Día: noviembre 3, 2008

Mirar al lado

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Circula en la red, en lengua portuguesa, el eco de una polémica instalada en Brasil a raíz de los reclamos de Paraguay para mejorar los precios de la energía que vende a su vecino. El tema es vidrioso en Brasil, como se puede ver en la carta que un ciudadano llamado Otacilio M. Guimaraes, ha escrito a un senador defensor de nuevas políticas hacia Paraguay.

El senador es Cristovao Buarque, educador de avanzada que fue gobernador de Brasilia y ministro de Educación en el primer gobierno de Lula por un período muy corto. La carta es un compendio de la forma en  que un segmento numeroso de la sociedad brasileña ve la historia de su país respecto a Paraguay. Y de paso toca a Bolivia, en forma directa o por extrapolación.

Leamos la misiva (la traducción es del blog):

Carta de un ciudadano al senador Cristovao Buarque sobre las exigencias del presidente Lugo, de Paraguay. Señor senador: Usted afirmó en la tribuna del Senado Federal lo siguiente: “No podemos simplemente negar a Paraguay el derecho de pedir un reajuste. No podemos desdeñar a Paraguay. Incluso porque tenemos una deuda con este país vecino, ya que hace 138 años matamos 300.000 de sus ciudadanos (en la guerra del Paraguay). En proporción, sería como si matasen a nueve millones de brasileños, estimó Buarque. “Es muy extraño, senador, y causa preocupación escuchar tal afirmación en un senador de la república. Sorprende por dos motivos: a) Ud. no conoce la historia y está equivocado al afirmar que Brasil mató a 300.000 paraguayos; b) Ud. no conoce la historia y por consiguiente está mintiendo. Las dos hipótesis lo descalifican para ejercitar el alto cargo de senador. Cuando un senador se dirige a la nación desde la tribuna del Senado federal para afirmar una burrera de esa magnitud, francamente no tiene condiciones de estar donde está. Está trabajando contra el país, contra su pueblo, cuando su deber sagrado debería ser lo contrario. La guerra del Paraguay, de la cual Ud. Culpa a Brasil, incluso imputándole 300.000 muertes, fue provocada por el dictador Solano López, cuyas ambiciones expansionistas lo llevaron a invadir Argentina, que le había negado el uso de su territorio para llegar hasta Uruguaiana. Argentina entonces declaró guerra al Paraguay, dando lugar a un conflicto al que se unirían Brasil y Uruguay y que quedó conocido como la guerra de la Triple Alianza.

Paraguay contaba, en aquel momento, con un ejército de 77.000 hombres, mientras los efectivos brasileños no pasaban de 18.000, lo que obligó a Don Pedro II a organizar apresuradamente a las fuerzas brasileñas para enfrentar la agresión.

Sin entrar en detalles para no extenderme, quiero informarle que de los 300.000 muertos paraguayos que Ud. Imputa a Brasil, el hambre, el cólera y la malaria fueron responsables de un70%. En combates, Paraguay perdió la mitad de su ejército, en tanto que Brasil perdió 30.000. Y las bajas paraguayas ocurrieron por culpa de la estupidez del dictador Solano López, quien, instado a rendirse pues ya estaba derrotado, con Asunción invadida por las tropas brasileñas, llevó la guerra hasta las últimas consecuencias, conduciendo a lo que restaba de sus tropas, entonces ya compuestas de adolescentes y niños, a Cerro Corá, donde se dio la batalla final.

Solano López nunca aceptó negociar la paz y la guerra sólo acabó con su muerte. Brasil no conquistó territorios de Paraguay. Sólo reivindicó sus anteriores fronteras. El tratado de paz firmado el 9 de enero de 1872, estableció, entre otras cosas como la navegación libre por el rio Paraguay, una indemnización a a Brasil, perdonada en 1943 por el gobierno brasileño.

Se ve, por tanto, que el gran responsable por la masacre de su pueblo fue el propio dictador Solano López. Brasil solamente respondió a la altura de su responsabilidad a una agresión sin sentido. Siguiendo la lógica de su razonamiento, los aliados de la segunda guerra mundial deberían pagar una indemnización a Alemania por el hecho de que Hitler perdiera la guerra. Más aún, siguiendo la lógica de su razonamiento, las generaciones actuales deben pagar por los errores que tal vez cometieron sus gobernantes en las pasadas generaciones. Así, no me sorprendería si Ud. defendiera que las presentes y futuras generaciones de italianos continuasen pagando a los países conquistados por el imperio romano por la avidez de sus emperadores.

Pero como el propio presidente Lula ya declaró algunas veces que Brasil tiene una deuda con África en razón de la esclavitud, nada me sorprende. Sólo quiero declarar preventivamente que yo jamás tuve esclavo alguno, al igual que todo brasileño ahora viviente.

Despierte, senador! El pueblo brasileño actual, del pasado y del futuro, pagaron, están pagando y pagarán la enorme e incalculable cuenta que les fue colocada sobre los hombros por una pléyade de gobernantes irresponsables, corruptos, sin visión de futuro, incluso el actual. Y Ud. quiere aumentar aún más esa cuenta.

En cuanto a Itaipú, senador, fue el peor negocio del régimen militar. Es fácil de explicar.

El complejo de Itaipú fue costeado totalmente por Brasil. Paraguay no desembolsó un centavo. El acuerdo firmado dio a Paraguay el derecho a 50% de toda la energía generada por la presa. Como Paraguay no tiene capacidad para utilizar toda esa energía, el acuerdo establece que el resto será vendido a Brasil a precio de mercado, y no a precio de costo como dicen algunos izquierdópatas. Brasil cumplió rigurosamente su parte, pagando a Paraguay el excedente de esos 50% sin siquiera descontar los gastos de mantenimiento de la presa.

Le pregunto al senador: ¿quién hizo mejor negocio? ¿Y quién está todavía usufructuando de ese negocio chino? Ciertamente no nosotros.

Quizá Ud. encuentre más justo que Brasil entregue la presa a Paraguay con un besamanos y pase a comprarle la energía que necesita, a ejemplo de lo que Petrobras hizo con las dos refinerías de petróleo que ella instaló en Bolivia, todo en nombre de una ideología que une al actual gobierno brasileño a los hermanos andinos.

Conviene recordar, senador, que Itaipú costó 6.000 millones de dólares en la época de su construcción. Ese dinero fue tomado prestado en el exterior por Brasil, por el cual pagamos todavía hoy, pues compromisos como ese, sumados a los de la construcción de Brasilia, y otros que resultaron de la megalomanía de gobiernos pasados, dieron origen al endeudamiento monstruoso que hoy impide el desarrollo del país.

Conviene recordar también que, en caso que el gobierno resuelva atender la reivindicación del hermano, el precio de la energía, que en Brasil es más caro que el de la energía producida por plantas nucleares en todo el mundo, tendrá que ser reajustado y quien pagará la cuenta será el pueblo brasileño. A menos que Ud. y sus pares de izquierda resuelvan cubrir la cuenta, lo que estoy seguro que no le pasa por la cabeza.

Es fácil, senador, hacer proselitismo político demagógico con la billetera de los otros.

Conviene también recordar que el contribuyente brasileño, ya escaldado por la rapacidad fiscal, le paga a Ud. su salario y todos los beneficios para que defienda a Brasil, y no a estados extraños.

Dicho esto, quiero darle una sugerencia: Si Ud. quiere sinceramente hacerle un bien a Brasil y a su pueblo, renuncie a su mandato y retorne a su cátedra universitaria. Lamentándolo por sus alumnos.

Indignadamente, etc.