Día: septiembre 26, 2009

El peso de la prueba

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Los voceros del gobierno en la TV se han visto en aprietos ante la imposibilidad de explicar convincentemente cómo aparece en fotografías el Cap. Walter Andrade, feliz del clima tropical, al lado de Eduardo Rózsa, a quien el gobierno considera el mayor terrorista de la temporada. Andrade era el comandante de la Unidad Táctica de Resolución de Crisis (UTARC), el cuerpo élite de la policía y quien disparó sobre los periodistas de la red televisiva Unitel que intentaban registrar para su audiencia el arresto policial del  comerciante ganadero Nelson Vaca para luego llevárselo a La Paz. La acción fue tan flagrante e indiscutiblemente abusiva que el gobierno disolvió la UTARC.

La fotografía avala una versión que ha circulado profusamente en Bolivia y medios informativos extranjeros: que la muerte de Eduardo Rózsa y dos de sus  compañeros el 16 de abril fue el capítulo final (¿?) de una celada organizada desde niveles de gobierno para atacar a dirigentes y organizaciones cívicas de Santa Cruz y de todo el oriente. Pues ¿cómo explicar que el comandante de una unidad predilecta de la policía estuviese risueño al lado de quien el gobierno considera un terrorista que venía a organizar una rebelión en Bolivia? Ahora se dice que Andrade fue parte del grupo, también élite, que actuó el 16 de abril para supuestamente desbaratar la rebelión en marcha. Si ambos personajes eran tan amigos como los muestra la foto,  la supuesta rebelión no les debe haber sido ajena.  El gobierno vacila indeciso  para investigar ese relacionamiento. Y el fiscal Marcelo Sosa reclama que quien envió la foto a los medios se presente a declarar sobre el documento. Imaginen cuál sería la respuesta del o de los aludidos.

Fue penoso escuchar el martes a diputados del gobierno tratar de explicar por qué esa foto no debía ser considerada. Uno llegó a decir que una fotografía no es prueba alguna. No reparó que esa afirmación era embarazosa para el presidente Evo Morales. Equivalía al menos a decir que el presidente era liviano. Pues él  también utilizó una foto para acusar al embajador de USA, Philip Goldberg, de conspirar contra su gobierno. La imagen, exhibida ante sus colegas latinoamericanos y el Rey de España,  mostraba al diplomático junto a un dirigente cruceño y un ciudadano colombiano que estuvo preso algunos meses del año pasado y cuyo paradero ahora es desconocido. La imagen fue presentada por el presidente como prueba  indiscutible de la supuesta “conspiración” que se urdía contra su gobierno. Un resultado de la denuncia nunca probada  es el pésimo estado de las relaciones de Bolivia con USA y la molestia creciente de organismos internacionales anti narcóticos por el crecimiento de las áreas de coca y de la producción de drogas ilícitas.

Andrade, conocido como “Rambo”,  disparó sobre la cámara de Unitel, ahora desaparecida.  Fue reconocido por el camarógrafo a quien hizo recostarse boca abajo sobre el pavimento.   “Rambo” fue a declarar ante un juez  (de La Paz, claro) y aseguró que su unidad estaba siendo atacada. (¿Con el trípode de la filmadora?)

El general Gary Prado tenía razón cuando en una entrevista respecto al Hotel Las Américas me dijo: “En algún momento  la verdad de lo ocurrido puede aflorar. Yo creo que los policías que actuaron en algún momento van a decir algo. Es gente que ha actuado… y se los va a identificar y se sabrá quiénes son. Aquí no se guardan secretos.”

Dos puntos a favor

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 En estas últimas semanas, el gobierno  ha anotado dos puntos claros a favor del público: la obligación de las empresas aéreas de cumplir con sus horarios o sufrir sanciones económicas, y  haber uniformado las tarifas de uso de teléfonos celulares en escala nacional.

Antes, esa utilización era diferenciada. De Santa Cruz se llamaba a Cochabamba o Cobija, y la tarifa era superior a la local. Ahora todas las tarifas representan el costo de una llamada local. No es que esto sea una novedad. En otras latitudes es igual: todas las llamadas nacionales por celular tienen el costo local. Pero en Bolivia no era así. Ahora, este es un beneficio que se siente en el bolsillo del consumidor.

Y el haber limitado las irregularidades en los horarios de las empresas aéreas, algo que los usuarios agradecen. Esto también no es nada del otro mundo, pues es normal en algunos países. Pero en Bolivia eran frecuentes los incumplimientos en los horarios hasta en varias horas. Esto se traducía en graves perjuicios para el usuario. Ahora las líneas aereas ttienen que tener cuidado.

Honduras:!qué tremendo lío!

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Con este titular, el columnista venezolano Adolfo P. Salgueiro, de El Universal,  trae este sábado un punto de vista interesante sobre la situación hondureña bajo la perspectiva de los acontecimientos recientes. Se lo lee aquí.

Zelaya, ¿otro Haya?

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Nota: Esta entrada actualiza la versión anterior  sobre el retorno de Manuel Zelaya a su país.

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Tras la violencia que siguió al  “refugio” del depuesto presidente Manuel Zelaya en la embajada de Brasil en Tegucigalpa el martes 22, con un resultado de dos muertos y decenas de intoxicados,  la situación del ex mandatario sigue el curso dilatado de sus movimientos anteriores. Parte de la crisis se ha trasladado ahora a Brasil, donde Itamaraty es el blanco de fuertes críticas por haber brindado  “hospedaje” a Zelaya en su representación diplomática de Honduras, regida por  un gobierno que no reconoce. Este no reconocimiento asigna al hospedaje un rasgo peculiar, pues no inhibe al gobierno brasileño de reclamar por la falta de suministros de servicios básicos (agua, luz, energía, comunicaciones) a la vez que protege a quien el gobierno de Roberto Micheletti reclama para someter a juicio.  La situación no tiene precedentes en la diplomacia brasileña.  

Nada parece indicar  que la crisis  vaya acabar en pocos días. El de Zelaya no es un refugio fácil. Tiene que someterse a ciertas normas que le prohíben pronunciamientos públicos y contacto con sus adherentes fuera de la residencia. Si no logra una reacción que lo reponga en la presidencia en pocos días, su experiencia se equipararía a la de Raúl Haya de la Torre, el líder peruano del APRA que permaneció en la embajada de Colombia en Lima durante seis años. El gobierno colombiano resistió a todas las presiones para que fuese entregado a las autoridades peruanas. En estos tiempos de comunicaciones instantáneas, media docena de años es una eternidad…Entre los aliados del depuesto presidente también hay impaciencia. Hugo Chávez ha vuelto a jurar que el régimen de Micheletti será  “barrido” pero nadie asegura cuántos días pasarán –si se habla de días- antes de que ese vaticinio ocurra. Entretanto, el reloj sigue su marcha y se aproxima el 29 de noviembre, fecha fijada para la elección general para designar al nuevo presidente.
Tras conocer del refugio de Zelaya,  Micheletti hizo un llamado a los diplomáticos brasileños para que entreguen al ex mandatario, a quien las actuales autoridades hondureñas acusan de sedición por haber pretendido violar las leyes al buscar modificar la Constitución y dar curso a la posibilidad de ser reelecto presidente. Brasil ha dicho que no accederá al pedido, pero también ha dejado claro que Zelaya no podrá moverse con la libertad que desearía: Refugio es refugio, le han dicho los diplomáticos brasileños, no una zona política libre.

Zelaya, según una versión diario español El País, ingresó por el aeropuerto en un avión de la Fuerza Aérea Venezolana al que se le había negado permiso para el aterrizaje. Sobre la pista se habían posicionado movilidades policiales, pero el avión consiguió aterrizar y de él bajó Zelaya.

Los pormenores de la odisea del ex presidente son desconocidos, pero antes de su ingreso a Honduras había viajado por un gran número de países reclamando su derecho a volver a ocupar la presidencia de Honduras.

Hay un detalle que no ha pasado por alto: Contrariamente a cuando intentó ingresar directamente por la frontera de Nicaragua y pisó su tierra por algunos instantes, esta vez el acompañamiento periodístico internacional ha sido sólo el equivalente a este tipo de eventos inesperados. Nada particularmente especial.