Día: diciembre 10, 2008

El contraataque del Presidente

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Apuntala a Quintana y humilla a periodista

El presidente Evo Morales asumió el martes por la noche, al cabo de días de silencio hermético, una defensa intransigente de su Ministro Secretario General de la Presidencia, Ramón Quintana: le ratificó su confianza y, al atacar a los medios de comunicación por enésima vez en sus tres años de gobierno, humilló a un periodista del diario La Prensa. La humillación al periodista Rafael Ramírez ocurrió en el Palacio de Gobierno, emblema de todo el poder político de Bolivia, y con público de lealtad juramentada.

Visto en las imágenes que transmitió la televisión, el presidente reaccionó histérico blandiendo un ejemplar del diario que ayer había titulado su nota principal sobre el caso del convoy de camiones con contrabando: “Evo Negoció ‘luz verde’ con los contrabandistas dos meses antes”. Anoche, llamó al periodista Rafael Ramírez a su lado y con la majestad omnimoda del poder presidencial le exigió que comprobase la veracidad del titular, que consideraba una acusación. Era un Goliat con toda su fuerza. El periodista fue visto cabizbajo soportando los gritos del presidente. Nunca se había visto, al menos en Bolivia, un acto público así. Tal vez un paralelo podría encontrarse en el sanguinario dictador africano Ibi Amin, cuando condenó a muerte a un conferencista británico y obligó al Secretario de Relaciones Exteriores de su país, James Callaghan, a implorar al dictador por la vida de su compatriota. O a las diatribas contra la prensa del magnate y primer ministro italiano Silvio Berlusconi durante su primera gestión. El episodio, que no constituye un ejemplo edificante para nadie, sino que dice volúmenes del pensamiento del presidente, será la corona del peor año para la libertad de prensa del que la presente generación tenga memoria.

“No sé qué le pasa al presidente”, dijo a Radio Fides esta mañana el director de La Razón, Juan Carlos Rocha, al calificar como inaudita la actitud del presidente. No hay forma de equipararla, dijo Rocha, pues el presidente actuó con la representación del poder, en su propia casa, antes sus invitados y con su propio público. El director de la emisora, una de las principales y más escuchadas del país, Eduardo Pérez calificó lo ocurrido como “una vergüenza”. Y la Federación de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz, comparó el episodio con “las peores épocas negras de la historia boliviana”. En una declaración sobre el incidente, esa federación agregó: “Antes de vernos como sus enemigos, debe enviar a la cárcel a algunos personajes de su entorno sobre quienes pesan graves denuncias de corrupción” (http://elnuevodia.info/versiones/20081210_007665/nota_281_727613.htm).

 Del incidente emergió ratificado el Ministro Quintana. El presidente advirtió que no lo despedirá y que sí despedirá a los colaboradores que no sean criticados. (Los ministros que no sean fustigados por los opositores serán pasibles a su cambio, según la reseña que trajo este miércoles el Deber). Extraña advertencia, para la cual verdaderamente no encuentro precedentes ni paralelos. Por más esfuerzos, no conseguí hallar ningún hecho equivalente. Es como decir: “Háganse criticar para que no los eche”. O peor aún: “Cometan tropelías si quieren seguir conmigo”.

 La reacción presidencial culminó una jornada tensa por las acusaciones y sospechas en torno a Quintana. En la mañana, los diarios publicaron una carta embarazosa de los acusados de contrabando al presidente Morales, con fecha 23 de junio pasado, que expone una importante familiaridad entre el mandatario y los acusados. Escuchen el comienzo:

“Excelentísimo Señor Presidente. Señor Presidente. Tal cual las conversaciones con su Ilustre autoridad en circunstancias en que estuvo de visita a nuestro departamento y posteriormente en Palacio de Gobierno, conjuntamente el Ministro de la Presidencia Juan ramón Quintana, donde se vio de dar solución definitiva al problema que atravesamos en este momento todos los pobladores de Puerto Evo Morales, antiguo MONTEVIDEO.

Nuevamente acudimos a su digna autoridad con el fin de solicitarle como padre de todos los bolivianos pueda instruir a quien corresponda la elaboración de un DECRETO SUPREMO que beneficie a todos los pobladores de Puerto Evo Morales…”

Firmada por Jesús Chambi, lo que la carta pide es el paso de los 33 camiones que habían sido detenidos por la Aduana. (Después, los camiones serían liberados junto con la mercadería, valorada en 1,5 millón de dólares, en un episodio cuyos detalles son claves en el escandalo, pero todavia no esclarecidos suficientemente.) Los presuntos contrabandistas buscaban la ampliación de la zona franca de Cobija hasta aquel puerto ahora bautizado con el nombre del presidente. El mandatario aclaró anoche que “eso jamás lo vamos a hacer”.

Quintana ha admitido que hubo la o las reuniones mencionadas por los supuestos contrabandistas en el Palacio de Gobierno. Las reuniones fueron obviamente para algo mas que tomar el te. Pero el presidente opto por defenderse exhibiendo poder ante su tribuna a costa del periodista.

En la secuencia de episodios fue también involucrado este miércoles el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Gral. Luis Trigo, a quien el entonces Presidente del servicio de Aduanas, general retirado César López dijo que había pedido ayuda para proteger el convoy de camiones que estaba en un patio del ejército. Ahora se cree que sin la protección de las Fuerzas Armadas para el convoy, los contrabandistas atacaron a los custodios del lugar y recuperaron los vehículos.

El caso, como se ve, está lejos de un epílogo.

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