Día: noviembre 10, 2009

“La guerra de Chávez no es contra Colombia…

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sino contra más del 50% de los venezolanos”

Un punto de referencia esencial en la política venezolana es Teodoro Petkoff. Veamos que dijo este martes en Tal Cual, el periódico que dirige. Cualquier coincidencia con algún otro país es puramente casual.

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Tiene que estar muy preocupado, diríase, incluso, que desesperado, el señor Presidente, para ponerse a tocar, enloquecido, los tambores de la guerra con Colombia. Es una típica operación de diversión, una cortina de humo. No le faltan razones para tratar de hacernos voltear hacia otro lado, porque lo que está ocurriendo en nuestro país es gravísimo y cualquier gobernante estaría con las manos en la cabeza. Pero, Su Excelencia la Reencarnación de El Libertador, tiene un motivo adicional para mesarse los cabellos. Por más que se menea, no logra que los venezolanos, todos, pierdan de vista que la culpa de lo que está pasando es suya y exclusivamente suya. Su irresponsabilidad, su incompetencia y la corrupción de su régimen han lanzado sobre el país cuatro crisis simultáneas, cada una tanto o más grave que la otra.

Seguridad, electricidad, salud pública, economía y, en Caracas, agua, son áreas en las cuales el desmadre alcanza niveles sobrecogedores. Nadie escapa a las consecuencias de la peor gestión administrativa que haya conocido el país en su historia contemporánea.

Lógicamente, lo que venía siendo un lento, aunque sostenido, descenso del apoyo al gobierno en los últimos tres años, se está convirtiendo en una barrena. A menos de un año, en principio, para las elecciones parlamentarias, razones le sobran a Chacumbele para sentir un frío en la espalda.

De allí que ya esté en campaña electoral. No lo oculta; actúa con el desparpajo y la desfachatez de quien sabe que nadie en el Estado le va a llamar la atención. Pero el domingo elevó los decibeles y prácticamente llamó a zafarrancho de combate. Se necesita una carencia total de escrúpulos para hacer de un tema tan delicado, de vida y muerte, materia de campaña electoral. Cree que puede recoger el respaldo que se le escurre entre los dedos, tocando la fibra patriotera de sus conmilitones.

Fracasará, porque ya se le ven demasiado las costuras. Es tan burda la maniobra electorera que cualquier mandatario que hablara en serio de una posibilidad de guerra, llamaría, ante todo, a la unidad de la nación contra el “enemigo”.

Pero Chacumbele no. Su guerra no es contra Colombia sino contra más de la mitad de sus propios compatriotas. Es tan obvia y, al mismo tiempo, tan torpe su jugada, que no vacila en agredir a una supuesta “quinta columna”, que sería la de sus adversarios políticos. Estamos ante una estratagema electorera de vuelo gallináceo. No son las bases militares en Colombia las que le quitan el sueño sino las bases del pueblo venezolano. Para aquellas, la diplomacia suramericana ya ha venido colocando muros de contención y tanto Uribe como los gringos se han visto obligados a dar garantías a sus vecinos.

De hecho, el propio Correa, desmarcándose de Chávez, avanza en el camino del restablecimiento de relaciones con Colombia, a pesar de las bases.

Pero Chacumbele necesita la conflictividad permanente, hacia adentro y hacia fuera. Por eso no se pueden subestimar los niveles que podría alcanzar su carencia de escrúpulos.

Mambrú se fue a la guerra…

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Con este título, el columnista Asdrúbal Aguar, de El Universal de Caracas, trajo hoy una entrega. En sus primeros dos párrafos dice:

No hay agua, no hay luz eléctrica, faltan los insumos indispensables…

La lucha entre la conciencia y el mundo, entre la razón y la animalidad, no cesa a propósito de las relaciones entre los hombres, fundamentalmente las que tienen como centro de acción la conquista del poder o su conservación en medio de los errores. De modo que, mal puede sorprender que los vínculos entre los Estados -animales impersonales y suertes de Leviatán como los predica Hobbes- siempre llegan teñidos con los claros oscuros del cinismo y a manos de la locura de sus detentadores, los gobernantes, sobre todo los mesiánicos que de tanto en tanto nos regala la historia.

Y es que tras la máscara del Estado, quienes usan de ella le dan rienda suelta a lo más primitivo de sus existencias. Sus bajas pasiones desbordan como río sin madre y creen no comprometer su propia personalidad. Se trata de la razón de otro, en el caso la célebre razón de Estado, que tapa sin pudor y desde el más lejano amanecer los más graves crímenes que se hayan cometido contra la Humanidad. El Estado oculta y hace posible, a la vez, la dualidad moralidad-amoralidad que hace presa de ciertos individuos, en su devenir y hasta cuando la muerte se los lleva a empujones.  (El resto, cuya lectura recomiendo,  se encuentra aquí.)

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Y Roberto Giusti, otro periodista venezolano de fuste, nos dice, tambien hoy:

¿A la guerra yo?

“¿Quién puede tomar las armas para complacer la obsesión de poder de un insensato?”

Que se olvide. Primero, ya traspasé la barrera de los cincuenta y nadie podría obligarme a ir a matar gente o a que me maten porque al tipo le amaneció este domingo la puntada por ese lado. Y segundo, si no fuera así y tuviera veinte años me negaría igualito. Lo haría por principios, (estoy contra todo tipo de violencia) y porque no se trata de una causa justa y noble que en última instancia nos obligue (aun cuando toda guerra, por muy justificada que esté, es indeseable) a tomar las armas.

Con Colombia no existe ningún conflicto que no sea posible resolver de manera pacífica y civilizada, vía utilizada históricamente por ambos países y aún perfectamente posible. El problema está en que desde Caracas no se tiene a Colombia como un país vecino con el cual estamos condenados a convivir hasta el fin de los tiempos, sino como un objetivo geopolítico. (Para leer el articulo completo, clicar aqui).

Afganistán y Bolivia: Antípodas

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Lo más reciente de Ted Córodova-Claure

HavelockUSA- Bolivia y Afganistán están en las antípodas de este recalentado globo terráqueo y son como espoletas que pueden detonarlo.

Esta posición geográfica es también singular porque ambas naciones tienen historia y escenario político muy parecidos.

Bolivia es una altiplanicie entre las montañas de los Andes, en tanto que Afganistán es un desierto con intrincados valles y quebradas que se escurren entre las intrincadas laderas de macizos que en su base ofrecen un verdadero laberinto selvático o de grietas que suben tortuosamente hasta alturas nevadas. Sus habitantes son razas de milenario origen que constituyen culturas misteriosas. Los pashtuns afganos remontan su pasado a tiempos históricos que se pierden en la niebla de los Himalayas de una historia todavía no aclarada ni confirmada y su lucha se remonta al rechazo del macedonio-griego Alejandro Mango, en el tercer siglo antes de la era cristiana

Y, en su atrasado modo de vida, han mantenido un apego a la tierra y costumbres, mitos y creencias que no han cambiado por siglos.

Las antípodas constituyen dos puntos de una esfera que son idénticos y están unidos por un eje o línea imaginaria que une esos puntos opuestos de la esfera, teoría desarrollada por filósofos griegos –Platón y Aristóteles entre ellos-, mucho antes de que se admitiera que la tierra es redonda. En ambos extremos de estas antípodas, uno de los principales y cultivos y, por lo tanto principal fuente de riqueza en Bolivia y Afganistán, son de vegetales que se utilizan como materia prima de drogas alcaloides.

En Afganistán, es la amapola, de la cual se extraen el opio y la heroína. Y en Bolivia, la hoja de coca, base de la cocaína. En ambos casos, dañinas sustancias ilegales prohibidas en el mundo entero por el daño y la adicción que provocan. Y en ambos países, el negocio de la droga está protegido por el poder político gobernante….. En Afganistán , el presidente Karzai tiene un hermano que está muy ligado al negocio de la amapola. En Bolivia el presidente Evo Morales sigue siendo máximo dirigente de los cocaleros y en el actual tramo de su gestión ha tolerado el cultivo de la coca y ha arremetido contra organismos internacionales dedicados a combatir el narcotráfico. Ambos gobernantes están recibiendo influencia del islamismo fanático y agresivo. En Afganistán pesa el conflictivo Talibán. En Bolivia, su gobernante ha invitado al gobierno de Irán a utilizar su territorio como base de penetración y agitación con propaganda contra Estados Unidos.

Fuera de sus claros cielos azules sobre un paisaje de enormes montañas nevadas y áridas extensiones, habitan seres enigmáticos, que guardan secretos milenarios. Y, son débiles e ignorantes, pero no temen desafiar a la moderna y poderosa globalidad. /BIP teddycordova@gmail.com-www.tedcor.com

Noche plena

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La noche de este lunes fue plena para instruirse mejor respecto a las elecciones del 6 de diciembre. Hubo una cascada de informaciones y de no informaciones sobre lo que mucha gente procura para iluminar mínimamente el sendero aún oscuro de las cuatro semanas que nos separan del momento supremo. Brillaron los panelistas de Unitel (“El abogado del diablo”) al desnudar los caminos peligrosos por los que puede transitar Bolivia tras estas elecciones, al igual que brilló la entrevista de  “No Mentirás” (PAT) al candidato prisionero,  Leopoldo Fernández, que desembocó en un desafío al debate con el contrincante de la fórmula oficialista, Alvaro Garcia.

Algunos de mis apuntes de esta noche:

El ariete de Unitel fueron los resultados de una encuesta de una firma denominada “Track”, hasta ahora poco conocida entre las encuestadoras que operan en Bolivia. Fue realizada entre el 29 de octubre y el 6 de noviembre.  Sus resultados mostraban un triunfo arrasador del candidato y presidente Evo Morales, con el 63% de las preferencias de los consultados. Su rival inmediato Manfred Reyes Villa, cuyo compañero de fórmula es el prisionero Leopoldo Fernández, obtendría apenas el 19% en el momento de la consulta. No escuché hablar del margen de error de esa investigación, pero supongo que debe ser alto.

La primera reacción vino de Reyes Villa. “El país esta amedrentado”, dijo, y hasta los encuestados tienen temor a las represalias. “Pero el 6 de diciembre habrá sorpresas”.  Desde el panel, Humberto Vacaflor, editor de la difundida carta semanal Siglo XXI que edita desde Tarija, sintetizó su escepticismo: “Tengo serias dudas” de la validez real de la encuesta. Susana Seleme ingresó con bríos y sin sordina: (Con estos resultados) “podemos despedirnos del sistema democrático… (el presidente Morales) tendrá cancha libre para hacer lo que quiera…” Recordó una frase del Vicepresidente García, quien habló de “aplastar al adversario” y dejó claro que, con esos resultados, tendría un garrote desmedidamente macizo para hacerlo. En cambio inocultablemente feliz de la vida se veía a Félix Patzi, el ex ministro de educación que era la voz oficialista en el panel.  Los de la encuesta “son datos reales”, dijo, que reflejan lo que ha pasado en los plebiscitos de los últimos años. Jorge Lazarte, el ex vocal de la Corte Nacional Electoral de los tiempos de Huáscar Cajías, recordó sobriamente que Bolivia es uno de los países con mayor volatilidad electoral, donde las encuestas han sufrido graves reveses.  El tercer candidato Samuel Doria Medina fue entrevistado externamente por las dos anclas del programa. Se mantuvo en la posición de no aceptar que el partido esté  definido de manera irreversible.

Los dos candidatos pelean dentro de un mismo espacio y la pregunta que con angustia se hacen muchos bolivianos opuestos al gobierno de Morales no encontró una respuesta adecuada. Reyes Villa habló simplemente de “intereses” como los causantes de ese golfo que ha evitado una fórmula opositora unida. Susana Seleme intervino para alertar que los opositores debían marchar hacia la elección unidos, tras haber vivido una experiencia de cuatro años signados por la confrontación. “Si se unen, la oposición gana cuando menos en cuatro departamentos…”, dijo. Patzi diagnosticó brevemente que notaba “desesperación” entre los opositores al gobierno.  Y Jorge Lazarte sentenció: “No creo que se unan”.

PAT, entretanto, mostraba la entrevista que logró el periodista de “No Mentirás” José Pomacusi, que presentaba a Leopoldo Fernández con la boca cubierta por un parche simbolizando el empeño del gobierno de no dejarlo hablar en conferencia de prensa. El candidato enclaustrado  recordó que al comenzar el gobierno de Morales,  éste le había propuesto, en presencia de García Linera, unirse a las filas oficialistas. El planteamiento se habría repetido dos o tres veces y el repudio de Fernández habría sido la causa del encono contra él.

Pomacusi presentó a su entrevistado comparándolo con otros encuentros que había tenido con él y su fallido presentimiento de que el prefecto elegido por los pandinos se desmoronaría. “No ha sido así….Fernández continúa entero”. Y le recordó que el Presidente Morales desmentía la afirmación de la oferta.

 -“El presidente ¿miente entonces?”

-“La mentira tiene piernas cortas”.

En el otro canal los panelistas arreciaban en su propósito de entender por qué Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina no se pusieron de acuerdo y presentaron una sola candidatura. “Por qué”, preguntó insistente Susana Seleme. Reyes Villa tuvo dificultades en articular una respuesta clara. “Hay algunos otros intereses que debían haber sido apartados…” Susana espoloneó aún más: “Entonces ¿primaron los intereses personales?” La pregunta, que en sí semejaba una respuesta, debe haber martilleado la cabeza de toda la audiencia. ¿Por qué no lo hicieron? La mayoría entre quienes se oponen al gobierno está perseguida

Intervino Humberto Vacaflor para recordar al candidato de Convergencia que había sido edecán del general  Luis García Meza. “Yo era subteniente recién egresado de la academia…No fui edecán”, replicó Reyes Villa. Reiteró que se desempeñaba como policía militar, que mayormente se ocupaba de vigilar la seguridad presidencial. “Sabía de las atrocidades que se cometían…?”

El intento de respuesta de Reyes Villa  -“no había…”- se truncó en cuanto Vacaflor señaló que él mismo, como periodista,  había sido víctima de esas atrocidades.

Patzi se dirigió a Reyes Villa reprochándole por no haber luchado por la inclusión ni haber ayudado a mejorar la vida del campesinado (de los indios, que está de moda decir) cuando pudo hacerlo y le preguntó:  “¿Qué hará de ser electo?   Reyes Villa encontró en la pregunta una oportunidad y habló de su obra en Cochabamba que trasladaría toda Bolivia, a través de micro y medianas empresas, caminos, escuelas y postas sanitarias. Resumió: Haré una administración honesta y eficiente, no como la que se practica en YPFB.  Patzi procuró frenar la oportunidad que había cedido e insistió: ¿”Qué no le gusta?” Fue una oportunidad más grande:  La confrontación, la justicia elegida por voto popular capaz de llevar la administración de justicia a personas sin educación en leyes y a doctrinas como la de  “si esto no está correcto, que los abogados lo vuelvan correcto” (una frase del presidente Morales), la justicia comunitaria que lleva a latiguear a personas como Marcial Fabricano, el líder indígena del Beni, y quitarle la vivienda a Victor Hugo Cardenas; la nueva CPE y su contenido racista y de potencial de dividir al país.

-No veo proyecto ideológico en sus propuestas, dijo Patzi. Reyes Villa replicó: Quiero recuperar la libertad de los bolivianos. Patzi le pregunto si proponía la prevalencia de la civilización occidental sobre la de los Andes bolivianos. En sus cuestionamientos, dejó latente el concepto de la exclusión de los sectores rurales andinos y orientales.  Una de las dificultades de Patzi, preciso en señalar las consecuencias de la exclusión, fue sintonizar algunos de los conceptos que aparecían en boca de los otros miembros del panel. No había forma.  El problema era una expresión del drama contemporaneo boliviano.

Jorge Lazarte lanzó una de las preguntas que quedaron sin respuesta: ¿Por qué la gente continúa favoreciendo a Morales a pesar de todo lo que ya se conoce de su gobierno y su manera de ser? Y subrayó que los dos candidatos opositores con mayores opciones concurren separados, por un camino que ayudará a quien quieren vencer.

Susana Seleme colocó otra piedra en el zapato, una reiteración del tema ya abordado: Por qué hay tanta gente que favorece a Evo Morales. Pero añadió un ingrediente que debe estar en la cabeza de cualquier candidato a desplazar a Morales: ¿Cómo desmontar la armazón ideológica construida por el gobierno, que no exhibe mayor entusiasmo por la civilización occidental centrada en Platón, Aristóteles y otros pensadores de hace 4.000 años y la preferencia por la limitada y endeble de Los Andes que no llegó a aproximarse a la democracia como la diseñaron griegos y romanos y estuvo lejos de la rueda?  Y sobre terreno práctico: ¿Cómo convencer a los que favorecen al presidente Morales  que lo que hará Reyes Villa resultará mejor que lo que han recibido en estos cuatro años?

Reyes Villa tuvo que retirarse para asistir a un compromiso, ya demorado  hasta cerca de la medianoche, pero antes respondió a una pregunta sobre si iría a la guerra con Colombia si se lo pidiera Hugo Chávez. “No. Nuestra única guerra es contra la pobreza”.

Quedó sólo en sus prolegómenos un tema clave en la Bolivia de hoy: el tráfico de droga y la coca, los sembradíos que verdean el Chapare y Yungas. Probablemente el próximo lunes sean los temas de debate con algún otro candidato. El presidente Morales no ha querido debatir. Y con esa actitud ha evidenciado arrogancia y sus temores a una confrontación de ideas.