Episodio bárbaro

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El episodio salvaje de Achacachi se veía venir, al igual que otros que pueden estar guardados en el armario del horror. Una primera observación para esta afirmación es que los campesinos, sobre todo del altiplano, se sienten en el poder, lo que en sí no es malo. Lo malo es que se sientan investidos de una omnipotencia que les permite aplicar una justicia falsa y asesina bajo la creencia de que están por encima de la ley y son inmunes, inclusive cuando convierten a seres humanos en antorchas.

Una segunda reflexión es que se sienten envalentonados con la convicción de que el proyecto de constitución avala y privilegia sus formas de “justicia”. (El del lunes fue un asesinato. Punto). El gobierno debe ser terminante diciendo que esa forma de actuar es propia de salvajes, que lo avergüenza ante el mundo y que la repudia. De otra manera, será visto como complaciente con la barbarie.

Lo ocurrido en Achacachi, donde el Vicepresidente García Linera declaró que fue allí que aprendió a matar, es el peor revés sufrido por el proyecto de constitución del gobierno, ya considerado como ilegal por gran parte de la ciudadanía que vio su grotesca aprobación en Sucre y Oruro en jornadas de violencia que todos quisieran olvidar. Y, más aún, cómo se acorralaba al congreso, con el espectáculo bochornoso de miles de campesinos encabezados por el Presidente que exigían que se vote, “por las buenas o por las malas”, para que llevarlo a referéndum.

Si de algo no necesitaban ni el gobierno ni su partido era que turbas enfurecidas de la ciudad más aymara del país tomasen un autobús que transportaba a una presunta banda de asaltantes, desalojasen a los ocupantes, quemasen el vehículo, y luego los trasladasen hasta un estadio. Allí, ante muchos testigos, se los desnudó y se les regó gasolina y kerosene antes de prenderles fuego y rodearlos para azotarlos, golpearlos y contemplar el macabro espectáculo. Es una pesadilla que el Presidente Morales no olvidará fácilmente. En el fondo la conciencia le gritará que de alguna manera él la alentó cuando decía que la ley era hecha para ser incumplida, que sus asesores se encargarían de corregir errores para legalizar un instrumento ilegal, que éste es el gobierno del retorno al mundo ilusoriamente plácido de hace 500 años, aunque sea una ironía que los victimados fuesen parte de quienes supuestamente deberían ser vengados por siglos de explotación.

Una tercera observación es la ausencia de seguridad y de justicia, no sólo para los pueblos indígenas sino para todos los bolivianos. Los asesinatos y asaltos son rutina en casi todo el país. Muchos lugares parecen tomados por bandidos que delinquen amparados en la inoperancia policial. Ignoro cuál era la situación de la justicia antes del actual gobierno, pero la delincuencia no nace de la noche a la mañana. Se incuba también en la deshonestidad de las autoridades, en su complacencia con los delitos y las frustraciones de la población que, aún antes de Evo Morales, ve desaparecer diariamente sus esperanzas de vivir mejor.

Quizá deba llamarse a UNASUR, tan comedida para evaluar la masacre de Pando pero que no abrió la boca por los cientos de refugiados en Brasil ni encogió el ceño cuando el gobierno originario se negó a obedecer al Poder Judicial y amenazó con procesar a quienes tuvieron el atrevimiento de decirle que debe trasladar a Leopoldo Fernández a Sucre, porque así lo dicen las leyes que quiere suprimir con su proyecto de constitución.

En otras partes, crímenes así han horrorizado a toda la sociedad . Cuando hace algunos años un periodista fue descuartizado en Rio de Janeiro, la sociedad brasileña se movilizó escandalizada y no paró hasta que la policía capturó al narcotraficante y sus secuaces que habían matado al reportero de TV quemándolo hasta convertirlo en cenizas.

¿Qué más nos queda ver a los bolivianos ver? Este jueves por la noche me asalta el temor de que nuevos episodios estén al acecho.

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P.S. A medida que pasan los días es visible el poco interés (¿o será miedo?) del gobierno por investigar verdaderamente el caso. La policía ha empezado…por el lado más fácil: el de los victimados. Casi todos han sido o serán trasladados a la cárcel. Las autoridades de Achacachi, a la cabeza de su alcalde, han dicho que no prestarán ninguna declaración y que no permitirán que nadie de la comunidad sea arrestado. Sus dirigentes han declarado algo inusitado por cínico y ridículo: “Estado de sitio civil”, para que nadie se desplace dentro del poblado desde las 22:00 horas. La policía ni logra poner el pie en el lugar, tierra de “Huilasaco” y Toribio Salas que en tiempos del MNR cobró la vida de un ministro. Hay fotografías y filmaciones de por lo menos parte de lo ocurrido, pero nadie se atreve a identificar a nadie. Es un caso que reúne todos los méritos para llevarlo a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Un comentario sobre “Episodio bárbaro

    Reynaldo Garcia C escribió:
    noviembre 25, 2008 en 6:15 pm

    se repite el caso de Fuente Ovejuna de Lope de Vega y Achacachi con el apoyo de Morales cerro sus bocas y el crimen quedará impune. Creo que este suceso ha sido el mayor golpe al proyecto de CPE del MAS reformado.

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