Día: noviembre 2, 2009

Otro alerta: Brasil reduce dependencia de gas boliviano

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Las  luces bolivianas de energía están en rojo.  Petrobras, el gigante de la energía en América Latina, está por concluir una obra para transportar hasta 40 millones de metros cúbicos  (40 mm3)  de sus yacimientos submarinos destinados a Sao Paulo, Belo Horizonte y sus estados del  sur.

La noticia la trajeron O Estado de S. Paulo y otros diarios brasileños el domingo. No vi nada en la prensa escrita nacional. El texto original se lo encuentra aquí. La traducción es del blog. Firmado por la periodista Nicola Pamplona, el artículo dice:

Un túnel de 3,7 kilómetros, amplio lo suficiente para dos carriles de transporte, fue construido por Petrobras en la Sierra del Facao, municipio de Cachoeiras de Macacu, en la región serrana de Río. La obra impresionante, en base a tecnología inédita en Brasil, no recibirá automóviles, pero sí al gasoducto más grande del país en capacidad de transporte de gas, el Gasduc III, una de las obras principales del Planto de anticipación de Oferta de Gas Natural (Plangas).  

Con inversiones de 2.000 millones de reales (unos 1.160 millones de dólares) la obra será inaugurada en momentos distintos de cuando fue proyectada. Ahora el problema no es la oferta de gas natural sino encontrarle mercado.

Con 183 kilómetros de extensión, Gasduc III unirá los ductos de la costa del estado de Río de Janeiro, centro gasífero del país, con la distribución del combustible producido en las regiones vecinas del estado de Espírito Santo y Bahía de Campos, fuera de las importaciones de gas natural para Sao Paulo, Belo Horizonte y la región sur de Brasil. Además, garantizará la operación simultánea de las termoeléctricas instaladas en Río.

  Los números de la obra son grandiosos. Es el primer gasoducto brasileño con diámetro de 38 pulgadas. En su momento mayor, las obras emplearán cerca de 7.000 personas (hoy son 4.500), trabajando en tres turnos para garantizar el comienzo de las operaciones en los primeros días de 2010. Durante la construcción del túnel, fueron retirados 150.000 metros cúbicos de material rocoso, ahora utilizado para recuperar áreas degradadas alrededor de la obra. Se espera que el 30 de diciembre el ducto pase por la última prueba antes de recibir el gas.

Concebido tras la nacionalización en Bolivia, el Plangas fue proyectado para reducir la dependencia externa del combustible.

Con un presupuesto superior a los 10.000 millones de dólares, el programa estará concluido el próximo año, con el inicio de operaciones del último gran proyecto, el Campo Mexillao, en la bahía de Campos, capaz de inyectar hasta 15 mm3 diarios en la red brasileña de gasoductos. Otra gran obra en curso es la construcción del tramo Cacimbas-Catu, del gasoducto Sudeste-Noreste, proyecto de 3.500 millones de reales (unos 2.035 millones de dólares), que debe operar en marzo.

 La conclusión de las inversiones de Plangas es un desafío para las áreas comerciales de Petrobras y las distribuidoras de combustibles. En virtud de la crisis financiera y el exceso de lluvias sobre las represas hidroeléctricas, el mercado del gas cayó 30% este año. Además de reducir las importaciones de Bolivia al nivel de 20 mm3 diarios, Petrobras está reduciendo la producción en las plataformas del país.

Hay un conjunto de factores que contribuyen para la baja del mercado”, comenta Marco Tavares, director de la consultora Gas Energy, citando a las termoeléctricas y la industria como responsables principales por el retroceso del  consumo. De hecho, según la Asociación Brasileña de Distribuidores de Gas Canalizado (Abegas), el consumo térmico cayó 17,8% en septiembre, en comparación con el mismo mes del año anterior. La disminución en el mercado industrial fue de 11,96%.

Tavares vaticina que Brasil tendrá un exceso de alrededor de 20 mm3 diarios durante los próximos tres años. Un cambio radical respecto a fines de 2007, cuando el suministro de ese combustible a los puestos de gas natural vehicular (GNV) e industrias en Río llegó a disminuir para que las térmicas entrasen en operación.

Ahora, ante el cambio, el GNV puede ser una de las alternativas para absorber parte del excedente, dice la directora de gas y energía de Petrobrás, Graca Foster.  Gas Natural, que controla distribuidoras en Río y Sao Paulo, por ejemplo, ha lanzado una campaña para estimular el uso del combustible. “Hoy tenemos nueva oferta de gas y nuevo contrato de suministro con Petrobras que permiten garantizar el crecimiento del mercado”, dijo el gerente de grandes clientes de la distribuidora. Marcelo Napolitano.

Según Napolitano, la conversión para GNV se estancó tras un incidente a fines de 2007, pero ya hay señales de crecimiento. El precio del combustible tiene papel preponderante en ese movimiento, con una baja de 9,34% durante el año.

El mercado de GNV es, empero, marginal y para el vicepresidente de la Combgas (Empresa Brasileña de Gas),  Sergio Silva, el gobierno debe definir una nueva política de precios si quiere incentivar el consumo. “Es necesario crear condiciones para desarrollar nuevos mercados”, afirma, subrayando, como ejemplo, la diferencia entre los precios de gas en botellones, congelados desde 2003, y del gas natural.

Graca cree en una caída de precioscon los remates de este año por parte de la empresa para contratos de corto plazo. “Los precios de contrato están entre un 30%-40% inferiores y eso influirá en el promedio final”, dice la ejecutiva, que no concuerda con los cálculos sobre el excedente de oferta.  Recuerda que la estatal tiene que reservar gas para las termoeléctricas, las que, en caso que sean activadas, forzarán una reducción de los envíos a las distribuidoras. “Si no fuera la crisis económica, estaríamos con las obras apretadas”. Graca admite, sin embargo, que es necesario un esfuerzo mayor en busca de mercados seguros que puedan utilizar gas en los períodos de baja demanda del sector eléctrico.