Día: enero 25, 2009

La noche aún nos envuelve

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 Nota: Esta versión ajusta el texto anterior, sólo por motivos de precisión y mayor información.

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En un parafraseo de la obra de Jan Valtín (“La Noche Quedó Atrás”, de Richard Krebs, su nombre real), Bolivia no consigue dejar su larga noche. Se ha cumplido una nueva jornada plebiscitaria del frenesí electoral  del que Bolivia no logra salir desde comienzos de la década.  Pero la oscuridad continúa ensombreciendo el horizonte nacional, a pesar de los esfuerzos del gobierno por presentar un cuadro optimista para quienes votaron por su constitución.

Los resultados conocidos hasta ahora son un revés para el MAS, que no consiguió la masa crítica regional y ciudadana para ejecutar su proyecto socializante sin traumas y para conducir raudamente a Bolivia hacia un pasado que cree paradisíaco. El país continúa escindido. Una visión revanchista y rencorosa, estatista y desalentadora de la inversión no estatal domina desde el occidente profundo, con apoyo sólido en cuatro departamentos (La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba).  Pero sólo ha logrado el 60% de los votos. Tal vez menos. Y ha perdido en los mayores centros urbanos.  La otra visión, que busca la modernidad con la libre iniciativa que en tres décadas hizo de Santa Cruz la locomotora económica de Bolivia, le ha dicho No.  Es la visión que domina el oriente, sur y norte del país. Los cuatro departamentos de la Media Luna (y posiblemente Chuquisaca), le han negado respaldo.  Que Pando, militarizado desde el 15 de septiembre y con su primera autoridad encarcelada y sus líderes cívicos perseguidos, también le hubiese dicho No, es una afrenta que el gobierno debería evaluar cuidadosamente.

Probablemente no lo hará. Pero sabemos  que no se implanta una ley de leyes con casi dos terceras partes del territorio nacional en contra y con el grado de conflictividad que se ha instalado en todo el país. Pretender hacerlo sin un amplio consenso sería demencial. Mucho más con las contradicciones y obligaciones creadas por el proyecto vencedor, que llevan una carga capaz de inviabilizar al gobierno.  El ex Vice-Presidente Víctor Hugo Cárdenas recordaba por TV que para ser instrumento unificador y pacificador, el proyecto requeriría de la aprobación sólida de todos los departamentos. En eso coincidía con el actual Vice-Presidente García, quien solía decir –hace menos de un año- que el proyecto sería inaplicable si perdiese en uno solo de los departamentos.

Bolivia no está entre las grandes democracias donde nadie disputa un triunfo mayoritario, incluso  por un  voto. Lo que siempre se disputó fue la ilegalidad que torció irremediablemente toda la trayectoria del proyecto desde su concepción. Ganó por el peso poblacional del departamento de La Paz, pero lejos de los mágicos 2/3. Eso no garantiza estabilidad. Expresa una condición de rehén, aunque por ahora la condición resulte conveniente al gobierno. Pronto puede llegar el momento de rendir cuentas. Cuando tenga que aplicar lo propuesto. Y cuando perciba que sus arcas se vacían porque se exporta menos y los precios bajan. Que su club de amigos no es muy recomendable, y que al  aguijonear a los Estados Unidos se empantana. O -espero fervientemente equivocarme- cuando los que lo apoyaron perciban que todo encarece, que los sueldos no alcanzan, que es más difícil conseguir trabajo y que las puertas europeas se han cerrado. Ese momento puede estar más próximo de lo que parece.  

Conteo rápido: la borrasca no escampa

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Conteo rápido brindado por la red televisiva PAT, sobre 27.000 votantes:

Nacional: Si 57% No 43%

Santa Cruz: Si 28% No 72%

La Paz: Si 77% No 23%

Beni: Si 31% No 69%

Cochabamba: Si 60% No 40%

Pando: Si 37% No 63%

Oruro: Si 79% No 21%

Tarija: Si 40% No 60%

Potosí : Si 75% No 25%

Chuquisaca: Si 44% No 56%

Cinco departamentos le dan la espalda a la constitución del partido de gobierno. Cuatro, con el peso preponderante de La Paz, que representa un tercio del total de votantes, le dicen Sí. La borrasca no ha acabado.

Votó uno de los muertos de UNASUR

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Vicente Rocha Rojas, uno de los «muertos vivientes» de UNASUR, votó este domingo y calificó como «irresponsable» el informe de la comisión que había anunciado su deceso. «Estoy votando también para demostrar que estoy vivo», dijo el ex muerto, de acuerdo a la información que transmitió esta mañana Radio Panamericana.

La misma emisora y también desde Cobija, escuchó a votantes que denunciaron que una decena da movilidades de la prefectura, estaba circulando para trasladar votantes por esa capital, intervenida militarmente por el gobierno desde el 15 de septiembre, cuando se implantó durante tres meses el estado de sitio y el prefecto electo democráticamente, Leopoldo Fernández, fue reemplazado por un militar y llevado preso a La Paz, donde aún está recluido. La policía -hay 800 efectivos en Cobija, ciudad de 5.000 habitantes- se hacía de la vista gorda ante las movilidades de la prefectura que trasladaban a personas afines al gobierno a los centros de votación, dijo el corresponsal de Panamericana. No ocurría lo mismo cuando el comité cívico intentaba desplazar a su gente. El propio presidente Evo Morales fue acusado, en otros informes,  de realizar campaña por el proyecto de su partido cuando era prohibido hacerlo.

En total, unos 3,3 millones de bolivianos están habilitdos para votar en esta jornada.

Una señora de apellido San Martín, en La Paz, denunció que la supuesta tinta indeleble no era tal y que ella misma lo había comprobado pues tras votar se lavó las manos y la tinta salió. «Mi dedo quedó totalmente limpio, y lo mismo pasó con otras personas del centro donde yo votaba», dijo. Con cierto desconsuelo, dijo a la emisora que el plebiscito parecía «una crónica de un fraude anunciado». La tinta debe ser indeleble para evitar que la misma persona vuelva a votar.

A las voces denunciantes se sumó al mediodía una de calibre mayor. También en La Paz, la politóloga Ximena Costa dijo que había recibido múltiples llamadas sobre la calidad de la tinta. «Uno sale (del centro de votación) se lava sólo con aguita y listo», dijo a Panamericana. La politóloga convocó a los votantes a permanecer en los recintos para prevenir votaciones múltiples de sufragantes inescrupulosos. «Es la única manera» (de evitar votaciones múltiples), dijo, para subrayar que lo que ocurría era «algo muy preocupante» con el potencial de echar sombras sobre los resultados del plebiscito.

El Presidente de la Corte Nacional Electoral, Luis Exeni, se mostró molesto cuando le preguntaron sobre la irregularidad. «No rumores», dijo, descartando las denuncias.

Una delegada de la Unión Europea, identificada por su apellido Weber y asignada a La Paz, dijo que había escuchado por radio los resultados de una mesa en la que ella estaba presente y cuando todavía se estaba votando. «Es una pena», se la escuchó decir.

El primer resultado leído por Radio Fides correspondió a una cárcel de Potosí. Votaron nueve presos. Ocho reclusos votaron a favor del proyecto constitucional del gobierno, dijo la emisora.

Al sur, en Villamontes, departamento de Tarija, la emisora informaba de largas filas de personas ante la sede de la Corte Electoral para reclamar por haber sido depurados, pese a que casi todas ellas habían votado en el llamado «referendo revocatorio» del agosto.

Contrariamente a las votaciones más recientes, esta vez la vigilancia sobre los recintos electorales parecía más estricta. La jornada ha sido hasta el mediodía tranquila y sin incidentes. Todos los informes coincidían en subrayar la disciplina democrática de los votantes.

Las denuncias, especialmente sobre la pésima calidad de la tinta supuestamente indeleble, continuaron durante horas. En los informes televisivos del mediodía, un miembro de la organización Human Rights, apellidado Achá, denunció en Santa Cruz que él mismo había comprobado la inconfiabilidad de la tinta. “Fui a votar y a poco de salir me pasé la mano con el dedo marcado por la tinta para limpiar el sudor de la frente. Tras secarme la mano en mi gorro, vi que la tinta había desaparecido”, dijo al mostrar su certificado de sufragio junto con el dedo índice totalmente limpio. “Si esto ocurre en el perímetro urbano de Santa Cruz, imagínense lo que puede ocurrir en zonas campesinas”, dijo, tras afirmar que la organización a la que pertenece había recibido denuncias similares de distintos lugares del país.

Como se presentaba el panorama de la forma de votación, el plebiscito parecía tomar características parecidas a las que rodearon la elección de 1978, cuando un fraude monumental favoreció al general Juan Pereda, entonces candidato oficial. El clamor anti fraude fue tan grande que el gobierno tuvo que anular las elecciones.