Día: octubre 10, 2008

Sólo la maté un poquito

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La explicación presentada por el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, al admitir (El Nuevo Día, Pag. 8, 10 de octubre) que hubo una “distorsión” con el video de los nadadores del rio Tahuamanu equivale a la del criminal que admite haber matado a la mujer “sólo un poquito”.

“Por supuesto es una distorsión en cuanto al uso de la voz respecto a la imagen. Esto ha merecido una severa llamada de atención a quienes son los responsables, pero no podemos dudar que el video sea original”, dijo, en la versión de El Nuevo Día.

Ese “por supuesto” hace pensar que quiso decir: “Y ¿qué esperaban? ¿Qué mostrarse el video y audio reales?”

Los interlocutores ante quienes hablaba deben haber encogido el ceño. Y deben haber dejado caer la quijada cuando lo escucharon decir que los responsables recibieron una “severa llamada de atención”. Eso no es un consuelo. El ministro admite que ha habido una violación de la ética de la comunicación, que dicta buscar la verdad. Es un concepto sagrado para los periodistas. Pues se ha mentido. No solamente fue una violación ética. La violación fue utilizada para alimentar un corto televisivo destinado a atacar.

Si esta es la lógica de uno de los cortos propagandísticos gubernamentales más difundidos, (¿el fin justifica los medios?), es legítimo extrapolarla a otros.

Creo que muchos se preguntan, al igual que yo, si las empresas de televisión –y todos los medios de comunicación- deban continuar pasándolo. Y si no ha llegado la hora de someter a un escrutinio TODA la propaganda política en Bolivia, oficialista y opositora, que mucho ha contribuido a despertar odios y rencores, y de lanzar una cruzada por el rescate de la ética.

Esa cruzada pasa por la suspensión de ese corto y por poner en cuarentena a toda la propaganda política, que ha sido un contribuyente masivo de los desencuentros bolivianos. Su mayor éxito ha sido sacar a la superficie lo más primitivo de nuestros instintos como sociedad. Y esa cuarentena debe extenderse a los propios dirigentes políticos, movimientos sociales y cívicos. A todos.

Aún más: la denuncia del ministro sobre una red de periodistas pagados por la prefectura debe ser también sometida a la lupa. Radio Fides ya negó la acusación que involucraba a uno de sus periodistas en Pando. El tema es extremadamente serio y reclama esclarecimientos que no tienen que demorar. Se ha descendido muy hondo y hay que atreverse a aplicar decisiones radicales de defensa de la ética y la moral.

En la red:

http://www.lostiempos.com/noticias/10-10-08/10_10_08_nac3.php

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