Día: febrero 28, 2009

En la eternidad

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El presidente Evo Morales y su canciller tendrán que jugar “pollita ramada” para soportar el tedio infinito. El gobierno chileno ha dicho que el reclamo boliviano por acceso al océano Pacífico será bilateral por los siglos de los siglos. El debate sobre el asunto “va a ser bilateral de aquí a la eternidad y esa es la posición del gobierno y del estado chileno”, precisó el portavoz del gobierno chileno, Francisco Vidal (El Deber, 21/02/09).

Esa declaración ha sido el broche que cerró la ronda iniciada por Fidel Castro, quien, cuando aún estaba tibio el sofá donde se sentó la presidenta Michelle Bachelet al visitarlo en La Habana, escribió que “la oligarquía chilena” había urdido y ejecutado la invasión al entonces territorio boliviano de Atacama para llevárselo. La invasión y el despojo constituyeron “una humillación histórica” para Bolivia, escribió. (A propósito, la CIA no existía aún). Los gobernantes chilenos no ocultaron su desagrado, como cada vez que tiene eco internacional el reclamo boliviano. La propia presidenta Bachelet mostró el rostro puro Chile indignado y protestó, alegando la bilateralidad del problema. Fidel, dijo, violó las normas del buen comportamiento. Las únicas autoridades que no exhibieron mayor entusiasmo en sus comentarios fueron las del gobierno del MAS, temerosas de herir los sentimientos chilenos. El canciller Choquehuanca dijo que Bolivia no descartaba las instancias multilaterales. El presidente Morales ensayó un comentario, históricamente irrelevante para la magnitud del apoyo cubano. Dijo que estaba conmovido y agradeció el gesto.

En la década pasada, Jeffrey Sachs, un economista de renombre, cuya evocación provoca urticaria a los deudos del socialismo finado, calculó que la pérdida marítima le costó a Bolivia varios puntos del PIB y fue causa principal de su atraso económico y social respecto a sus vecinos. Fue el primer ejercicio de cuantificación de las pérdidas económicas provocadas por esa guerra de agresión. ¿Se imagina el gobierno? Habrían sido muchos YPFBs.

En otras ocasiones, una declaración como la del comandante cubano habría desencadenado actos públicos para apuntalarla, mostrar que Bolivia no está sola y que si hay tema que une a los bolivianos es el de la salida al mar. No es así en la Bolivia del MAS y Evo Morales, bajo quienes el reclamo nacional luce amarrado a intereses inmediatos. Bolivia parece el vecino que Chile siempre soñó desde la guerra del 79: Extremadamente cauto en asuntos del mar, como quien camina sobre huevos.

Hay aun quienes creen que el gobierno boliviano tendría alguna carta para lanzar el 23 de marzo. A ellos se les puede decir: Con Chile no hay sorpresas desde hace 130 años, salvo el Lauca, el Silala, etc. En ese tiempo, nos hemos acostumbrado al juego de la zanahoria que practica Chile para ilusionar a los conductores de la carreta boliviana. Nuestras FF.AA. parecen también acostumbradas a reiterar que recuperar un acceso al mar es un deber. Si algo dijeron tras la declaración de don Fidel, no se oyó.

Es posible que el comandante buscase, de paso, tender la mano al gobierno, acosado por la furia nacional ante la invasión y despojo de los fondos de YPFB, los camiones, el clan Terán, Yacuiba, Pando, etc. Todo eso es otra cosa, pero es interesante notar que desventuras geopolíticas como la de 1879 estuvieron enmarcadas en carnaval. Entonces también se bailaba. Sin ch’alla oficial en Plaza Murillo.