Día: abril 23, 2009

¿Efectivos militares rumbo a Santa Cruz?

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Actualización de la medianoche.

Unos 320 efectivos del Regimiento Tumusla de Artillería y de la Policía Militar del regimiento Esteban Arce, ambos de Cochabamba, estaban esta noche rumbo a Santa Cruz, donde se afirmaba que llegarían en la madrugada del viernes. Las primeras noticias surgieron de informativos radiales urgentes de Radio Fides y de Red UNO de television.

El Ministro de Defensa, Walker San Miguel, confirmó el avance de tropas y dijo que los efectivos serán distribuídos a lo largo de las fronteras. “Es movimiento de reforzamiento de la seguridad en las fronteras”, dijo al programa No Mentirás, de la red PAT. Los efectivos que vienen a Santa Cruz serían en gran parte destinados a los puestos de control con la frontera con Brasil.

La frontera con Brasil es porosa y sin control estricto. Cerca de la localidad fronteriza de San Matias fue descubierta hace algunas semanas una fosa común con seis cadáveres. La zona es área de transporte y tráfico de drogas, especialmente cocaína, que ingresa a Brasil.

Los efectivos vienen “de todas las guarniciones del país”, dijo el ministro. Van a vigilar las fronteras, afirmó, y recordó que constantemente se pide a las Fuerzas Armadas mayor vigilancia sobre las fronteras que limitan con cinco naciones (con Brasil, la frontera se extiende por más de 3.000 kilómetros). Se desconocía si existía infraestructura para recibir a los efectivos.

Después de la declaración del ministro, sin embargo, persistían las dudas sobre la misión militar. Televidentes que llamaron al programa No Mentirás preguntaron por qué los efectivos marchaban especialmente hacia Santa Cruz y no hacia la frontera occidental, con Chile y Perú. Personas consultadas por este blog también se mostraron escépticas y creían que se trataba de una maniobra para implantar control directo del gobierno sobre la región económicamente más importante de Bolivia.

Al primer contingente de unos 160 hombres de dos compañías del Regimiento Tumusla, a unos 12 kilómetros de Cochabamba, se sumaron otras dos compañías de la policía militar. De inmediato no se conocía de qué otras guarniciones venían efectivos.

Fuentes consultadas por este blog dijeron que el destino inmediato de las unidades sería el Regimiento Ranger, de la ciudad de Montero, a 50 kilómetros al norte de Santa Cruz. “Es el único con capacidad de alojarlos y darles atención”, me dijo un especialista en asuntos militares. “De allí se desplazarían hacia su destino”.

Esas unidades pertenecen a la Séptima división del ejército con base en Cochabamba.

Otros expertos consultados dijeron que ese sería el número máximo de hombres que se podrían movilizar fuera de sus bases en Cochabamba, pues de otra manera quedarían sin efectivos.

La estación UNO de TV afirmó que el contingente efectivamente partió de Cochabamba y que reporteros siguieron a las unidades de transportes Danubio y otras empresas de transporte. Desde las unidades, algunos efectivos dijeron que venían a Santa Cruz. Pero hasta las 22:30 era todavía un misterio el destino final de las unidades. Incluso se afirmaba que iban a la región del Chapare, el área de las mayores plantaciones de coca en Bolivia, y uno de los bastiones políticos más fuertes del presidente Evo Morales.

Los periodistas siguieron a los buses a lo largo de algunas decenas de kilómetros, hasta la localidad de Sacaba, sobre la frontera entre Cochabamba y Santa Cruz. De allí le tomaría unas cinco a seis horas para llegar a Santa Cruz pasadas las 00:00 del viernes.

Un regimiento tiene un máximo de 300 a 400 soldados, de manera que si los cálculos iniciales de que venían 400 hombres, todo el regimiento Tumusla estaría rumbo a Santa Cruz. Pero los expertos descartan que el regimiento hubiese quedado desprovisto de gente. Me dijeron que lo más probable sería que viniesen dos compañías de la unidad militar y otras dos de la policía militar.

En Santa Cruz había calma al anochecer.

Los noticieros de la TV emitían constantes boletines sobre el desplazamiento. PAT, una de las estaciones con mayor audiencia, dijo que estaban por ocurrir “importantes acontecimientos” en Bolivia.

El Ministro del Interior Alfredo Rada estaba reunido con altas autoridades de su ministerio.

La misma red UNO transmitió una declaración del vicepresidente Álvaro García Linera formulada ayer diciendo que el gobierno sería implacable con quienes intentasen dividir “la sagrada unión de la patria boliviana”. La advertencia del Vicepresidente ocurría a menos de una semana (que se cumplió hoy jueves) de la operación policial alrededor de un hotel en Santa Cruz de la que resultaron muertos dos extranjeros y un boliviano y otros dos fueron presos.

A los buses se sumaban camiones militares que habrían partido desde La Paz, dijo la estación.

Controversia en vivo

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La noche del miércoles 21 fue de risas y asombro para los televidentes que observaban los programas de  televisión. Por lo menos dos de ellos –No Mentirás y Sin Letra Chica-, se llevaron la mayor tajada de la audiencia al presentar en vivo a integrantes de la foto que, con aires de Adrián Monk, de la serie detectivesca, había mostrado ante las cámaras el Ministro del Interior la noche previa. La fotografía era la prueba suprema, el “smoking gun” que evidenciaba que en Bolivia se preparan milicias armadas para subvertir el orden y desembocar en la creación de una república independiente (Imaginen: un país mediterráneo más al centro sudamericano, con uno de ellos preso de una profunda amnesia que lo ha hecho olvidar su enclaustramiento).

Resulta que la foto no era lo que el Ministro Alfredo Rada decía que era y que los que posaban, en traje de fajina, carabina en mano, tampoco eran los que el Ministro decía que eran. Cuatro de ellos se presentaron en la TV y sorprendieron al público explicando esos juegos, que apasionan a los jóvenes.

Más aún, parte de la supuesta prueba que presentaba el ministro era la imagen de uno de los del grupo posante que guardaba similitud con un archi-enemigo del régimen, Mauricio Iturri, de la Juventud Cruceñista. Resultó que el supuesto Mauricio Iturri era otra persona. El mismo Iturri echó la palada final al entierro de la supuesta prueba al telefonear desde Miami, donde se ha refugiado pues el gobierno boliviano lo busca, para declarar que él tampoco es el que está en la foto. En realidad, por información de Pedro Sandoval, uno de los que aparece en la foto, la persona señalada como Iturri se llama Pedro Álvarez.

El ministro ensayó el papel de Sherlock Holmes y acabó en un avispero. Si antes ya empezaba a ser difícil para el gobierno convencer con sus argumentos, ahora es peor. La dificultad alcanzaba incluso al presidente, a quien se vio con el rostro desvelado, sin el brillo de sus primeras apariciones en la CNN. El fiasco de la foto y otros de los últimos días han quitado fuerza a sus gritos de “me quieren matar”, pues la versión, aun teniendo rasgos de veracidad, no tiene vigor.

El Ministro de Defensa, Walker San Miguel, echó gasolina al fuego al subrayar que los uniformes camuflados son de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y que le llamaba la atención una recreación en la que se juega a matar.

El Ministro ciertamente no estuvo en Caracas, ni le contaron ni lo leyó, cuando después del frustrado golpe de Hugo Chávez contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez, hubo decenas de niños que desfilaron en carnavales disfrazados con el uniforme de Chávez. Era un gesto de simpatía con el jefe de paracaidistas y a nadie se le ocurrió decir a sus padres que el uso de ese uniforme estaba prohibido. Más sencillo: San Miguel no jugó “pam pam” cuando niño, en la que los niños simulan matar y quien es descubierto y escucha el grito de “pam” debe lanzarse al suelo y fingir que ha muerto. Y no es un juego boliviano. Una cantante italiana universalizó el juego del “bang bang” con una canción que decía: “Mi ricordo quando tu ed io eravamo due bambini e gioccavamo bang bang”, etc. Me recuerdo cuando tu y yo éramos dos niños y jugábamos al bang bang).

Como resultado de esta paranoia, hay pánico entre los practicantes de esa diversión. “Estamos preocupados porque nos llamaron familiares y amigos diciendo que estábamos sindicados de estar vinculados con unas personas que ni conocemos. Nosotros somos deportistas”, dijo José Miguel Sandoval, uno de los que tuvo el infortunio de aparecer en la foto mostrada por el ministro Rada.

Ernesto Justiniano, otro de los fotografiados, dijo que estaba en la imagen sólo porque es deportista. “Practicamos este deporte hace cuatro años con armas de aire comprimido”, dijo, mientras gestionaba ante la Fiscalía de Distrito para que no lo trasladasen a La Paz, la ciudad capital ahora convertida en centro de confinamiento político.

El grupo fotografiado se dispone ir a La Paz, acompañado de parlamentarios cruceños, para presentarse al juez que los citó y explicar el “softair y el paint game”.