Día: noviembre 30, 2009

El gran salto industrial

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En la segunda mitad de la década de 1950, Mao Tse Tung, el líder comunista chino, sintetizó  en “el gran salto adelante” su política industrial para extraer del atraso a la China, un gigante mayoritariamente campesino  que pocos años antes había caído bajo el dominio comunista. Mao estaba empeñado en desarrollar rápidamente la industria China para superar el atraso que la mantenía distante del mundo desarrollado. Primero prometía que en 15 años la China que conducía iba a superar a Inglaterra en la producción de hierro y otros productos básicos de la industria. Al poco tiempo percibió que el plazo era demasiado breve para alcanzar a la que hasta sólo años antes había sido la potencia dominante del mundo. Aumentó un año…

Hacia 1958, sólo un año después del lanzamiento del Gran Salto, habían perecido 550.000 personas en la  migración forzada de mano de obra del campo hacia la industria. De pronto, grandes extensiones de cultivos quedaron sin brazos para la cosecha y la siembra. Se acudió a las reservas de alimentos, que resultaron  insuficientes para las necesidades de una población de la escala china. En poco tiempo, el experimento derivó en la peor hambruna provocada de la historia de la raza humana. Cuando el plan dio evidencias de que había sido una catástrofe, habían muerto entre 16 millones y 40 millones de personas, una magnitud gigantesca incluso para la escala demográfica de China. Fue uno de los grandes errores de quien años después lanzaría una revolución cultural basada en una recolección de sus dichos y frases que llevaría a millones de chinos a creer tonterías como aquellas que atribuían a esa colección virtudes mágicas rayanas en la imbecilidad: “leyendo el Libro Rojo de Mao las zanahorias cuecen más rápido”,  “leyendo el Libro Rojo se maneja mejor la bicicleta”, etc.

Recordé este escalofriante episodio de la historia humana al escuchar esta noche al vicepresidente García Linera hablar de un “gran salto industrial” que esperaría a Bolivia a partir de la victoria del presidente Evo Morales el domingo, prevista por todas las encuestas conocidas hasta hoy, domingo en la noche, 29 de noviembre.

No creo que una persona ilustrada como el Vicepresidente hubiese tenido en mente la experiencia china cuando habló del “gran salto” que daría Bolivia. Por eso pienso que el título que le dio a los esfuerzos que anuncia para el que sería el segundo mandato Morales no fue intencional, o que estaba lejos de buscar que se lo asociase al experimento de la China de Mao. Pero vale la pena que esté preparado para las críticas que le vendrán a causa de la frase.

Fue una pena que los panelistas del programa televisivo Usted Decide, de la Red Uno, no hubiesen estado prontos para mencionar la analogía y escuchar al entrevistado desarticular cualquier confusión. Habría sido uno de los puntos altos de la entrevista. En verdad, las preguntas de los entrevistadores me parecieron flojas. Como igualmente floja fue la que formuló el candidato de Convergencia Nacional, Manfred Reyes Villa,  cuando equipos del programa le pidieron que hiciese una pregunta para el  Vicepresidente que iría a ser entrevistado por la noche. Probablemente el candidato Reyes Villa tampoco estaba preparado para, así de repente, hacerle una pregunta al Vicepresidente, y habló, entre otras cosas, del retorno de la corbata al vestuario vicepresidencial. García Linera, para su propia satisfacción, vestía camisa suelta, sin corbata, y aprovechó para decir que el rival de Morales estaba “atolondrado”. Habría sido interesante  escuchar a Leopoldo Fernández, el compañero de fórmula de Reyes Villa, hacerle una pregunta desde la cárcel a su rival.

Llamó mi atención  la fotografía que el programa presentó de la magistrada Rosario Canedo, cuando procuraba obtener impresiones rápidas del vicepresidente sobre los personajes que una pantalla le mostraba. La foto escogida de la magistrada,  a quien los diputados del partido de gobierno lograron suspender de sus funciones en la Corte Suprema, fue una de las menos indicadas. En la foto se la ve como si estuviera dando gritos, no como la persona que cumplió hasta el miércoles ocho días de ayuno en protesta contra la decisión legislativa.  

Las palabras del Vicepresidente confirmaron que el Presidente Morales no debatirá con ninguno de sus contrincantes. El debate publico de ideas, uno de los rituales esenciales de la democracia moderna, no era importante. El “Vice” dijo que tras los encuentros frecuentes que el mandatario tiene con diversos sectores de la sociedad, eso  “no es necesario”.