Día: abril 5, 2009

Cuadrar el círculo

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Se viene otro cerco para el cual UNASUR, OEA, ONU y embajadas acreditadas deberían reservar ubicación. Estas manifestaciones que chicote en mano pretenden instaurar una democracia precolombina (sic) no se las ve todos los días. Estoy seguro que una descripción pormenorizada será leída con profunda curiosidad por sus gobiernos.

Las “milicias sociales” se preparan a lanzarse al Palacio Legislativo para que se mantenga sin modificaciones un proyecto oficial que regiría las elecciones de diciembre. Se ignora si serán encabezadas por el Presidente Evo Morales. La última vez que lo hicieron, ante los ojos húmedos de emoción de los representantes de UNASUR, dejaron el lugar una calamidad. Pero están convencidas que conseguirán que el Congreso apruebe una ley que desecha conceptos básicos del propio documento constitucional que el gobierno ordenó aprobar en enero. Un estudio del Senado que circula en la red exhibe un sinnúmero de contradicciones con la nueva CPE. Pero, qué va, si hay algo ilegal, ahí estarán los abogados para legalizarlo y redondear el cuadrado.

Ocurre, sin embargo, que el mar está picado. El viernes 03/04 empezó a rodar un movimiento que pretende torcer el brazo de quienes defienden el actual padrón electoral. No hay analista independiente o politólogo serio capaz de jugarse por ese padrón, circundado de denuncias de irregularidades. Basta leer los análisis de Jimena Costa, una de las más sólidas analistas bolivianas, o haber visto los programas en TV de Carlos Valverde (Sin Letra Chica) para percibir la magnitud de las brechas de ese padrón. Nadie los ha desmentido documentalmente. Si ese padrón también sirvió a gobiernos anteriores, eso no es fundamental. (Es como la argucia infantil de “él también lo hizo”.) Lo importante es que la ciudadanía, que ha adquirido mayor conciencia sobre sus derechos, tenga una certidumbre mínima de que su voto será respetado.

Los cívicos cruceños propusieron en la misma fecha una “iniciativa ciudadana” para que, con el apoyo de 500.000 firmas a recolectar, el congreso ordene construir un nuevo padrón. No está claro por qué la iniciativa incluye un planteamiento plebiscitario sobre el padrón, pues si se lo impugna ¿cómo al mismo tiempo acudir a un pronunciamiento que tendría como base aquel mismo padrón?

Lo preocupante es que este nuevo episodio se suma a otros que hacen de Bolivia un barril de pólvora política (y económica, con el valor y el volumen de las exportaciones en picada). Por todo lo leído estos días, se avecina una definición de las gestiones con Chile para una salida al mar. (Michelle Bachelet se irá tras las elecciones de fines de año y es muy clara la posibilidad que la sustituya algun candidato conservador). Si se asienta en ex territorios peruanos, la propuesta emergente de las conversaciones Morales-Bachelet probablemente será vetada por Perú. Del aliado de la Guerra del Pacifico Bolivia se ha alejado, en un distanciamiento trivial cuyo eje resulta el exceso de calorías del presidente Alan García. Y entonces estaríamos rumbo a fojas cero, con un artículo en la nueva CPE que olvida la demanda boliviana y pretende poner sobre toda la historia de 130 años un manto de olvido. Como dicen en Venezuela, habríamos perdido “el chivo y el mecate” (soga y cabra). No tendríamos más un aliado en Perú sino a un vecino resentido. Chile quedaría frotándose las manos de alegría pues constitucionalmente Bolivia se olvidó de sus tesis reivindicatorias y le quitó un problema centenario de encima. Peor: Bolivia estará más sola que nunca en este vecindario. Brasil no es más un cliente asumido para el gas. Argentina lo compra de otras latitudes. Estados Unidos tiene a Bolivia de espaldas. Sus aliados circunstanciales están allende fronteras: Venezuela, Nicaragua, Cuba e Irán. Es una situación que parece encaminada a un jaque mate geopolítico.