Día: abril 19, 2009

Preguntas que aguardan respuesta

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Actualizacion: 00:00 del Lunes.

La versión que ha dado el gobierno sobre el episodio del jueves en Santa Cruz parece tener agujeros que la ponen en peligro. A tres dias de los acontecimientos del jueves, persisten interrogantes que surgieron desde la primera versión. Y los medios empiezan a cuestionarla abiertamente. Al gobierno no le resulta fácil convencer al país sobre la veracidad de las informaciones que entrega.
Algunas de las preguntas que aún no tienen respuesta:

  • ¿Por qué los cadáveres de los tres que murieron en la operación policial quedaron en el hotel durante tantas (14) horas? ¿Hay alguna razón legal o investigativa? Puede decirse que allí mismo se practicó la autopsia. ¿Era el lugar adecuado?
  • La visión de las cámaras de vigilancia del hotel fue suprimida a partir de las 0300 AM, según los responsables del establecimiento. ¿Por qué? Habría sido un valioso testimonio de toda la operación.
  • Si el grupo ofreció fuerte resistencia (cuando ni llevaban puestos pijamas, por lo visto en las fotos y la TV), ¿por qué no ocurrió ninguna baja entre los agentes de seguridad? Que se sepa, nadie tiene un rasguño que hubiese provenido de la supuesta banda, lo cual choca de frente con la afirmación inicial de las autoridades policiales de que “hubo fuerte resistencia”.
  • ¿Por qué y por gestión de quién fueron bloqueadas todas las cámaras de seguridad del hotel?
  • ¿Por qué no se pidió la intervención ni de la policía ni de autoridades judiciales de Santa Cruz?
  • Por ultimo, la pregunta de las 64.000 lochas: Que hacia el grupo en Bolivia? Quien lo trajo? Exactamente para que? 

 Dos notas publicadas el sábado (Los Tiempos y La Razón) subrayan las confusiones generadas por la historia oficial. La información de Los Tiempos cita al diputado cruceño Oscar Urenda expresando perplejidad porque toda la operación hubiese acontecido a solamente horas de la participación del presidente Morales en la Cumbre de las Américas y porque hasta ese momento (y aún hasta hoy, domingo) se desconociese algún informe forense que determinase si los fallecidos y los detenidos llegaron a utilizar armas de fuego.

Tampoco es muy clara la versión sobre el hallazgo de armas de fuego en el área de Cotas de la feria Exposición de Santa Cruz. Para Urenda, en Los Tiempos, la explicación oficial no es convincente y da la impresión de que las armas estaban expuestas y fácilmente localizables. Es igualmente “absurda”, dijo, la afirmación de que el grupo fue contratado por internet a través de una persona a la que llamaban “el viejo”, por un valor de US$ 6.000 para cada uno. El diputado de UN, Arturo Murillo, desafió a las autoridades: “No es coherente lo que ha pasado. Algo hay detrás de todo esto y como en Bolivia nada se puede ocultar, vamos a averiguarlo o la gente va a cantar”. El mismo diputado sintetiza: (tras el atentado del martes en la casa del Cardenal Primado) “…matan a tres personas en calzoncillos y a los minutos encuentran un depósito de armamento…”. El diputado oficialista René Martínez encontró la versión gubernamental más verosímil y pidió que el gobierno investigue la relación entre el grupo y autoridades cruceñas.

La Razón del sábado acentúa el escepticismo. Cita al gerente del hotel Las Américas, Hernán Rosell, destacando que la noche del atentado sobre la residencia del Cardenal Terrazas, ninguno del grupo salió del hotel. Lo que sugiere que ese atentado habría sido perpetrado por otros y no por el grupo.

El informe de La Razón agrega una duda desconcertante: “El reporte de una requisa que realizó el personal, al que tuvo acceso La Razón, revela que no se encontraron huellas de balas que demuestren que los presuntos delincuentes respondieron a los disparos del grupo policial de élite que intervino el hotel la madrugada del jueves, mató a tres de ellos y detuvo a dos”. El gerente Rosel informó que tres de los cinco huéspedes se habían registrado a las 20:30 y los otros dos a las 22:40 del martes. Cuando salieron, el jueves, tres de ellos estaban muertos y dos detenidos, dijo Rosell. “No hay posibilidad de que hubiesen salido sin ser vistos”, afirmó. Esta información hace tambalear la hipótesis de que el grupo fue autor del atentado contra la casa del Cardenal.

Continúa la versión de La Razón: “El grupo de élite que incursionó luego de las cuatro de la madrugada, detonó la puerta de la habitación 458, donde se encontraba el presunto sicario Eduardo Rozsa. Según el reporte del seguro, en la habitación se encontraron 10 orificios de bala alrededor del lugar donde quedó el cuerpo. Ni uno en la puerta o el pasillo.

La habitación 457 presentaba tres orificios en la pared hacia el lado de la cama, donde murió el rumano Magyarosi Arpad. Mientras que en la pieza 456, donde murió Dwyer Michaerl Martin, se observó solamente un orificio de bala, nada más.

La siguiente habitación, 455, tenía ocho perforaciones, seis en la pared al lado de la cama, una a la altura del televisor y otra en un cuadro. En la pieza 454 había sangre en el piso y en la puerta. Y en la 453, los policías de élite no hallaron a ningún huésped, pero dispararon hacia el baño.

Agrega que la versión policial sostiene que “los análisis en los laboratorios de balística y explosivos determinaron que los residuos de elementos plásticos son coincidentes con una tapa de basurero que se encontró en el hotel Las Américas”. Sin embargo, la explicación no aborda el hecho que muchos hoteles y viviendas particulares cuentan con el mismo tipo de basureros y que, incluso, otros recipientes pueden haber sido fabricados con material plástico similar al de los residuos encontrados tras la explosión en la residencia del Cardenal.

El Nuevo Día trae este domingo una declaración del ex forense Ronny Pedro Colanzi reforzando “la teoría que en el hotel Las Américas no hubo enfrentamiento”. La versión añade: “Dijo haber observado que por lo menos en uno de los casos es muy preciso el disparo en el corazón, que recibe sin dejar ninguna huella de violencia o de algún forcejeo. Señaló que por norma general cuando se produce un intercambio de disparos existe desorden en la escena del crimen, situación que a primera vista no acontece en este caso. La versión del patólogo coincide con la del diputado de Podemos, Walter Arrázola, en el sentido que se trató de una cruel ejecución por parte de los policías que no dieron lugar a los supuestos terroristas a defenderse y que tampoco hubo un tiroteo como afirman las autoridades”.

El Deber, también este domingo, cita al Presidente del Senado, Oscar Ortiz, diciendo: “Por lo que se está develando, no hubo enfrentamiento sino una ejecución. Esto es grave y demuestra que hay algo oscuro, pues mucho antes el Presidente de la República hablaba de que había una célula de personas que pensaba atentar contra su vida y la de otras autoridades”.