Día: mayo 12, 2009

Marcial Fabricano, otra víctima de la intolerancia

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El líder indígena Marcial Fabricano, una de las figuras emblemáticas de la primera marcha de los pueblos indígenas bolivianos en 1990, se encuentra desde hoy, 12 de mayo, en una clínica de Santa Cruz donde recibe atención médica de emergencia tras haber sido azotado por militantes, según dijo, del partido oficialista, MAS.

Fabricano, 60 años, fue torturado punitivamente en un nuevo capítulo de la atmósfera de intolerancia que se respira en Bolivia en los ultimos tiempos y que ha llevado a indios a pelear con indios, originarios con originarios.

Por los pocos detalles que se conocen de esta nueva manifestación de barbarie ocurrida el 8 de mayo, en un remoto paraje del Parque Nacional Isiboro Secure, en el departamento del Beni, Fabricano fue aprehendido por ocho fanáticos que de inmediato procedieron a castigarlo, según la versión que ofrecieron diarios y estaciones de TV. Fabricano realizaba una visita a algunos poblados del lugar, en su condición de funcionario de la prefectura del Beni, en Trinidad. Los aprehensores le descargaron unos sesenta azotes hasta dejarlo inconsciente. Los médicos del hospital Niño Jesús dijeron que podría haber sufrido una hemorragia cerebral. Tenía las espaldas amarotadas y marcadas por los azotes. «Lo hemos recibido en muy mal estado, realmente. Es posible una hemorragia inter-craneal», dijo uno de los médicos. Horas más tarde, el neurólogo y lider cívico cruceño Carlos Dabdoub dijo que no había lesiones cerebrales y dispuso que el paciente fuese trasladado a la unidad de terapia intensiva. 

La esposa de Fabricano, Ruth Ortega, pidió ante las cámaras de TV «que esto no quede así. Es triste ver a los seres queridos tan lastimados». Responsabilizó al dirigente indígena Adolfo Chávez, de la Confederación de Indígenas del Oriente (CIDOB) de lo ocurrido con su esposo. Fabricano ha sido presidente de esa organización. Chávez, quien el lunes habia justificado los azotes, el martes dio un giro de 180 grados y dijo que habra una investigacion sobre lo ocurrido, pero sin especificar ningun detalle sobre lo que seria tal investigacion. Fidel Surco, uno de los principales dirigentes indígenas del gobierno del presidente Evo Morales, dijo que Fabricano había «traicionado la causa indígena». No explicó en qué había consistido tal traición, pero subrayó que eso no justificaba los azotes al dirigente opositor. Indígenas afines a Fabricano y partidarios de la autonomía de las regiones orientales bolivianas respecto a la sede de gobierno, en La Paz, dijeron que reclamarían por los abusos contra Fabricano ante organismos de derechos humanos.

Hasta este miércoles temprano no había ninguna declaración oficial sobre el brutal episodio, que pone en entredicho el respeto a los derechos humanos en Bolivia. Al mediodia se vio en TV al Vice-Ministro Coordinador de los «Movimientos Sociales», Sacha Llorenti, plantear que las autoridades  (?) investiguen el caso.

El dirigente recibió temprano el miercoles la visita solidaria de la Prefecta de Chuquisaca, Savina Cuellar, quien llegó con un ramo de flores. Dirigentes campesinos del oriente tambien llegaron a la clinica para expresar solidaridad a Fabricano.

Fabricano, dirigente moderado de hablar claro y pausado, estuvo en el bando contrario a los indígenas que apoyan a Morales en los últimos plebiscitos realizados en Bolivia. En el más reciente, el 25 de enero, en el que el gobierno logró  la aprobación de una nueva Constitución, las fuerzas oficialistas tuvieron a Fabricano en el frente opuesto.  

El castigo aplicado a Fabricano por sus hermanos de raza es el tipo de sanciones que los indígenas suelen aplicar en Bolivia y que ha generado repudio de instituciones defensoras de los derechos humanos. Los indígenas partidarios del gobierno llaman «justicia comunitaria»  a ese tipo de sanciones, rechazadas por quienes están familiarizados con esa justicia en otras partes del mundo. La «justicia comunitaria» conocida en otras latitudes es válida en jurisdicciones pequeñas y generalmente para resolver disputas domésticas. Los castigos que se imponen excluyen penas fisicas. 

Es el segundo caso que ocurre este año. Hace pocos meses, la esposa y los dos hijos del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, fueron golpeados por turbas indígenas que amenazaron quemar la residencia de su propiedad, cerca del Lago Titicaca, donde estaba la familia. Cárdenas se encontraba en La Paz. La turba se apropió de la vivienda y amenazo con expropiarla para usos del lugar. Líderes del lugar dijeron que a Cárdenas se lo castigaba por su posición opuesta a la de Morales. En principio, los dirigentes de la comunidad se negaron a dejar ingresar a quienquiera que tuviese intenciones de investigar lo ocurrido. Hasta los fiscales fueron excluidos del lugar. Se desconoce si el status del poblado, aparentemente un territorio con normas legales muy propias, ha cambiado en las semanas recientes. Tampoco se sabe del curso de las investigaciones iniciadas tras el ataque a la familia Cardenas y su propiedad.