, quien, por el contrario, siempre había demostrado gran cariño por nuestro país e insistido permanentemente en su apoyo a la causa marítima nacional.

Respecto al futuro presidente chileno, sabemos que éste ya ha declarado que no es partidario de ceder territorio ni mar con soberanía a Bolivia; que su gobierno se limitará a otorgar mayores facilidades de tránsito al comercio exterior boliviano y a fomentar mayores lazos de integración económica y de toda índole con nuestro país.

Por lo tanto, muchos bolivianos, particularmente afines al gobierno de Evo Morales, consideran que el triunfo de Piñera restará posibilidades de encausar el problema marítimo. Ellos confiaban en que con Eduardo Frei la situación hubiese sido diferente ya que éste había señalado que no cerraría las puertas al tratamiento de ningún tema con Bolivia; que los trece puntos de la agenda bilateral continuarían siendo atendidos.

Pero cabe mencionar que con el gobierno de la Concertación en Chile, en los veinte años que duró su gestión, muy poco se adelantó respecto a nuestro magno problema. Evidentemente, no se puede echar la culpa de todo a los diferentes gobiernos chilenos que se sucedieron en esos veinte años. Mucha de ella tuvieron también los gobiernos nacionales de la era democrática, los cuales en gran medida, pensando más en sus mezquinos intereses políticos internos, prefirieron no insistir en la apertura de negociaciones sobre la cuestión marítima, por miedo a que este ingrato tema les pudiese restar simpatía en la opinión pública nacional. A esto hay que agregar la malhadada política gasífera que se llevó a cabo en el presente siglo. Pues a medida que había mayor deseo chileno de adquirir nuestro gas, hubo mayor empeño nacional para impedir su venta a ese país.

Pero los bolivianos no deberíamos sentirnos muy afectados con el triunfo del candidato conservador en Chile. Es importante recordar que las dos propuestas de solución a nuestro problema marítimo, mediante documento escrito, han sido efectuadas con gobiernos chilenos de derecha. En 1950, durante el gobierno de González Videla, quien declaró fuera de la ley al partido comunista chileno; y en 1975, durante la dictadura militar del general Pinochet. Mientras que con los gobiernos de izquierda hubo más abrazos afectuosos y más palmaditas en la espalda, pero nada sobre el mar.

En consecuencia, dejando de lado los sueños de creación de una comunidad socialista continental, sería conveniente que el gobierno de Evo Morales se preocupara en estudiar la posibilidad de vender gas a Chile en un futuro próximo, lo cual ahora parece factible ya que se considera que se incrementará la producción nacional. Si eso llega a concretarse, una negociación sobre el gas, llevará indefectiblemente a una negociación marítima, mucho más con un gobierno chileno neo liberal y muy práctico, que tendrá como prioridad el incrementar el desarrollo económico de su país.

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