Día: octubre 8, 2009

Debatir

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 El presidente Evo Morales no quiere debatir. Con nadie. No ha ofrecido ninguna razón valedera. Decir que sus rivales son neoliberales o que son “pichones” de dictaduras no es argumento. Creo que todos sabemos que su fuerte no es la confrontación de ideas.  Es otro tipo de confrontación.

Pero en democracia el debate es esencial. En un marco profesional, es claro, con un moderador o moderadores de alta calidad profesional. Los formatos son muchos y cualquiera de ellos puede adoptarse en Bolivia. Lula, de Brasil, tampoco quería debatir, pero no pudo evitar enfrentarse a Fernando Collor de Melo. La sociedad brasileña se lo exigía y perdería irremediablemente si no lo hacía. De todos modos, perdió esa elección (1989), pero ganó años después, y quedó en el registro histórico la manipulación que se hizo para la entrevista le resultae desfavorable. Con Evo Morales en el gobierno y como presidente y candidato, es improbable cualquier manipulación en su contra.

El presidente Morales sabe que no podrá acudir a las diatribas y mucho menos irritarse, pues allí perdería por goleada. Pero no es tonto, tiene recursos oratorios y sabe responder, aunque no parece debidamente preparado para las réplicas. Es con las réplicas que el país lo ha visto descontrolarse.  En un debate serio, no tendrían el peso que suele otorgarle al crecimiento de las reservas internacionales sin explicar el porqué: el agua fresca de la bonanza -ya fencida- que cayó sobre las economías de los países sudamericanos más que por algun aumento de la producción (por lo menos en gas natural, hemos decrecido tanto que han desaparecido las esperanzas de industrializarlo pues no hay reservas -ni inversiones- para hacerlo). Tendría que hablar de inversiones extranjeras y de la ausencia de ellas en Bolivia y abordar el espinoso tema del crecimiento de las áreas de cultivos de coca. Sin contar Pando,  Hotel Las Américas, la independencia de poderes, la influenciade Hugo Chavez en su gobierno, sus esfuerzos oratorios por acabar con el sistema capitalista, que tiene en El Alto un notable reducto comercial. Y hablarle a los ciudadanos sobre la neo-relacion boliviano-chilena y los reconomios con Peru. Todo esto no es suponer que sus rivales son enciclopédicos ni luminarias ni que dominan todos estos temas. Tampoco creo que se encuentren tan preparados como deberían estar todos los candidatos a la primera magistratura. Pero se espera que el presidente esté pronto a hablar sobre estas cuestiones.

Algo mas: sera difícil incorporar al debate el tema de los cinco siglos, que estos días tuvieron un nuevo aniversario. El presidente dijo en Madrid que había pasado la hoja y que la historia era historia y pertenecía al pasado.

En el fondo, no puede esquivar el debate so pena de perder puntos valiosos ante su electores, que verán sus debilidades al desnudo. El candidato de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, ya le está reclamando diariamente y en tono enérgico que se atreva a debatir. Un argumento que el presidente no puede ignorar: su candidata para el senado por Santa Cruz, Gabriela Montaño, se atrevió a hacerlo este lunes. En cualquier medio social del mundo, sean blancoides u originarios, el enfrentamiento de ideas es valorado y sopesado en el momento de decidir ante la urna de votación. El presidente está ante un dilema que no puede evitar: debatir o no debatir.  

Es un dilema que tiene que  ser resuelto. Mientras está a tiempo. Tres o cuatro días antes de la elección puede  ser demasiado tarde.

Lo cierto es que el país quiere verlo, al cabo de casi cuatro años con las riendas del país, debatir igual a igual con sus rivales. Y ante sus electores tiene que demostrar que es superior. Pero no es fácil lograrlo si rechaza elementos esenciales de la cultura occidental y la lógica que debe blindar el pensamiento.

 P.S. Esta entrada resultó empastelada. Lo noté esta noche y decidí corregirla. Agradezco la comprensión de los lectores.

 

Un paso hacia la coca industrializada

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 Ahora somos oficialmente país exportador de coca, y un centro de industrialización primaria de la hoja. El gobierno ha admitido que desde el febrero vendemos “coca prensada” desde una especie de zonas de libre comercio cerca de la frontera con Argentina. Los lugares favorecidos con el nuevo proceso pre-industrial de la coca son Yacuiba, Villazón y Bermejo. Lo dice La Prensa  en su edición de hoy. El proceso de prensar la coca permitirá a los ciudadanos extranjeros –no a los bolivianos- adquirir hasta 15 libras (casi 7,5 kilos) y llevárselos, probablemente al otro lado de la frontera. El otro día se hablaba que desde avionetas se descargaban bolsas de coca para que los interesados las recogiesen y les diesen el uso más conveniente. El método de aprensar es mucho más práctico y genera mano de obra. No hay informes sobre el número de trabajadores en este novedoso proceso de mecanización. Un detalle importante: Las hojas prensadas pierden todas sus propiedades para hacer infusiones y acullicar, por lo que sólo es apta para fabricar cocaína. La crónica completa puede ser leída aquí.

Para un pais donde diariamente son descubiertas quince fábricas de drogas, casi todas precariamente instaladas y con apenas los insumos para producir el alcaloide, es un paso importante el proceso de aprensar y vender en plena libertad la materia prima. Un incentiuvo para llevar el comercio hacia las zonas fronterizas del sur.