El cuarto día

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Actualización con nuevo encabezamiento y con la posición de los prefectos

La jornada empezó con la luz moribunda de la esperanza en torno al diálogo de Cochabamba. La esperanza entró en un ciclo diástolo-sistólico pues por momentos desapareció en medio de anuncios de que padecia de serios tropiezos, para luego reaparecer con informes sobre la continuidad de los encuentros, testimoniados por delegados de las Naciones Unidas, Unión Europea, iglesias Católica y protestantes, OEA y UNASUR.

El dialogo resbaló en la insistencia del gobierno en otorgar una semana de plazo para que los prefectos firmen un documento que permita, entre otras decisiones, que el 1 de octubre el congreso convoque a un plebiscito sobre el proyecto de constitución del partido oficial.

Pero el proceso se puso de pie una hora más tarde cuando el prefecto de Tarija, Mario Cossio, dijo que a pesar de “interferencias” para perjudicar el proceso de diálogo, las regiones que él y cuatro de sus colegas a quienes representa no lo romperán y que las sesiones estarían suspendidas hasta el jueves cuando retornaría el presidente Evo Morales de su viaje a las Naciones Unidas.

En principio, el vicepresidente había presentado un documento pre-agenda de las negociaciones el que se estipulaba que los negociadores tendrían hasta un mes para concluir su trabajo. El presidente Evo Morales presentó luego un documento adicional que fijaba 10 días para acabar el trabajo y dar paso a la convocatoria para aquel plebiscito, unánimemente criticado por la oposición y juristas que consideran que su contenido es excesivamente socializante. El proyecto fue aprobado dentro de múltiples irregularidades, de acuerdo con el Colegio de Abogados de La Paz, en ausencia de la oposición y en algunos casos sólo con la lectura del índice del texto.

“En vez de aproximarnos, nos hemos alejado”, dijo el Viceministro de descentralización, Fabián Yasick. Culpó a la oposición del traspié, y pidió a sus rivales políticos “por lo menos llegar a un acuerdo inicial”, que incluiría la realización del plebiscito. “Cuidado con que abortemos todo lo que hemos avanzado”, dijo. “Ojalá que esto no signifique una ruptura”.

El hueso de la discordia fue, al parecer, la decisión de los prefectos opositores de no acompañar al gobierno en la convocatoria a referéndum. “Seguiremos esperando una propuesta razonable”, dijo el Viceministro.

El presidente se dispone a viajar a Nueva York a la Asamblea General de la ONU, y al parecer esperaba llevar consigo un pre-acuerdo con sus opositores que le conferiria un perfil pacificador. Y, sin perder la cara ante sus seguidores, podria pedirles que suspendiesen el bloqueo a Santa Cruz.

Cossio dijo que había hecho notar a los representantes del gobierno que no era competencia de los prefectos determinar leyes de convocatorias para plebiscitos nacionales y que esa era tarea del Congreso. Informó que los prefectos habían presentado tres propuestas: una para que las comisiones sobre el Impuesto directo a los Hidrocarburos (recortado por el gobierno) continuasen trabajando hasta conciliar puntos de vista, otra que indicaba que los prefectos estaban dispuestos a “acompañar” una convocatoria a plebiscito con tal que el proyecto de constitución contemple plenamente las autonomías departamentales, al igual que los ajustes que incluyan las observaciones que se han hecho al texto a lo largo de todo este año, y una tercera que reiteraba la necesidad de una profunda purificación del padrón electoral por técnicos de la ONU, Unión Europea y OEA antes de ingresar a cualquier elección.

En otras palabras, “resetear” el proyecto del MAS, que los prefectos y la oposición política consideran excesivamente socializante y de gestación irregular.

El frío invernal –tal vez el último “surazo” de la temporada de este año-se volvió más agudo con un anuncio del propio presidente: que el cerco tendido por campesinos oficialistas alrededor de Santa Cruz tiene similitud con el que hace más de dos siglos protagonizó el conductor indígena Julián Apaza, mejor conocido como Tupac Katari.

“Este levantamiento (de campesinos alrededor de la capital) del departamento de Santa Cruz lo comparo con los levantamientos de Tupac Katari”, dijo el presidente en Cochabamba.

Katari protagonizó dos cercos. Uno de 109 días y otro de dos meses, ambos con decenas de miles de indígenas sobre la ciudad de La Paz (40.000, dicen los historiadores), antes de ser capturado y condenado a morir descuartizado el 15 de noviembre de 1871. La intención del dirigente indígena era expulsar a los españoles y restablecer el imperio de los Incas. Desde entonces y hasta la emergencia de Morales como dirigente campesino, no había habido cercos sobre La Paz, que fueron frecuentes en años pasados y ayudaron al actual presidente a llegar a la primera magistratura.

Contrariamente a La Paz, rodeada de montañas, Santa Cruz es llanura. Pero hacia este lugar marchan ahora miles de campesinos que bloquean sus rutas terrestres más importantes hacia el resto del país. Los campesinos presionan para que los prefectos reunidos en Cochabamba, al centro del país, aprueben el proyecto de constitución del partido de gobierno. Provenientes de los valles bolivianos y de las regiones mineras, esta noche habían pasado Buena vista, a hora y media en automóvil desde la ciudad. Al llegar a ese centro, de unos 10.000 habitantes, lanzaron dinamitas frente a una oficina de entidades opuestas a las políticas del gobierno. La mayoría de los pobladores se encerró sus casas. La versión que había en Santa Cruz era que la marcha continuaba rumbo a esta ciudad.

El prefecto Rubén Costas, al hablar desde Cochabamba, dio un mensaje pacificador que puede haberle valido un punto valioso, especialmente ante los observadores de proceso de diálogo. Dijo que la ciudad no reaccionará a un eventual ingreso campesino.

Tras subrayar que los departamentos contrarios al gobierno habían cumplido con levantar bloqueos y devolver instituciones que habían tomado a fin de facilitar el diálogo, dijo:

“Hoy, el gobierno, los movimientos sociales del MAS (partido de gobierno), tienen cercada a Santa Cruz. Esto busca una presión, un chantaje y que no trabajemos de forma tranquila. Pero quiero decirle al pueblo boliviano, especialmente a Santa Cruz: Estamos haciendo todos los esfuerzos por la pacificación del país. Santa Cruz no responderá a las agresiones ni a la violencia. Creemos que no debe haber un boliviano más que muera producto de la violencia y los desencuentros. No vamos a permitir que esto suceda. Si los movimientos sociales avanzan sobre Santa Cruz, no encontrarán violencia. Encontrarán un pueblo en paz. Nosotros no tenemos un ejército, no tenemos armamento, tenemos un ejército de gente libre que quiere que se restablezca el estado de derecho”. Luego convocó a todo el departamento de Santa Cruz a recibir “con los brazos abiertos” a los eventuales invasores, de la misma manera que el departamento ha recibido a unos 500.000 bolivianos (40 por ciento de la población total) de otras regiones que ahora residen el departamento.

El ambiente en Santa era tranquilo. Su festiva Feria Exposición agro-Industrial cumplia su tercera noche con numerosa concurrencia.

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