Día: enero 9, 2010

Maxidevaluación en Venezuela

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El Presidente Hugo Chávez anunció este viernes por la noche una maxidevaluación de la moneda venezolana entre el 17% y el 50%, en una decisión destinada a aliviar las presiones sobre las finanzas venezolanas, que pesadamente dependen de las exportaciones de petróleo. La nueva cotización del bolívar será de 2.60 por dólar vs. 2.15 en la tarde del viernes y será el tipo de cambio utilizado para la importación de alimentos, medicinas y maquinaria destinada a apuntalar el desarrollo del país. Todo lo demás se regirá por el dólar revalorizado en 4.30 (2.15 hasta ayer por la tarde).

De hecho, el cambio paralelo que surge en todo pais que aplica controles de cambio valoriza mucho más a la moneda norteamericana. Hasta la semana pasada, el cambio paralelo representaba la paridad efectiva en el mundo real. Importadores venezolanos me decían hace unos días que, como el gobierno no les facilita dólares –comprarlos en tiempos de control cambial es toda una epopeya-, debían forzosamente recurrir al cambio  “paralelo”, al negro, cuya relación era de seis bolívares por un dólar estadounidense. Esto quiere decir que en ese mercado –que es significativo y al que acuden todos los que tienen necesidad imperiosa de alguna adquisición en el exterior, deudas en dolares, se encuentran ante algún viaje imprevisto o requieren de comprar algún bien no disponible en Venezuela- la divisa estadounidense se apreciará proporcionalmente y costará ocho bolívares. O más.   

Las decisiones que afectan el tipo de cambio en Venezuela son en extremo delicadas, pues alrededor de la moneda estadounidense giran las finanzas del rico vecino petrolero. El petróleo cubre casi dos tercios del presupuesto y más del 90% del ingreso de divisas proviene de las exportaciones de ese producto a traves de su empresa estatal PDVSA, que hace pocos meses exhibia graves dificultades financieras.

La decisión venezolana siguió a la imposibilidad de Argentina de anticipar pagos a cuenta de su deuda externa utilizando las reservas monetarias internacionales (48.000 millones de dólares) del Banco Central. Esos pagos, según se aseguraba en medios financieros, cubrirían también algunas de las obligaciones argentinas con Venezuela. Esto le habría proporcionado un alivio momentáneo a las finanzas venezolanas, que cerraron el año pasado con una inflación del 26%, la mayor de América Latina. La presidente Cristina Kirchner no consiguió remover al presidente del Banco Central, Martín Redrado, opuesto a la medida. Eso habría acentuado la posición crítica de las finanzas venezolanas. En la cuerda floja, con una economia que ya en 2009 se habia contraido oficialmente en 2,9%,  Chávez no consiguió mantener el difícil equilibrio y tuvo que devaluar.

La paridad cambial modificada este viernes estaba estratificada desde 2005. El bolívar venía desvalorizándose progresivamente desde 1982, cuando se produjo una maxi desvalorización al cabo de años de paridad inalterada y tras años de extraordinaria bonanza de precios. La historia parece repetirse. Venezuela vivió en la década de 1970 una bonanza histórica con la subida en espiral de los precios del petróleo. Cuantitativamente, la espiral de precios (147 dólares el barril de petróleo en junio) de los últimos dos años fue mas aguda. Nunca en su historia Venezuela tuvo tal torrente de dólares, varias veces equivalentes al costo del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial.

Un riesgo es el efecto directo o sicológico que puede tener la devaluación sobre economías vecinas de Venezuela, o a las que ayuda Venezuela, como la de Bolivia. La fortaleza que representaban los 8.000 y tantos millones de reservas monetarias bolivianas estará a prueba. Bolivia debe alrededor de 2.000 millones de dólares a Venezuela por importaciones de diesel, que en nuestro país está subsidiado. Me aseguran que esa deuda no está contabilizada en ninguna parte. Pero eso no significa que se la pueda ignorar.  Y la crisis puede llevar a Venezuela a vender el diesel al contado.

Habrá que estar atentos a las repercusiones de la decisión entre los propios venezolanos. La devaluación afecta muchos bienes, inclusive al popular whisky. Entre nosotros, con una economía débil, habrá que hacer lo que dice el proverbio: cuando veas la casa de tu vecino arder, pon tus barbas en remojo. Y tras el fracaso del «chavismo» en Honduras, sus vecinos centroamericanos tambien.