Día: enero 19, 2009

Otro No emblemático

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El dirigente campesino Rufo Calle, de la CSTUB, una confederación de organizaciones campesinas con base en La Paz ha dicho que votará por el No al proyecto de Carta Magna. “Van a revertir nuestras tierras. Clarito está” (en el proyecto de CPE que se votará el domingo) dijo en una declaración que reprodujo PAT. “Estamos instruyendo a nuestras bases para que voten contra el proyecto de CPE, por el No”, dijo. No especificó la magnitud de ese No y su efecto en el plebiscito, pero por venir de un dirigente campesino puede tener significación.

La decisión anunciada por Calle agrega un nuevo elemento de suspenso sobre el plebiscito del domingo y aumenta el optimismo de quienes están posicionados con el No. De aquí en adelante, con el contaje regresivo para el domingo en marcha, cada hora puede traer una novedad y habrá que permanecer atentos.

 

Como chancho en trapecio

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La expresión alude a situaciones inverosímiles e insostenibles. Todo indica que a eso conduce el proyecto de constitución del MAS, pues si es aceptado el país estará jaloneado por todos sus costados y le será difícil mantenerse en pie.  Aparte de expresar buenos deseos – los enunciados de igualdad, educación salud y vivienda –  el gobierno ha fracasado en querer vender un producto que carece de racionalidad y  que, fundamentalmente por eso, genera resistencia.  No he leído razones  que sustenten los acápites básicos de aquel proyecto, cuya envoltura y contenido cargan demasiadas irracionalidades e inconsistencias que le quitan seriedad.  Fuera del 25% o  30% del núcleo duro de quienes apoyan al gobierno, a muchos de los cuales no les interesa la racionalidad ni conviven con ella,  el proyecto genera un temor creciente por lo que vendrá si resultase aprobado.  Y todo indica que ahora empieza a valer el dicho de “más vale una pájaro en mano que cien volando”.

Que los proyectistas hubiesen concluido que el aire y el espectro electromagnético son recursos naturales de propiedad imprescriptible del pueblo boliviano causa perplejidad, así como asusta el establecimiento de “la verdad histórica” en  la justicia, artículo 23, en el caso de alguien acusado de algún delito, pues recuerda los peores tiempos del estalinismo. Los “intérpretes” de la historia siempre hacían que el acusado confesase crímenes no cometidos y lo condenaban. No menos inquietud causa el art. 107 con aquello de que los periodistas deben “respetar los principios de veracidad y responsabilidad”, que se convierte en una espada sobre la cabeza de todo el que piensa y escribe pues nadie sabe quién decidirá la cuestión tan subjetiva de qué es responsable o veraz.  Igualmente es atemorizante el ojo por ojo revanchista que exuda  Bolivia desde su gobierno estos últimos años, y que se refuerza cuando el Primer Magistrado dice que se quedará en el Palacio de Gobierno “para toda la vida”. (A propósito: ¿recuerdan que el general García Mesa decía que su gobierno sería de 20 años y que se reflejaría en el de Chile? No llegó a 400 días ni Chile retrocedió un milímetro en sus posiciones tradicionales respecto a Bolivia.)

Las frases vagas que abundan en el documento dejan cuando menos una sensación de desconfianza sobre sus fines verdaderos. (Términos como  “redistribución”, “oportunidades” propiedad privada con función social,  transitan tan libremente que pareciera que caminamos rumbo al norte de Europa. Las embestidas contra la Iglesia Católica y su Primado Cardenal Terrazas han sido reminiscentes de la situación de la Iglesia tras la Cortina de Hierro en lo peor de la guerra fría. Me viene a la mente el cardenal húngaro Mindszenty quien fue perseguido y encarcelado por el Partido Comunista durante años por sus prédicas a favor de la libertad, incluso cuando los húngaros morían enfrentando a los tanques soviéticos, víctimas del socialismo real.

El documento tiene orígenes ilegales y tarde o temprano aparecerá en el banquillo del acusado, cuando quienes lo aceptan perciban que se les ha ofrecido sólo una quimera y que en la vida diaria la inflación se lleva los salarios y que no hay empleo ni el estado es capaz de cumplir lo  que promete.  Por ahora, por la propaganda oficial se tiene la impresión de que Bolivia está por inventar la piedra filosofal y que el paraíso terrenal está al alcance de la mano.