Día: septiembre 13, 2008

Lula: Debe respetarse la soberanía de Bolivia

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El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva dijo que se proponía conversar con su colega de Chile, Michelle Bachelet, antes de decidir su asistencia a la reunión de los presidentes de UNASUR, Unión de Naciones Sudamericanas, este lunes en Santiago, para discutir la situación boliviana. Lula subrayó que participará de la reunión si se le garantiza que la soberanía de Bolivia será plenamente respetada, informó un despacho del sistema electrónico de noticias Globo.com.

 La reunión fue convocada el sabado por la presidenta chilena en su condición de presidente pro tempore de UNASUR. Uno de los primeros mandatarios en confirmar su asistencia fue el venezolano Hugo Chavez. 

“Yo quiero saber lo que será tratado en esa reunión, qué es lo que vamos a discutir”, dijo Lula. La declaración fue transmitida en la noche por la red televisiva Globo. “Tenemos que saber lo que el pueblo y el gobierno boliviano quieren…Sin eso sería una injerencia en la soberanía de otro país”, dijo. “Brasil sólo puede hacer lo que el pueblo y el gobierno boliviano quieren que hagamos”.

“Yo hago una exhortación al pueblo boliviano, a los empresarios, a los trabajadores, al gobierno y a la oposición (para) que permitan que Bolivia encuentre su propio destino, fortaleciendo su democracia, fortaleciendo su propio destino”, agregó.

“La mejor solución para los conflictos es la negociación”, dijo.

Lula dijo también que es necesario que “sean honrados” los contratos entre Brasil y Bolivia sobre gas natural. “Lo que Brasil puede hacer es una exhortación a Bolivia sobre el hecho que tenemos un acuerdo, tenemos contratos. Por tanto, esos contratos tienen que ser respetados”.

Horas antes de la convocatoria de la presidenta chilna, el presidente del Comite pro Santa Cruz, Branco Marinkovic, habia pedido al Secretario General de las Naciones Unidas la activación de mecanismos para ayudar a la pacificación boliviana.

Diálogo cerca de la ruptura

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 Un violento enfrentamiento entre grupos juveniles partidarios y opositores del gobierno del presidente Evo Morales tuvo lugar durante gran parte de la tarde en una región denominada Tiquipaya, a 50 kilómetros al sureste de Santa Cruz, cuando grupos cívicos intentaron desbloquear un camino cerrrado por seguidores del gobierno. No había cifras sobre heridos, pero la televisión mostró a un joven que perdió dos dedos de una mano al intentar disparar un explosivo.

La violencia del enfrentamiento colocó en riesgo la incipiente negociación iniciada anoche entre el gobierno y uno de los cinco prefectos opositores para buscar un camino hacia la pacificación de Bolivia, convulsionada desde hace tres semanas. Cuatro de los prefectos realizaban esta noche una reunión para decidir si continuar o no la gestión con el gobierno. El quinto, la prefecta de Chuquisaca, no consiguió llegar desde su sede, en Sucre, al sureste.

Los prefectos suspendieron brevemente su reunión para denunciar que el gobierno “ha continuado el plan de ocupación militar de Cobija”.

Advirtio que “si hay un solo muerto y un herido más, se habrá roto toda posibilidad de diálogo”, dijo Costas al anunciar que los prefectos se trasladarán a Cobija en las próximas horas en solidaridad con la población de esa ciudad.

Su colega Mario Cossio, la primera autoridad del departamento sureño de Tarija y el único en participar en el encuentro de ayer con autoridades del gobierno, dijo que “el gobierno será el único responsable” si la negociación se interrumpe.

La jornada en esa ciudad del extremo norte boliviano registró la llegada de un quinto vuelo de un avión Hércules con tropas de refuerzo. El refuerzo, según la red televisiva Notivisión, estaba aparentemente dirigido a permitir la toma militar de las instituciones públicas, inclusive la prefectura, a cargo de Leopoldo Fernández, electo mayoritariamente hace dos años en elecciones generales y ratificado en el cargo hace un mes en un plebiscito. Fernández acudió a sus oficinas regularmente, a pesar del estado de excepción.

La misma red televisiva mostró imágenes del desembarco de militares el viernes en Cobija. Las imágenes muestran a un herido que requiere de auxilio pero que no recibe atención médica por falta de un vehículo que lo traslade a algún hospital. El herido llegó muerto al hospital, dijo la transmisión. Hubo otros tres heridos, incluso una reportera de televisión que recibió un disparo en un tobillo.

En el rastro de la violencia

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 Bolivia vivió el 12 de septiembre otra nueva jornada de violencia y de contrastes. El número de muertos de la matanza en Pando en la víspera subió a 15 (seis más que el número anunciado). En el menos poblado y más joven de los departamentos bolivianos se decretó el estado de sitio; la policía militar disparó sobre ciudadanos que protestaban en el aeropuerto de Cobija por la llegada de la tropa y en presencia del párroco de la catedral de la ciudad, según versión del prefecto del departamento. Y el canciller designó a un encargado, substituto temporal del embajador boliviano expulsado de Washington. Fue un saludo a la bandera. ¿Para volverse loco?. No, por lo menos no sin saber que el canciller luego reclamó a Estados Unidos el cumplimiento del acuerdo de preferencias arancelarias para Bolivia, que vence el 31 de diciembre. Por ese acuerdo, más conocido por sus siglas de ATPDA, Bolivia exporta manufacturas a Estados Unidos (50.000 empleos, la mayoría de El Alto) bajo aranceles preferenciales y luce como la primera baja en la expulsión del embajador Philip Goldberg y el apresurado deterioro de las relaciones de Bolivia y su gobierno social-indigenista con el país más fuerte del mundo.

Algo más que dijo (o no dijo) nuestro canciller: declinó comentar públicamente sus opiniones en torno a la amenaza del presidente venezolano Hugo Chávez de intervenir militarmente en Bolivia y dijo que trataría el tema directamente por teléfono con el mandatario.

Mientras todo esto ocurría, pendía de un hilo la continuidad de un diálogo entre los prefectos opositores y el gobierno. El gobierno escogió para implantar el estado de sitio prácticamente cuando ingresaba al palacio de gobierno el prefecto de Tarija designado para representar a la Media Luna más Chuquisaca (casi dos tercios del territorio de toda Bolivia), Mario Cossio. Si se pretendía que la gestión ya en el inicio abortase, no podía haberse escogido un momento mejor. Pues poco antes habían caído tres ciudadanos bajo disparos de la policía militar en el aeropuerto de Cobija y otro habría muerto (luego se confimó que efectivamente había una víctima fatal). Habría otros heridos.

Apenas el día anterior, el gobierno había desestimado la intervención de “Los Países Amigos de Bolivia” Brasil, Argentina y Colombia como propiciadores del diálogo. El presidente Morales, de acuerdo a la versión del diario carioca O Globo, dijo telefónicamente a su homólogo Lula da Silva que prefería tratar el asunto “a su manera”. Este viernes habría mostrado cuál sería “su manera”. Nada elogioso para quien le habría gustado recibir el Premio Nóbel de Paz y cuya postulación todavía aparece con su fotografía en la página principal de su agencia informativa ABI.

El presidente del Comité pro Santa Cruz planteó oficialmente a las Naciones Unidas la activación de mecanismos para prevenir “que sigan las muertes y los abusos en Bolivia”. La solicitud prescinde de la OEA, a la que consideran parcializada con el régimen. El pedido quedaria en suspenso mientras existan gestiones de dialogo y negociacion gobierno-prefectos.

El prefecto de Pando, quien se disponía este sábado ir a su despacho como en cualquier día ordinario, dijo que se había escogido a Pando porque el gobierno quería empezar a cortar la soga de la oposición por la región más débil, más pobre y menos poblada.

Aun no había una versión detallada ni precisa sobre lo ocurrido el 11 de septiembre. Una de las explicaciones es que al comenzar la madrugada (a eso de las 04:00) un grupo cívico se desplazaba en una camioneta cerca del puente de Porvenir, cuando fue atacado. Eso explicaría por qué la primera víctima habria sido el funcionario prefectural Pedro Oshiro. El grupo pretendía neutralizar un bloqueo en curso. Pero de lo que ocurrió después muy poco se sabe. Aun no hay versiones sólidas de los sobrevivientes o de sus parientes. Pero muchas versiones coinciden en que el mayor numero de bajas es de militantes del MAS, lo que debilita la tesis de una emboscada contra los brigadistas civicos.

El viernes amanecimos con el corazón a media asta por los muertos en Pando. Este sábado amanecemos con la amarga sensación de que aún habrá otros amaneceres iguales. O peores.