Día: noviembre 5, 2009

Hacia el pasado

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  Quienes conocen Venezuela –y otros países de trópicos húmedos- saben cuán indispensables pueden ser el aire acondicionado y las duchas, esa gran innovación traída de Estados Unidos que dejó a un lado la bañera, frecuentemente anti-higiénica, que había venido de Europa. Siglos atrás,  en el Viejo Mundo una familia solía utilizar la misma agua. Primero el padre, el hijo varón mayor, la madre, y los demás hijos, después, según la edad. En ese orden y en la misma agua. Gran parte de los condominios de Caracas cuentan con piscina. Que puede parecer una frivolidad, es cierto. Pero los venezolanos que pueden hacerlo, se la permiten. Muchos de ellos aprovechan sábados y domingos para lavar sus automóviles. El agua fue siempre dada por descontado, salvo una que otra rara interrupción dispuesta por problemas de suministro de los reservorios, algo nada excepcional pues suele ocurrir en todo el mundo. Pero es la primera vez que el ahorro del agua se vuelve una política de estado: ducha de tres minutos máximo, tiempo más que suficiente puesto a prueba por el presidente Hugo Chávez.

Lo mismo ocurre con la electricidad. Paradojalmente, Venezuela tiene la mayor presa hidroeléctrica nacional del continente (Itaipú es compartida por Paraguay y Brasil). Posee Guri con 10 gigavatios de potencia instalada (vs. 14, de Itaipú y 18 de Tres  Gargantas, la mayor del mundo, en China). Parte de la energía de Guri fluye exportada hacia estados del noreste brasileño. Cuando fue inaugurada a mediados de la década de 1980, se afirmaba que Venezuela tendría su energía eléctrica asegurada por décadas.

No fueron muchas. Ahora, para contribuir al ahorro forzoso de energía, el gobierno de presidente Chávez acaba de restringir la importación de acondicionadores de aire, heladeras y calentadores. Pronto podrá venir el turno de las lavadoras. “Es ridículo”, dirán los venezolanos. El país donde el hielo es artículo de primera necesidad ahora restringe la importación de refrigeradores.

Las restricciones a los acondicionadores de aire pondrán dificultades a las oficinas con grandes centros de computación. El sobrecalentamiento será una amenaza que quitará el sueño a los programadores y técnicos electrónicos. Las dificultades en el horizonte son muchas.

Cuando Estados Unidos decidió mostrar, bajo el presidente Carter, su determinación de bajar el consumo de energía debido al embargo de ventas de petróleo impuesto por los países árabes, a fines de la década de 1970, el mandatrio ordenó que por las noches fuesen apagadas las luces de la Casa Blanca.

Falta vez si las autoridades venezolanas disponen el corte de luz en el Palacio de Miraflores y en los jardines de La Casona, la residencia presidencial.

Algo no anda bien para que en Venezuela, el país de la energía, ahora el gobierno obligue al ahorro de energía.

Chávez sólo hay uno

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Con este título, el columnista de El Universal, de Caracas, José Luis Méndez, ha publicado un artículo que guarda algunas semejanzas con otras geografías. A modo de anzuelo, ahí van los dos primeros párrafos.

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Que Chavez es bueno ganando elecciones es algo que casi nadie discute. La historia reciente está llena de ejemplos. De hecho, para muchos venezolanos es lo mejor que hace. Para lograrlo, Chávez cuenta con una gran labia y con abundante dinero, además del CNE, los militares y, en general, los recursos físicos y humanos del Estado. Y es que cuando decimos que las gana, nos referimos a que las gana y punto.

El Chávez electoral es un personaje que puede obnubilar a cualquiera que se deje encandilar por las luces del triunfalismo. Si se ganan muchas elecciones, está claro que se genera una imagen de vencedor; pero cuando se ganan muy seguidas, aunque surja algún tropiezo en el camino, se da una idea de invencibilidad que se proyecta sobre el resto de las facetas políticas del personaje. Y es así como el común de la gente se confunde, creyendo que si alguien es un ganador en el terreno electoral, igualmente lo será en todo lo demás. De modo que si Chávez es “eficiente” ganando procesos electorales, tiene que ser bueno, tiene que echar “pa’lante”, en todo lo demás, es decir, en lo que sea.
El resto puede ser leído aquí.