Día: octubre 20, 2008

La partida se acerca al fin

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La sesión del congreso para discutir la convocatoria a referendo respecto al proyecto constitucional del MAS es cada vez más parecida a una partida de póker. Las amenazas del gobierno han ido creciendo y las apuestas han subido. El Vicepresidente, a pesar de su astucia, no ha conseguido doblegar a los otros jugadores para que se retiren del juego.

Esa impotencia se traduce en que hasta la medianoche del domingo para el lunes no había logrado convencer a la oposición que firme la ley de convocatoria al plebiscito. La última carta en entrar a la baraja, y las últimas fichas de apuesta que la siguieron, fue la reelección presidencial con nuevas elecciones inmediatas.

Esto significaría nuevos comicios para un gobierno de cinco años más, con la probabilidad de ganar otros cinco. Para el presidente evo Morales podrían ser 13 años. El gobierno siente que en este punto no puede ceder. Y la oposición percibe que el gobierno, al cabo de tantos malabarismos cada vez más peligrosos, está en un atolladero.

La gran ausente en todas estas semanas de debate ha sido la historia. Un amigo historiador recordaba que ha habido tres casos en los que primó el afán por la reelección. El mariscal Andrés de Santa Cruz, el siglo antepasado. Hernando Siles, al comenzar la década de 1930. Y Víctor Paz Estenssoro. Los tres acabaron derrocados.

El gobierno ha estado enredándose en su propia trama. No pudo negarse a la venida de observadores extranjeros –los de UNASUR, OEA, ONU e iglesias- y ahora está en un dilema. Sus armas –o sus cartas- están a la vista. No puede –o no debería- dejar que bajen hasta el Palacio Legislativo los miles de campesinos en marcha hacia La Paz pues presentaría al mundo un espectáculo que lo desprestigiaría y le cerraría las puertas a la cooperación que habrá de necesitar con el horizonte económico turbulento.

Pero tampoco puede poner en evidencia el bluff que sus adversarios intuyen. Los campesinos que avanzan sobre La Paz y a quienes el presidente Evo Morales promete encabezar en su ingreso raudo hasta el Palacio Legislativo, tampoco pueden dejar que toda su movilización simplemente parezca un bluff. ¿Qué hacer?

La oposición igualmente no puede permitirse un juego que desemboque en nuevas elecciones ya en 2009. No tiene líderes y el fiasco del referendo revocatorio la ha escaldado. Quedan los líderes regionales, pero todavía sin suficiente peso nacional.

Pero, por encima de todo, no puede cargar con el peso de haber dado curso a un referendo sobre un proyecto que es nulo de pleno derecho debido a las irregularidades cometidas para aprobarlo. Lo ha dicho estos días el Colegio Nacional de Abogados, en una separata que publicaron varios diarios.

En este juego, el gobierno se creó un frente crítico. El de la prensa en todas sus ramas, que cerró filas en su insistencia para que, en uso del derecho de libre expresión y de circulación irrestricta de las noticias de interés general, se le permitiese estar presente en los debates.

Fue una pésima jugada prohibir que la TV mostrase las sesiones en vivo y en su integridad. Con la oscuridad informativa que impuso creció la sensación de que por alguna razón nada inocente el gobierno evitaba que las sesiones estuviesen bajo la mirada del público. Y que no son infundados los temores de los periodistas de que el gobierno quiera imponer una línea informativa única a través de su proyecto de constitución.

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