Día: octubre 5, 2008

Y no hubo acuerdo

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Actualización. Lunes, 6 de octubre de 2008. Al concluir las negociaciones, anoche en Cochabamba, hubo una iniciativa (no se sabe de dónde partió) para que los participantes, al estilo G-7, de las grandes potencias industriales, se tomasen una foto. Todos estuvieron presentes, varios claramente a desgano. La única persona que declinó la invitación fotográfica fue la Prefecta de Chuquisaca. Savina Cuéllar, fiel a sus principios relativos al planteo formal en cualquier proyecto de constitución del retorno a Sucre de la capitalía plena de la república, que había sido también negado en la vuelta de Cochabamba, omitió su presencia en ese souvenir. La prefecta fue consecuente, una virtud muy poco diseminada en nuestros medios políticos.

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Como era previsible, no hubo acuerdo entre el gobierno del presidente Evo Morales y los prefectos que se oponen a su proyecto de constitución.

El vocero del gobierno al cerrarse la negociación de tres semanas, el ministro de desarrollo Carlos Romero, dijo que las comisiones habían avanzado especialmente en el tema de las autonomías. “Han sido incorporadas plenamente,” dijo, tras subrayar que los negociadores convinieron en tres niveles: Autonomías departamentales, municipales e indígenas. Subrayó que éstas últimas se basarán en los territorios de origen. Subrayó el concepto que, sin embargo, no es suficientemente claro para la mayoría de los bolivianos. Origen, ¿a partir de cuándo? Y ¿cómo serán esos territorios delimitados? Si hubo alguna clarificación, yo no la escuché el momento en que hablaban a los periodistas los delegados del gobierno.

Fuera de las autonomías, el gobierno no abrió la mano de su proyecto de constitución, que será llevado al congreso en busca de convocar a referéndum en los primeros cuatro meses de 2009.

“No hubo acuerdo, pero hubo avance”, fue el titular de los reporteros de Radio Fides al final de la larga jornada.

Mario Cossío, el prefecto de Tarija, dijo que para los prefectos, mas importante que los temas de autonomía (“subsisten serias divergencias”) e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (impasse en torno al financiamiento original de la renta dignidad, que debía realizarse con recursos de las empresas capitalizadas y luego re-estatizadas por el gobierno), era “el futuro de la patria” que sería trazado en una nueva CPE.

“Hemos conseguido pacificar al país”, dijo. Si su optimismo tiene base firme, habrá que ver la actitud de las organizaciones que apoyan al gobierno cuando llegue el momento en que el proyecto constitucional sea debatido en el congreso, a partir del 15 próximo. “No estamos concluyendo peleando con el gobierno. Democráticamente concluimos que no podíamos ponernos de acuerdo”. Es decir, hubo acuerdo en el desacuerdo y en seguir negociando en la instancia siguiente, en el Congreso, pero creo que quedó claro para todos que Bolivia no es una isla y que nadie quiere, menos aún la naciente UNASUR, descuartizada por disputas internas. La política, dicen los politólogos, es el arte de lo posible.

No estaba claro si esos movimientos oficialistas cumplirían su amenaza de cercar el congreso ni si los observadores internacionales, a quienes Cossío fervientemente agradeció, estarían presentes entonces. Fue la presencia de observadores la que acabó derribando los muros de Jericó que representaba el cerco que se estrechaba sobre Santa Cruz y la inminencia de un choque sangriento de fuerzas opuestas. Y los ojos extranjeros han sido un factor con el que las fuerzas políticas bolivianas tendrán que contar de aquí para adelante, en el largo recorrido de esta crisis.

Otro tema sin resolver fue el del padrón electoral, que correspondería a la Corte Electoral. Cossío dijo que los prefectos habían reiterado que todo proceso electoral a partir de la fecha debería basarse en un padrón prolijamente auditado. Caso contrario, las regiones de la Media Luna se negarían a participar.

Esta noche el sabor era agridulce. Pues incluso con tensiones disminuidas, las inquietudes básicas persistían y el camino por recorrer era largo y peligroso antes de llegar a un país verdaderamente pacificado.

 

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Para reflexionar, o a quien le calce el guante

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El parlamentario europeo Jean Claude Martinez ha apuntado al corazón de uno de los problemas del proyecto de constitución del gobierno del presidente Evo Morales.

Preguntado sobre qué le preocupa más del borrador de carta magna boliviana, el legislador francés dijo:

“…el problema más importante…es el que trata sobre el control de la sociedad organizada, el mismo que puede intervenir en todos los órganos del estado, incluso en la justicia. Se trata de algo clásico de los soviéticos. En 1968 yo he conocido eso cuando era estudiante. Había un control social sobre los profesores. También lo sabemos por el ejemplo de China y de Vietnam que el control social puede conducir a la anarquía.

El padre de ese pensamiento es el francés Jean Jacobo Rousseau, quien en el siglo 18 decía que los hombres son naturalmente buenos, es la sociedad la que los ha contaminado y que si volvemos a la sociedad biológica los hombres se van a volver buenos. Eso es una ilusión. Toda la gente que ha querido cambiar el alma humana ha terminado mal. Esa es la parte peligrosa. Entiendo por qué se ha introducido esta figura en (el proyecto de) la constitución de Bolivia. No soy un niño. Ellos tampoco, entiendo que para ellos la sociedad civil organizada es la que ellos organizan: los sindicatos, el MAS, los vecinos, y con eso van a controlar hasta el fin de los tiempos; y si hay un poder que se escape lo van a recoger con el control social. Tenemos todos los ejemplos históricos y sabemos que eso no puede durar muchos años”.

Recomiendo leer el texto completo de la entrevista en El Deber de hoy:

http://www.eldeber.com.bo/vernotaahora.php?id=081004202100