Día: septiembre 17, 2008

Hay Luz Verde

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Los prefectos enfrentados al gobierno aceptaron el desafío de discutir con el gobierno un gran acuerdo nacional y colocaron la pelota en el campo del presidente Evo Morales. Tras una jornada de tensiones, el prefecto de Tarija Mario Cossio firmó ante el país, con el cardenal Julio Terrazas, primado de la Iglesia Católica como testigo, un documento de dos páginas que establece la agenda a comenzar a ser discutida desde el jueves, con presencia de delegados de UNASUR, Naciones Unidas, OEA y Unión Europea. Todo entró en el juego: Proyecto de CPE del MAS, autonomías y sus estatutos, IDH (que podrá ser restituido en su integridad a las regiones, que asumirán una porción en el pago de la renta a los ancianos). Se suspende la ocupacion de predios y oficinas publicas, que seran devueltos a las autoridades. Un acuerdo final determinará cuáles quedan con los departamentos autonomistas. Tampoco habrá referendum sobre el proyecto de constitucion del MAS, proyecto que queda congelado durante un mes.

El documento ya había sido suscrito por dos subsecretarios del gobierno. El prefecto Cossio pidió esta noche al presidente Morales que lo firme y que convoque a los prefectos y a los facilitadores de las instituciones internacionales a constituirse en Cochabamba.

La sensación que se tenía en toda Bolivia era aún de cierta incredulidad, tras jornadas y jornadas de tensiones. Pero también era visible la sensación de alivio general.

El documento suscrito por Cossio incluye el compromiso de garantías para la salud e integridad fisica del prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, cuya detención puso la guillotina sobre la cabeza de una posible pacificación de Bolivia.

Cossio representaba a sus colegas de Santa Cruz, Beni, Pando y Chuquisaca, ademas de Tarija, cuyos territorios sumados constituyen más de la mitad de la extensión territorial boliviana.

En la mañana, al retornar de una segunda ronda de negociaciones con autoridades del gobierno, Cossio había dicho que el diálogo agonizaba y pidió a los activistas de su departamento, limítrofe con Argentina, que suspendiesen todos los bloqueos y medidas de fuerza en gesto de buena voluntad por la paz.

Cossio dijo que todo estaba previsto para firmar la agenda en la mañana, cuando ocurrió el arresto militar del prefecto de Pando. Las cartas del pre-acuerdo se desparramaron y el dignatario vino a Santa Cruz para consultar con sus colegas. No consiguió que el presidente Evo Morales cambiase de actitud y suspendiese el estado de excepción.

Las apuestas, sin embargo, eran demasiado altas. El Vicepresidente García Linera expuso en líneas generales el pre-acuerdo y convocó a los prefectos a firmarlo, como quien, en juego de poker, pone todas sus fichas en la mesa. Es posible que no haya habido una convergencia planificada de hechos (el llamado de García, el de Cossio a su departamento, las presiones de grupos sociales sobre Santa Cruz, con un cerco de campesinos que amenazaba agravarse). Pero el tiempo apremiaba y es posible que el resultado fue probablemente el que los dos dirigentes buscaban. O tal vez no. Pues para el gobierno habria sido ideal que los prefectos dijesen no a todo el plan de diálogo que se habia conseguido armar. Habria podido decir sin duda alguna al continente: Ellos no quieren. Y asi dar valor a su repetida versión de que en verdad quieren golpearlo.

Sólo un par de horas antes el presidente de la Corte Suprema de Justicia Eddy Fernández había solicitado al gobierno que suspendiese el estado de sitio en Pando. Colocaba al gobierno ante una petición que no podía desoir sin ganarse la sospecha de los países que lo apoyaron el lunes en Santiago. Es decir, ignorar ese pedido era perder apoyo entre los vecinos de Bolivia, pues la voz de un tribuno de la Corte Suprema tiene resonancia en cualquier parte (o deberia tener, inclusive en Bolivia).

Si el gobierno jugaba como un maestro de poker, resultó que le aceptaron la apuesta. Y ahora llegó para el presidente Morales y para los prefectos, el momento de mostrar el juego.

“El triunfo es del pueblo boliviano”, dijo el cardenal Terrazas al cerrar la ceremonia. Y como buen guia que sabe que hay que mantenerse alerta hasta el final de la jornada, agregó: “Vamos a seguir orando”.

Con seguridad todo mundo en Bolivia se quita un peso de encima. Pero el gobierno debe lidiar con otro, terriblemente más pesado. Tiene a los Estados Unidos al frente, que acaba de mostrar solamente la punta de una de sus numerosas cartas. Bolivia ha sido “descertificada” del combate anti-drogas y debe lidiar con la calificación que la coloca ante el mundo como indolente ante la lucha anti-narcóticos. Su mejor defensa -apenas defensa- es frenar y disminuir drásticamente las áreas de cultivo de coca, algo que sus aliados del Chapare no recibirán con agrado.